El Gobierno en solitario del PSOE es la opción favorita de los españoles tras las elecciones del pasado 28 de abril. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado un barómetro que ha generado gran confusión por el planteamiento de las preguntas sobre los distintos escenarios post electorales y que apunta a que un 41,7% de los españoles prefiere la fórmula de un gobierno del PSOE en solitario frente al 15,4% que quieren un Gobierno de coalición con Unidas Podemos y sin independentistas y el 7,28% que opta por una alianza de Gobierno que incluya a las fuerzas separatistas. En total, los encuestados que optan por una coalición entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias suponen el 22,68% de los españoles.

La formulación de las preguntas del CIS, realizadas en los días posteriores a las elecciones generales, ha supuesto un desajuste de cifras: la primera cuestión que se plantea en la fórmula de gobierno -en solitario o coalición-, y de los 45,2% que se declinan por esta última opción un 7,9% que declara su preferencia por un Gobierno en solitario, de manera que este porcentaje (3,5%) habría que sumarse al 38,2% que inicialmente declaran un Gobierno socialista en solitario como la mejor opción. La suma que da un 41,17% de encuestados que apuestan por un Ejecutivo netamente del PSOE frente al 33,76% que quiere un Gobierno de Pedro Sánchez pactando con distintas fuerzas.

 Los datos en bruto del barómetro del CIS [consultar aquí] llevan a error, al apuntar que hay una falsa mayoría que prefiere la coalición. Un 15,41% de los españoles prefiere una coalición de PSOE; Unidas Podemos que no incluya a los independentistas (un 34,1% apuesta por esta opción del 45,2% entrevistado que se declina por esta fórmula de Gobierno). La segunda opción es un Gobierno socialista que inlcuya a Ciudadanos, que obtiene un 11,07% (un 24,5% del 45,2% de encuestados).

En el tercer puesto se mantiene la alianza de PSOE y Unidas Podemos, pero integrando a los partidos independentistas, sólo favorita por el 7,28% de los españoles (un 16,1% de quienes optaron por la coalición). La alianza andaluza de PP, Cs y Vox -insuficiente para una mayoría absoluta- sólo tiene el favor del 2,76% de los encuestados (un 6,1% de quienes optan por la coalición). Además, existe un 5,5% de los encuestados que quieren una repetición electoral “para ver si algún partido logra la mayoría suficiente para poder gobernar”.

El votante socialista es el más proclive a la fórmula de Gobierno de Sánchez en solitario: un 56,2% de quienes votaron al PSOE el 28A asegura que “debería gobernar el partido que ha obtenido más votos y escaños, aunque no tenga mayoría absoluta”. La cifra se reduce a casi una tercera parte entre los votantes de Unidas Podemos, donde sólo el 19,1% acepta un Ejecutivo en solitario de Sánchez frente al 73,8% que quiere una coalición. El segundo partido, después de Podemos, que más ansía la coalición es Ciudadanos: entre quienes votaron a Albert Rivera, más de la mitad (52,8%) también quiere una coalición.

El PP se hunde y pasa al 4º puesto tras Cs y Podemos

El barómetro también incluye, como cada mes desde los cambios realizados por Tezanos, una encuesta en intención de voto realizada días después de las elecciones generales del 28 de abril en el que el PP se hunde a la cuarta fuerza del arco parlamentario, por detrás de Ciudadanos y Unidos Podemos. En las generales, el partido de Albert Rivera no consiguió el ‘sorpasso’ a los populares, pero la percepción de los españoles tras la debacle de Pablo Casado ha empeorado notablemente.

El PSOE se mantiene como la primera fuerza con el 36,5% del voto emitido (frente al 28,9% que logró el 28A); el segundo lugar lo ocuparía Ciudadanos, con el 16,3% (obtuvo un 15,98% en las generales) y el tercero Unidas Podemos, que le pisaría los talones con un 15,4% (aunque en realidad marcó un 14,42% en las urnas). El Partido Popular, tras los malos resultados de las generales, cae en cuanto a intención de voto y logra sólo un 11,4% del voto emitido, frente al 16,83% de papeletas que recogió, decayendo más de cinco puntos en cuanto a percepción ciudadana.

Según explica el propio documento del CIS, los datos, recogidos poco después de la cita con las urnas “muestran la elevada volatilidad existente en la opinión pública” y “recoge las primeras reacciones de los ciudadanos tras conocer los resultados de las elecciones generales y, en ese sentido, se trata de posiciones manifestadas tras conocer el peso electoral de cada partido expresado en las urnas”. Es por eso, explica el barómetro, que “decae el componente subjetivo en la valoración por parte de los ciudadanos de la fuerza electoral de cada partido”.

En este punto, el CIS advierte de que “los datos deben valorarse más bien como un reflejo del pasado (consecuencia inmediata de los resultados de las elecciones generales), que como una plausible medición de eventuales comportamientos futuros”.