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La Guardia Civil vigila a la disidencia de ETA y sospecha que puede acceder a armas

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La Guardia Civil vigila a la disidencia de ETA y sospecha que puede acceder a armas
Manifestación convocada por ATA en apoyo al preso de ETA Iñaki Bilbao.

Manifestación convocada por ATA en apoyo al preso de ETA Iñaki Bilbao. Mikel Segovia

Resumen:

La Guardia civil vigila a un grupo minoritario de disidentes de ETA para evitar el riesgo de una vuelta a las armas y que se reproduzca un episodio similar al del «IRA auténtico». Lo ha afirmado nada menos que un coronel de los servicios de información de la Guardia Civil, Valentín Díaz Blanco, quien ha detallado que se trata de un grupo integrado por alrededor de una docena de presos de la organización terrorista y que contaría con una pequeña «estructura» y alrededor de medio millar de simpatizantes.

Ha asegurado que el colectivo, conocido como ATA (Movimiento por la Amnistía y contra la Represión), por el momento ha descartado el regreso a la lucha armada, por lo que «no se atisba riesgo» real. Sin embargo, ante la posibilidad de que esta posición pueda variar, está abierta una vigilancia permanente de este colectivo: «Eso no quiere decir que en un momento determinado no se compliquen las cosas, coger una pistola es fácil», ha señalado.

Lo ha hecho durante un desayuno informativo que, con motivo del 175 aniversario de la fundación de la Guardia Civil, se ha celebrado en Pamplona y en el que ha abordado el final de ETA. Al respecto ha recordado que una parte minoritaria y residual de la organización se mostró muy crítica con el modo en que la banda procedió a su disolución, así como por el camino que para facilitarlo impuso la izquierda abertzale que lidera Arnaldo Otegi. Díaz Blanco ha apuntado que entre la docena de presos de ETA que formarían parte de este grupo disidente, y critico con el final de la banda del que ahora se ha cumplido un año, se encontrarían los reclusos de la banda con penas más elevadas.

Con estructura propia

Ha situado como «ideólogo» del grupo al preso de ETA Iñaki Bilbao, en cuyo apoyo, y del resto de presos de la banda se han celebrado algunos actos en el País Vasco para reclamar la amnistía. Bilbao Goikoetxea (Lezama, Vizcaya, 1956) lleva en prisión desde marzo de 2002 condenado por el asesinato del concejal del PSE Juan Priede. También cumple condenas por amenazar a jueces y magistrados. En junio de 2017, Txikito protagonizó una larga huelga de hambre de 30 días que contó con el respaldo de cientos de simpatizantes que secundaron una manifestación en Bilbao en su apoyo. Deberá cumplir un total de 68 años de pena por la suma de cinco condenas. Sin acogerse a beneficios penitenciarios ni demostrar buena conducta, formalmente su cumplimiento de condena no se produciría hasta 2070.

Iñaki Bilbao sería el ‘ideólogo’, según la Guardia civil, y contarían con estructura política y juvenil y el apoyo de medio millar de simpatizantes

El coronel de la Guardia Civil ha recordado que cuando ETA escenificó su desarme entregó un listado de localizaciones de su arsenal con 14 puntos «y el material de dos no apareció», lo que hace sospechar, según el coronel, que pudiera estar en manos de la disidencia de la organización.

La estructura con la que cuenta este sector crítico con la reorientación ‘institucional’ de la izquierda abertzale y su entorno incluiría incluso una estructura con un partido de reciente creación, Herritar Batasuna (HB), además de un movimiento juvenil, Gazte Koordinadora Sozialista (GKS) y un movimiento que hace años protagonizó varias acciones de violencia callejera, Ibil.

«Fue una rendición»

Este sector crítico ha venido actuando de modo paralelo, pero al margen de la izquierda abertzale, desde hace años, convocando sus propias jornadas para captar simpatizantes entre los jóvenes, celebrando manifestaciones en apoyo a los presos o incluso llamando a la abstención en las pasadas elecciones del 28-A en las que concurría EH Bildu. Siempre ha sido muy crítico con la izquierda abertzale, que considera que se ha vendido al sistema y ha traicionado la ‘lucha de los presos de la banda’.

Los presos de ATA también son críticos con la línea mayoritaria de los presos de ETA, agrupados bajo el EPPK. Al contrario que estos últimos, ATA no contempla acogerse de modo individualizado a la ley penitenciaria y poder acceder así a los beneficios penitenciarios previstos en ella. ATA cuenta con el apoyo de presos como Bilbao, Jon Kepa Preciado, Ion Iurrebaso o Ibai Aginaga, todos ellos partidarios de ir más allá y forzar una amnistía total de los presos. Iurrebaso llegó a calificar de “chivato” a Otegi y de definir como “cipayismo político” el camino emprendido por Sortu.

La entrega de armas «es una concesión a nuestros enemigos y un portazo de derrota a los que estén dispuestos a luchar»

Recientemente, uno de los  portavoces de este sector, el ex preso de ETA, Ion Iurrebaso publicó un artículo muy crítico con el último jefe de ETA, David Pla, quien concedió una entrevista al diario Gara tras recuperar la libertad. En el mismo, Iurrebaso asegura que el final de la banda «en sus manos y la de otros, fue un despropósito detrás de otro». Considera que lo que hizo «la última ETA», con su desarme y el modo en el que se produjo su disolución, «fue una auténtica rendición». Señala que se entregó al enemigo «todo el arsenal teórico y militar que tenía ETA» y se acompañó del «abandono de las posturas políticas e ideológicas hasta entonces mantenidas por el MLNV».

Cuestiona que la ETA que lideró Plá y gestionó su final justificara la entrega de armas asegurando que las tomó por el pueblo y las devolvía al pueblo -como aseguró en su último comunicado la banda- «no tiene calificativo, salvo la del insulto a la lógica y al más mínimo sentido común». Para Iurrebaso negociar un final con la entrega de armas «es una concesión a nuestros enemigos y un portazo de derrota a los que estén dispuestos a luchar» y concluye, «es esa rendición sin condiciones por parte de ETA y del lobby de la izquierda abertzale». Concluye criticando que se llevara a cabo la disolución de ETA para dejar a una «Euskal Herria que sigue ocupada».