La jornada electoral en Alemania ha centrado las miradas en el Partido Socialdemócrata alemán (SPD), que forma parte de la coalición de gobierno con la Unión (CDU y CSU) de la canciller, Angela Merkel. En las elecciones europeas han quedado por debajo de los Verdes. La Unión tampoco ha salido bien parada aunque es el partido más votado. En la ciudad-estado de Bremen, donde gobiernan desde hace 73 años han sido desbancados por la CDU/CSU. Para seguir gobernando deberían incluir en su pacto no sólo a los Verdes sino también a Die Linke.

En una comparecencia en la Willy-Brandt-Haus, la líder del SPD, Andrea Nahles, ha reconocido que los resultados son “extremadamente decepcionantes”. Ha declarado que su partido ha de mantener la cabeza alta y ha anticipado que van a volcarse en la defensa del medio ambiente. Ha entendido el mensaje ecopacifista que han lanzado los electores. “Hay que mirar al futuro”, ha añadido, aunque muchos creen que Nahles no tendrá más tiempo tras estos rotundos fracasos.

Los alemanes eligen a 96 diputados en las elecciones europeas, más que cualquier otro Estado miembro. Los democristianos de la CDU habrían logrado 29 escaños, seis menos que en 2014. Los Verdes casi duplican sus eurodiputados, de 11 pasan a 20. Los socialdemócratas se quedan en 16, con lo que pierden 11, según los datos del Parlamento Europeo.

Alternativa para Alemania, partido de ultraderecha afín a Matteo Salvini, tendrá 11 eurodiputados. Los liberales logran cinco y Die Linke, seis. Varios partidos menores, como los Protectores de los Animales o Volt, consiguen un escaño. La participación ha sido de un 61,4%. El proceso ha sido favorecido por la coincidencia con elecciones locales en diez Länder y las regionales en Bremen.

Los grandes partidos han perdido mucho apoyo, pero la Unión (CDU y CSU) sigue siendo el partido más votado en las elecciones al Parlamento Europeo. Su número uno, el eurodiputado Manfred Weber, es el Spitzenkandidat de los populares europeos, es decir, su aspirante a presidente de la Comisión Europea, queda debilitado por esta frágil victoria.

Los resultados de Alemania anticipan que los grupos políticos tradicionales van a perder eurodiputados y se quedarán lejos de la mayoría en la Eurocámara. Malos tiempos para las grandes coaliciones en Berlín y en Bruselas y Estrasburgo.

A los democristianos alemanes les ha hecho daño el vídeo del youtuber Renzo, que se ha convertido un fenómeno viral con millones de visualizaciones. El joven de 26 años relata cómo la Unión ejerce una política destructiva, lo que da nombre al vídeo. Pero sobre todo son víctimas del desgaste de la gran coalición. Es la primera prueba de fuego de la nueva presidenta de la Unión, Annegret Kramp-Karrenbauer, y el resultado es poco halagüeño.

El SPD se ha apoyado en estas europeas en la ministra de Justicia, Katarina Barley, quien no ha convencido. “He hecho lo que he podido”, ha dicho Barley, en un mensaje que recuerda a la despedida del viernes de Theresa May.

Los Verdes han tenido a su favor a la número uno del grupo político en el Parlamento Europeo, la joven pero experimentada eurodiputada Ska Keller, Spitzenkandidatin del Grupo Verde. Su carisma y el auge de los ecopacifistas en Alemania en detrimento de los socialdemócratas, que parecen una opción anclada en el pasado, explican los buenos resultados de los Verdes. “Vamos a llevar la preocupación por el medio ambiente que está en las calles al Parlamento Europeo”, ha señalado Keller, una de las triunfadoras de la jornada electoral.

En 2014 la Unión (PPE) consiguió 34 escaños (35,3%) en el Parlamento Europeo; el SPD, 27 escaños (27,3%); los Verdes, 11 escaños; 10,7%, Die Linke (La Izquierda), siete escaños (7,4%); Alternativa para Alemania (AfD), también siete (7,1%); los liberales, tres escaños (3,4%). Otras formaciones menores, como el Partido Pirata, lograron un escaño cada una. La participación entonces fue de un 48,1%.

Bremen, de cuento a pesadilla

Muy simbólica es la votación de este domingo en la ciudad-estado de Bremen, el Estado federado más pequeño de la República Federal. Desde hace 73 años, los socialdemócratas han estado en el poder, en solitario o en coalición.

El alcalde-presidente Carsten Sieling ha pagado en las urnas por no haber logrado reducir el paro más alto de Alemania, en torno a un 10%. Sieling es el séptimo jefe de gobierno de Bremen del SPD desde 1945. Es la tercera legislatura seguida con un gobierno rojiverde. Entre 1997 y 2005 hubo un gobierno de gran coalición.

El candidato de la CDU, el empresario Carsten Meyer-Heder, que apenas lleva un año en el partido, ha obtenido un éxito sorprendente para un novato. Ha logrado 25,5%, un punto más que el SPD. En el Parlamento regional la CDU cuenta con 25 escaños y el SPD, 23. El actual jefe del Gobierno se ha mostrado reacio a pactar una gran coalición, pero a los Verdes tendría que sumar a Die Linke para alcanzar la mayoría.

En 2015 el SPD logró 30 escaños en el Parlamento regional de Bremen, con un 32,8% de los votos, es decir, ha perdido ocho escaños. La CDU tuvo un 22,4% de los votos y 19 escaños, de modo que ha ganado tres. Los Verdes fueron terceros con 15,1% y 12 escaños. Ahora tienen cinco más. Die Linke tuvo 9,5% y 8 escaños. Ahora tienen un 12% y 10 escaños. Los liberales tenían siete escaños (6,65) y la Alternativa por Alemania se estrenaron con un escaño (5,5%). Un grupo llamado Ciudadanos Airados ha obtenido tres puestos en la Cámara regional.

Quien primero puede pagar por el fracaso de los socialdemócratas es Andrea Nahles, quien sucedió a Martin Schulz en la dirección del partido tras el fracaso en las elecciones de septiembre de 2017. A Nahles, con un índice de aceptación de apenas un 27% frente al 60% de Merkel, se le atribuye que los socialdemócratas sigan siendo el chivo expiatorio de los fracasos de la gran coalición de Berlín. Si Nahles se tambalea, también lo puede hacer la gran coalición.