El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, ha asegurado que el conjunto de la sociedad es responsable de la “patología más evidente” que se vivió en España, y en particular en el País Vasco, durante las cinco décadas de violencia de ETA: “El silencio y el olvido de las víctimas”. En un acto ante la cúpula de la Policía Nacional en Euskadi, donde se ha rendido homenaje a los 150 agentes asesinados por la banda terrorista, el ministro ha reconocido que él mismo, nacido en Bilbao “y que en aquella época todavía vivía aquí”, debe pedir perdón y “reparar el daño causado: “Mantuvimos un silencio que nos lo hemos echado en cara en muchas ocasiones”, ha reconocido.

Grande Marlaska ha subrayado que el pasado 3 de mayo se cumplió el primer aniversario del anuncio de disolución de ETA “derrotada por el Estado de derecho” y por la lucha de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Por todo ello, ha defendido la necesidad de que el conjunto de las instituciones y la sociedad impulse ahora en forma de reparación por su silencio una garantía para “que triunfe la verdad y se imponga el relato indudable y nítido de lo que sucedió, el relato de las víctimas” y no el relato “tramposo y falaz del totalitarismo y el reparto de supuestas responsabilidades”.

En el acto se ha rendido un sentido recuerdo a todos los agentes de la Policía Nacional muertos en la lucha contra ETA, representados por la primera de sus víctimas, la agente María José García Sánchez, asesinada en una operación contra el ‘comando Gohierri’ de ETA en Zarauz el 16 de junio de 1981, y el último de los policías muertos a manos de ETA, Eduardo Puelles, asesinado con una bomba bajo su coche el 19 de junio de 2009. A lo largo de su historia, la banda terrorista mató a 109 policías en Euskadi. Grande Marlaska ha destacado además como el ejemplo “estos héroes” no sólo aseguró el Estado de Derecho y libertades, sino que su labor ha germinado en nuevas vocaciones policiales en los dos hijos de Puelles y una de las hermanas de María José.

María José, la primera víctima

El ministro ha recordado especialmente la figura de esta agente que formó parte de la primera promoción de mujeres que en 1979 accedió al cuerpo. Entre las 42 aspirantes se encontraba María José, “una mujer valiente y decidida” a quien tres miembros de ETA mataron sólo dos años más tarde, cuando contaba con 23 años, en una operación contra ETA. En el acto de recuerdo se ha relatado el largo proceso de investigación que se ha prolongado casi cuatro décadas y que permitió, a sólo un mes de que el crimen prescribiera, arrestar en México a uno de los integrantes del comando Ángel María Tellería, condenado recientemente a 40 años de prisión. Los otros dos terroristas sospechosos, Mikel Goikoetxea, alias ‘Txapela’, fue asesinado por los GAL en 1984, y José Luis Eciolaza, alias ‘Dienteputo’, no pudo ser localizado y el delito ha prescrito.

Preguntado por la posible investigación abierta a la disidencia de ETA que el pasado martes reconoció el coronel de los servicios de información de la Guardia Civil, Valentín Díaz Blanco, en Pamplona, el ministro ha evitado conformarlo. Se ha limitado a recordar que lo que se debe tener claro es que “ETA ha sido derrotada, está absolutamente derrotada y disuelta”. También ha tenido unas palabras de afecto y cercanía hacia el ex ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, durante cuyo mandato cesó la actividad de la banda: “hizo una inteligente y magnifica labor para contribuir al fin de la organización terrorista”.

Grande Marlaska, que posteriormente ha inaugurado una exposición sobre el papel de la mujer en los 40 años transcurridos desde su incorporación a la Policía,  ha celebrado la cada vez mayor presencia de mujeres en el seno de la Policía. Ha apuntado que las 9.000 policías que hoy forman parte del Cuerpo apenas representan el 15% del total. “Todavía la igualdad del hombre y la mujer es uno de nuestros horizontes y objetivos”