Fumata blanca en Berlín y alivio en Bruselas. El domingo empieza con esperanza para Europa. Los militantes socialdemócratas han aceptado renovar la gran coalición que encabezará como canciller Angela Merkel. El 66,02% de los militantes han aprobado volver a formar parte del gobierno de Merkel, mientras que un 33,9% lo han rechazado.

La participación ha sido muy alta, de un 78,3%. «Ha sido un proceso democrático muy importante para nuestro país», ha declarado el líder provisional del SPD, Olaf Scholz, tras conocer con alivio el resultado. La canciller Merkel ha declarado a través de las redes sociales que «está dispuesta a empezar esta colaboración por el bien del país».

Con resignación, una mayoría de los más de 460.000 militantes del SPD convocados a votar han dado luz verde a un nuevo matrimonio de conveniencia con CDU y CSU. La lealtad se ha impuesto a los llamamientos a la rebeldía del líder de las Juventudes Socialistas, Kevin Kühnert. Tras el anuncio, no hubo aplausos ni vítores. El ambiente es más de funeral que de boda.

En la consulta a la militancia realizada en 2013 dieron su sí, quiero a la gran coalición el 75,96% de los participantes. Cuatro años de gobierno con CDU y CSU, con la canciller Merkel al frente han hecho mella en el SPD, que participa en el gobierno por responsabilidad y sin ilusión. El partido más antiguo de Alemania se hundió hasta el 20,5%, su peor resultado desde la posguerra, en las elecciones del 24 de septiembre.

Desde las instituciones europeas se trasladaron las felicitaciones a los socialdemócratas por «su voto decisivo y responsable». El comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, escribía en Twitter que Alemania puede ya a trabajar por «una Europa más fuerte».

Angela Merkel IV, la cuenta atrás

Más de cinco meses, 161 días exactamente, lleva la canciller Merkel intentando formar gobierno. Finalmente será elegida por cuarta vez canciller el 14 de marzo. Sus correligionarios de la CDU ya dieron el visto bueno al pacto con el SPD en un congreso extraordinario el lunes 26 de febrero con un 97% de síes.

También fue elegida por más del 98% de los votos Annegret Kramp-Karrenbauer como secretaria general de la CDU. La víspera, Merkel dio a conocer a sus ministros, entre ellos Julia Klöckner como ministra de Agricultura, y su rival, Jens Spahn, a cargo de Sanidad.

Los socialdemócratas anunciarán sus ministros, tres mujeres y tres hombres la próxima semana. La mayor incógnita es quién será el jefe de la diplomacia, una vez que Martin Schulz diera un paso atrás. Ministro de Finanzas será Olaf Scholz, hasta ahora alcalde de Hamburgo.

Los socialdemócratas primero rechazaron de plano renovar la gran coalición. Martin Schulz, que lideró al SPD en la convocatoria electoral, atribuyó al pacto con los conservadores el mal resultado. En los últimos 12 años, el SPD ha gobernado con la Unión (CDU y CSU) durante ocho años, en el primer y tercer mandato de Merkel.

La canciller intentó durante semanas lograr el apoyo de liberales (FDP) y Verdes, pero finalmente el líder del FDP, Christian Lindner, rompió la baraja. «Mejor no gobernar que gobernar mal», dijo para justificar su plante.

Intervino entonces el presidente, Franz-Walter Steinmeier, que fue ministro socialdemócrata de Exteriores en la anterior legislatura, y realizó un llamamiento a los partidos para que asumieran su responsabilidad con el Estado y trataran de impedir una nueva convocatoria electoral. El buen resultado obtenido por la ultraderecha Alternativa por Alemania (AfD), con 92 diputados en el Bundestag, había despertado las alarmas. Incluso pueden mejorar si se vuelve a las urnas.

El SPD y sus tribulaciones

Martin Schulz dijo Diego donde había dicho digo y aceptó comenzar unas conversaciones exploratorias con democratacristianos y socialcristianos. En enero los delegados del SPD dieron luz verde a las negociaciones formales en un congreso extraordinario. Fue un ajustado 56%, pero Schulz pudo seguir adelante.

Las Juventudes Socialistas (Jusos), encabezadas por Kevin Kühnert, votaron en contra en bloque. Kühnert empezó una gira bajo el lema NoGroKo (no a la Gran Coalición) para convencer a la militancia de que había que rechazar formar parte de nuevo del gobierno.

En el congreso le plantó cara Andrea Nahles, ex líder de los Jusos en sus inicios, quien argumentó que su programa se iba a defender mejor formando parte del gabinete. Nahles ha expresado su satisfacción en Twitter y su disposición a convencer a los que se han declarado en contra de la gran coalición.

https://twitter.com/spdnahles/status/970213029475504128

Muchos prevén que el SPD va a contar con Kühnert, dado el éxito de su campaña. Ha captado 25.000 nuevos militantes desde principios de año y ha logrado un 33,9% de noes a la gran coalición.

“No se puede gobernar a cualquier precio. Tampoco no gobernar a cualquier precio”, dijo Schulz en su alocución final antes de la votación. Después reconoció sentirse “aliviado”. Schulz logró el pacto con Merkel y Horst Seehofer, líder de la CSU, pero hubo de sacrificarse. En principio iba a ocupar el Ministerio de Exteriores, pero tuvo que renunciar tras las críticas feroces a su gestión. Su alegría por los resultados y por el puesto se interpretaron como interés personalista y por eso dio un paso atrás.

En el reparto de Ministerios los socialdemócratas lograron el crucial ministerio de Finanzas, que en las anteriores legislaturas de Merkel había ocupado Wolfgang Schäuble, el político más popular de Alemania, gracias a su política de ahorro y contra el endeudamiento. Scháuble es en esta legislatura presidente del Parlamento federal.

Desde la anunciada retirada de Schulz son Andrea Nahles y Olaf Scholz quienes encabezan provisionalmente el SPD. El próximo 22 de abril se esperan que se decida sobre el liderazgo de Nahles. Sería la primera mujer en encabezar a los socialdemócratas en toda su historia. Su gran desafío será recuperar a los votantes, en fuga hacia los extremos y cada vez más sensibles a las voces de las sirenas populistas.