Miquel Iceta puede convertirse en el candidato más efímero a la presidencia del Senado si el Parlament no aprueba, como parece posible, su designación como senador autonómico. De momento, el líder socialista sólo cuenta con el apoyo garantizado de 25 de los 135 diputados del Parlament, los que suman PSC y CatEC. Además, JxCat y ERC ya han ganado el primer asalto: ayer impidieron en la Junta de Portavoces que la designación entrara en el orden del día del Pleno que el Parlament celebra esta semana, forzando su aplazamiento hasta el próximo miércoles. Lo único seguro a estas horas es que José Montilla oficializó ayer su renuncia al escaño de senador autonómico.

Iceta es el escogido por Pedro Sánchez para presidir el Senado. Así se hizo público ayer, antes de lo previsto por los socialistas catalanes, que querían solucionar primero un pequeño escollo: Miquel Iceta no concurrió a las elecciones generales y por tanto no es senador. La solución parecía fácil: el PSC dispone de una «plaza» de senador autonómico, hasta ahora ocupada por el ex presidente de la Generalitat, que el líder del PSC podría ocupar aparentemente sin problemas.

«Es una muy buena noticia. Es un gesto de compromiso con Cataluña de los socialistas de toda España y una apuesta para el diálogo» aseguró Montilla tras hacer efectiva su renuncia. «Es también una manifestación de confianza en la vía del diálogo y entendimiento para superar los graves problemas de articulación territorial de España a los que el Senado debe contribuir» añadió.

Pero ahí llegó la negativa de ERC a apoyar al líder socialista en su asalto a la Cámara Alta si los socialistas no se comprometen a cambio a rechazar el suplicatorio que ayer mismo exigieron las defensas de los procesados por el 1-O al Tribunal Supremo. JxCat no ha dicho cual será el sentido de su voto, pero ayer dejó claro que se sienten tan molestos como ERC con el proceder del PSC y exigieron respeto a los tempos del Parlament. «Consideramos que el Parlament tiene soberanía y no entendemos que concurra ningún tipo de urgencia para sustituir a los senadores» argumentó Gemma Geis tras la reunión de la Junta de Portavoces en la que se sumó a los republicanos para rechazar la modificación del Pleno en favor del PSC.

JxCat recuerda el 155

«La última vez que el Senado interfirió en la soberanía del Parlament fue para aplicar el 155» recordó además Geis, señalando que Iceta «tuvo una participación importante» en esa operación, aunque lo cierto es que el único senador autonómico del PSC en ese momento, Montilla, abandonó el pleno del Senado para no tener que votar la suspensión de la autonomía catalana.

Ahora, Iceta tiene una semana para convencer a los independentistas de que den marcha atrás y apoyen su candidatura. De no conseguirlo, necesitaría un aún más improbable apoyo de Cs y PP, sumado a la abstención de la CUP. Los cuatro partidos constitucionalistas suman 65 escaños en el Parlament, suficientes para tumbar un voto contrario de los independentistas sólo si la CUP se abstiene, gracias a los cuatro escaños «perdidos» por JxCat.

La portavoz de los CatEC, Susanna Segovia, fue la única en dar apoyo ayer al candidato socialista «en principio». «Entendemos que el PSC tiene derecho a un senador autonómico y nosotros no cuestionaremos la persona que propongan, tal como respetamos las propuestas de todos los partidos cuando designaron a los anteriores». Tanto desde el PP catalán como en Cs evitaron comprometerse. «No está decidido».

El Parlament designa a ocho senadores autonómicos, repartidos entre los partidos en función de su representación. Un reparto que tras las autonómicas de 2017 otorgó dos senadores a Cs, JxCat y ERC, uno al PSC y otro a los Comunes. Montilla fue ratificado entonces senador por designación autonómica a propuesta del PSC, en una votación conjunta en la que también se aprobaron las propuestas del resto de los partidos con representación en la Cámara Alta.

Acumulación de cargos

Al margen de las dificultades de la designación como senador autonómico, la nueva responsabilidad en la Cámara Alta comportará una gran acumulación de cargos en la persona de Iceta. El líder de los socialistas catalanes quiere seguir ostentando el cargo de primer secretario del PSC, así como la presidencia del Grupo Socialista en el Parlament.

La condición de diputado es compatible con la de senador, y desde el PSC argumentan que Iceta quiere conservar toda su implicación en la política catalana, lo que a su juicio pasa por seguir en el Parlament. La condición de presidente del grupo parlamentario es la que justifica, por ejemplo, su participación en las mesas de diálogo convocadas por Quim Torra.

Fuentes socialistas reconocen que será difícil compatibilizar los calendarios de las dos cámaras, pero confían en que las tensiones entre JxCat y ERC deriven en un nuevo adelanto electoral en otoño. De ser así, el solapamiento de cargos se mantendría durante los meses de junio y julio. Aunque el gran problema sería entonces decidir si Iceta sigue como presidente del Senado o encabeza la candidatura del PSC a la presidencia de la Generalitat.

De momento, el líder del PSC debe presentar su candidatura a senador autonómico ante la Comisión del Estatuto del Diputado, que debe sancionar la renuncia de Montilla y aprobar la propuesta de Iceta, un trámite necesario, aunque rápido, para que el candidato sea aprobado en el Pleno convocado para el 15 de mayo, con margen para llegar a la constitución del Senado el día 21.