JxCat quiere seguir rentabilizando la elección como diputados de cuatro de los líderes independentistas procesados por su participación en el referéndum ilegal del 1-O. Y en ese empeño, el siguiente paso ideado por el partido de Carles Puigdemont es proponer al cabeza de lista, Jordi Sánchez, como representante de la formación en la ronda de contactos con el Rey previa a la investidura. Jordi Sánchez lleva año y medio en prisión provisional, acusado de ser uno de los instigadores del proceso independentista desde la presidencia de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), y esta semana ha abandonado la prisión para recoger sus credenciales como diputado y participar en la sesión constitutiva del Congreso.

Mientras PP y Cs presionan a la nueva presidenta de la Mesa, Meritxell Batet, para que haga efectiva ya la suspensión como diputados de los procesados en prisión preventiva -Oriol Junqueras, Josep Rull y Jordi Turull, además del propio Sánchez- los independentistas idean como seguir rentabilizando el botín en votos obtenido en las pasadas generales, con gestos que devuelvan al primer plano la crisis territorial catalana. Y la propuesta de que sea Sánchez quien cumplimente la ronda de contactos con el Jefe del Estado va en esa línea.

Desde ERC, por su parte, afirman que no han tomado una decisión al respecto. Oriol Junqueras concurrió como cabeza de lista por la formación republicana, pero ahora es el candidato de Esquerra al Parlamento Europeo, lo que le obligará a renunciar al acta de diputado en el Congreso a cuando se constituya la Eurocámara. Junqueras ya ha declarado su intención de renunciar al Congreso para repetir en Bruselas la escenificación de esta semana en el Congreso.

Tras la constitución del Congreso y de que la nueva presidenta de la Cámara diera cuenta hoy oficialmente del trámite ante Felipe VI, el Rey debe abrir la ronda de contactos institucional con los líderes de todas las formaciones con representación parlamentaria para proponer un candidato a la investidura.

El artículo 99 de la Constitución, que regula este trámite, establece que «el Rey, con consulta previa a los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria y a través del presidente del Congreso, propondrá un candidato a la presidencia». Una fórmula que no pone límites a la designación decidida por cada partido, argumentan los independentistas.

La pretensión de JxCat debería ser autorizada, sin embargo, por el Tribunal Supremo, órgano que ha dictado su situación de prisión preventiva y ha rechazado retirar esa condición en repetidas ocasiones, la última, con motivo de la candidatura de Sánchez a las elecciones generales del 28A. Pero no incidiría en ella una eventual suspensión de Sánchez como diputado, puesto que en 2016 Javier Fernández acudió a la Zarzuela en representación del PSOE, pese a no ser diputado.

El precedente de Forcadell

La pretensión de JxCat, todavía no oficializada, supone una mala noticia para la Casa Real, que en 2016 ya evitó recibir a la entonces presidenta del Parlament, Carme Forcadell, para ser informado formalmente de la investidura de Carles Puigdemont. Entonces no era un trámite obligado, pero nunca se había producido una negativa -oficialmente por motivos de agenda- a recibir al presidente del Parlament para trasladar la investidura de un presidente de la Generalitat. Puigdemont había llegado a la presidencia in extremis, por el veto de la CUP a Artur Mas, después de que los partidos independentistas aprobaran en el Parlament la hoja de ruta de 18 meses hacia la independencia.

El soberanismo interpretó el gesto de la Zarzuela como una falta de respeto, y fue el primer argumento en el progresivo distanciamiento entre Felipe VI y los partidos catalanes, que hasta entonces lo habían visto como un posible puente con el Gobierno de Mariano Rajoy.