Donald Trump ha vuelto a tensar la ya de por sí tocada relación con México, dando un paso más en la lucha que libra contra la inmigración irregular. Ha anunciado, a través de su cuenta de Twitter, un arancel del 5% en todos los productos importados del país azteca a partir del 10 de junio. La tasa podría ir aumentando hasta el 25% en octubre mientras no se detenga la inmigración masiva desde el país que lidera Andrés Manuel López Obrador.

La medida, si se concreta, supone un revés para algunas de las grandes compañías españolas con negocio en Méxcico. BBVA es, probablemente, quien más tiene que temer las maniobras del presidente de los EEUU. Los mercados están en vilo y la acción sufre hoy su peor sesión del año con una caída superior al 4%.

El golpe que una medida de este tipo puede tener para la economía mexicana lleva a los inversores a poner en cuarentena a BBVA, ya que la entidad que dirige Carlos Torres Vila tiene en México su principal mercado, en el que obtuvo en 2018 unos 2.384 millones de euros, el 41% de su resultado.

En plena caída de la acción, BBVA trata de atemperar los ánimos de los accionistas. Fuentes de la entidad aseguran que «gracias a nuestra política de cobertura de tipo de cambio, a 31 de marzo de 2019, una depreciación del 10% del peso mexicano tiene un impacto negativo de sólo tres puntos básicos en el ratio de capital CET1″. Además, subraya que “el resultado proveniente de México para 2019 está cubierto en un 75%».

Junto a BBVA, otros grandes del Ibex como Santander, Iberdrola, Telefónica, Naturgy y Cie miran con atención hacia el otro lado del Atlántico para valorar el potencial impacto de sus intereses en México o incluso en Estados Unidos, una vez que los expertos de Oxford Economics señalan que estos aranceles podrían suponer un recorte de hasta el 0,7% del crecimiento del gigante norteamericano en 2020 -arrastrándolo por debajo del 1%- y empujar la economía mexicana hacia la recesión.

Una de las más claras muestras de inquietud del mercado la ofrece el peso mexicano, que ha cedido cerca de un 4% de su valor frente al dólar tras la amenaza de Trump y se sitúa en sus niveles más bajos desde 2018.

En el caso de Santander, México representa aproximadamente el 10% de las ganancias del grupo. Es el segundo o tercer banco del país. Hace unas semanas el banco que preside Ana Botín elevó su apuesta por México. Lanzó una oferta para comprar el 25% de su filial en México que no controla por unos 2.600 millones de euros.

La entidad explicó que la operación «refleja la confianza de Banco Santander en México y en su filial mexicana, así como en su potencial de crecimiento a largo plazo». Sus acciones se han depreciado este viernes un 2,42%.

Golpe al sector del automóvil

Cie Automotive también ha sufrido hoy su exposición a México en Bolsa y ha registrado pérdidas de más del 4,4%. Tiene localizada en la región latinoamericana una parte fundamental de su producción. El fabricante de componentes para el sector del automóvil registró más de un 37% de sus beneficios antes de impuestos en el país azteca, donde cuenta con doce centros productivos, que tienen como principal fin abastecer el mercado norteamericano.

Por eso, la compañía había abierto el año con buen pie, ante las favorables expectativas sobre un acuerdo comercial entre Estados Unidos, Canadá y México que ahora parece saltar por los aires.

Una situación similar le ocurre a su competidor Gestamp, que el pasado marzo anunciaba la apertura de su séptima planta en un país que figura como su sexto mayor mercado. Las acciones de la compañía controlada por la familia Riberas encajan este viernes pérdidas del 1,66%.

No es casualidad que los dos grandes grupos de automoción del mercado español se sitúen entre los más golpeados. México se ha consolidado en los últimos años como uno de los grandes mercados internacionales para la fabricación de vehículos -en 2018 se produjeron cerca de 3,9 millones de vehículos en el país-, principalmente enfocada a la exportación hacia Estados Unidos.

Así, este viernes, el sector de automoción europeo figura entre los más afectados por la situación, con recortes que llegan a rozar el 2,5% y que en los casos de Faurecia, Fiat y Renault se sitúan entre el 7 y el 4,5%.

Entre las energéticas, están en el punto de mira Iberdrola y Naturgy, que se han dejado este viernes un 1,24 y un 0,55% de su valor, respectivamente. México representa el 7% del resultado bruto de explotación (ebitda) del grupo que preside José Ignacio Sánchez Galán. Se ve afectado por el negocio de generación y porque vende a la industria mexicana parte de la electricidad que produce, en riesgo ante una hipotética caída de la demanda y un tipo de cambio perjudicial.

Naturgy también teme el efecto de la medida de Trump. México representa el 3% de su ebitda. Su negocio principal allí se basa en la distribución minorista, una actividad que debería ser poco sensible a las tendencias macroeconómicas.

Telefónica también tiene presencia en México. El país representa menos algo menos del 1% del valor de la empresa. Mapfre logra entre el 4 y 5% de sus primas y beneficios de esta región, y Melia obtiene el 15% de su ebitda en México, aunque la mayoría de estos ingresos proceden de turistas extranjeros. Mientras la hotelera ha perdido cerca de un 1,7% de su valor, las caídas de Mapfre han rondado el 1% y las de Telefónica superan el 0,5%.

El Ibex arriesga los 9.000 puntos

El golpe que sufren estas compañías ha arrastrado al Ibex la segunda peor sesión del año, con caídas del 1,68% que le dejan a un paso de perder el nivel de los 9.000 puntos por primera vez desde mediados de febrero. En las últimas seis semanas, el índice selectivo español ha visto esfumarse un 6% de su valor al recrudecerse las tensiones comerciales, primero entre Estados Unidos y China y ahora con México.

El índice español es el más penalizado entre las grandes plazas europeas, aunque índices como el Dax alemán -con fuerte peso de la industria del motor- también sufren el castigo, con caídas superiores al 1,4%. En Wall Street, los grandes índices, el Dow Jones y el S&P 500, también cotizan con descuentos próximos al 1% tras las primeras horas de negociación.