Ada Colau quiere seguir siendo alcaldesa de Barcelona, y así se lo plantea a sus bases en la consulta abierta esta mañana. Todos los inscritos de Barcelona en Comú tienen hasta mañana a las 17.00 horas para votar a favor o en contra de que Ada Colau siga al frente de la alcaldía de Barcelona con el apoyo de Manuel Valls y otros dos regidores escogidos en las listas de Cs. La pregunta del partido morado a sus bases plantea dos opciones: «acuerdo de gobierno entre BComú y PSC, con Ada Colau de alcaldesa» o bien «acuerdo de gobierno entre ERC y BComú con Ernest Maragall de alcalde».

«La dirección de BComú propone pacto con PSC porque la opción no es entre socialistas y republicanos, la diferencia es la alcaldía» ha explicado Colau, quien esta vez ha apostado claramente por una de las opciones en la consulta planteada a las bases, la que le permitirá a ella seguir al frente del Consistorio. «En el gobierno municipal la alcaldía es muy relevante para marcar las prioridades de la ciudad, también a nivel ejecutivo la alcaldía es determinante» ha insistido Colua para justificar su apuesta por los socialistas.

Con Valls pese a todo

La líder de los comunes no ha obviado, sin embargo, que esta opción obliga a aceptar los votos de Manuel Valls, al que durante la campaña ha presentado como imagen de «las élites» a las que asegura combatir. Pero ha insistido en que no han buscado ese apoyo y en ningún caso condicionará su discurso sobre la supesta existencia de «presos políticos».

«No obviamos que el PSC no es suficiente para investidura, faltan tres votos y los ha ofrecido Valls» ha apuntado. «No nos gusta, no nos hubiéramos imaginado nunca en esta situación y nos ha hecho dudar y debatir mucho internamente, es una situación inesperada y no deseada, pero no vamos a renunciar a gobernar, que es para lo que nos presentamos a las elecciones».

No vamos a renunciar a gobernar por tres votos regalados» argumenta Colau ante sus bases

Consciente de que el apoyo de Manuel Valls es el gran argumento de sus detractores dentro y fuera del partido, Colau ha argumentado que su formación no va a «renunciar a gobernar por tres votos regalados, sin condiciones, que no hemos ido a buscar pero es cierto que están sobre la mesa y hacen posible la investidura». Y ha insistido en la importancia de «dejar claro» que estos votos «no son fruto de ningún acuerdo y no modificaran ninguna de nuestras posiciones».

En este contexto, ha asegurado que seguirán defendiendo políticas «discrepantes con Valls» como el control del turismo o medidas contra la especulación inmobiliaria «y seguiremos pidiendo la libertad de los presos políticos y el fin de la judicialización de política» porque, ha argumentado, su «defensa de los derechos» no forma parte «de ninguna negociación ni transacción con nadie».

Vuelta al lazo amarillo

Así, respecto a la exhibición del lazo amarillo en la fachada del Ayuntamiento cuando se conforme el nuevo gobierno local Colau ha asegurado que lo volverá a someter a la Junta de Portavoces, como hizo en la pasada legislatura. Si los comunes mantienen su discurso sobre los «presos políticos» la votación está ganada con los apoyos de BComú, ERC y JxCat. Pero la decisión será sin duda la primera prueba de resistencia para la alianza de BComú y PSC en Barcelona.

Respecto al pacto de gobierno y el cartapacio municipal, Colau ha dejado claro que no habrá ningún acuerdo por escrito previo a la investidura, tal como plantea el preámbulo de la consulta propuesta a su militancia. «No haremos un acuerdo precipitado y previo a la investidura. No hay ningun reparto de nada» ha insitido la alcaldesa, quien ha reconocido que han «hablado algo de programa» pero hay que concretar el reparto de áreas de gestión y el programa del mandato.

Un mandato enel que Colau asegura contar con llegar a acuerdos con los republicanos para impulsar medidas como la del tranvía o las municipalizaciones de servicios públicos, que están en las antípodas del programa de Manuel Valls.

En ningún punto del largo preámbulo que acompaña la consulta a las bases aparece el nombre de Manuel Valls, sin cuyo concurso la opción del pacto con los socialistas es imposible. La propuesta inclina claramente el voto a favor del pacto con los socialistas, pero advierte «en ambos casos el acuerdo se firmará después de la investidura y su concreción volverá a someterse a votación de las bases» de lo comunes.

Es la concreción del acuerdo adoptado ayer por la coordinadora del partido, que dio portazo a las aspiraciones de Ernest Maragall anunciando que, ante la imposibilidad de un acuerdo tripartito como el que ha defendido Colau con socialistas y republicanos, BComú opta por el pacto de gobierno con los socialistas.