Felipe VI vuelve hoy a Barcelona con una apretada agenda en la que, por primera vez desde el referéndum ilegal del 1-O, celebrará audiencias con representantes de entidades de la sociedad civil catalana además de participar en un acto institucional, en esta ocasión la inauguración del Salón de la Logística. El Rey recibirá en el Palacete Albéniz a representantes del Ilustre Colegio de Abogados de Tarragona, el Comité de Honor de Barcelona Global -una organización privada que reúne empresas, centros de investigación y escuelas de negocios con el objetivo de promocionar la capital catalana- y la nueva junta directiva de la patrona Foment del Treball que preside Josep Sánchez Llibre.

Se trata del primer paso de la Casa Real por recuperar los lazos que tanto cultivó Felipe VI como heredero del Trono, hasta el punto de que en los primeros compases del procés el gobierno soberanista de Artur Mas apeló a él en numerosas ocasiones para que intermediara en sus desencuentros con el Gobierno de Mariano Rajoy. Una relación que se empezó a quebrar con las pitadas al himno en la finales de la Copa del Rey y, sobre todo, el abucheo con el que una parte del público le recibió en un concierto en el Liceo de Barcelona. Aunque la ruptura definitiva no llegó hasta el 1-O y el posterior mensaje institucional de Felipe VI el 3 de octubre en el que reclamó devolver a Cataluña al imperio del estado de derecho.

Cambios en el Princesa de Girona

Este paso llega, sin embargo, después de un serio toque de atención de la Casa Real por los desplantes de los últimos años, acrecentados desde que Quim Torra ocupa la Presidencia de la Generalitat. La decisión de la Fundación Princesa de Girona (FPdGi) de trasladar la entrega de sus premios a Barcelona, el próximo noviembre, coincidiendo con el décimo aniversario de la entidad.

Durante estos diez años la entrega de premios se ha celebrado en Girona, coincidiendo con unas jornadas dedicadas a promocionar el talento joven, que el año pasado ya se tuvo que celebrar fuera de la capital del Onyar por la negativa del Ayuntamiento a ceder el Auditorio de la ciudad, en el que se habían celebrado todas las ediciones anteriores. Aparentemente fue la gota que colmó el vaso de la Fundación, después de que el consistorio gobernado por CiU hubiera declarado a Felipe VI persona non grata y se hubiera desligado de la Fundación, llegando a reclamar que deje de utilizar el título de Princesa de Girona.

Tampoco es ajeno a esa decisión el papel que la actual Princesa de Girona debe tener en ese décimo aniversario. Leonor ha empezado a participar este año en actos institucionales como los Príncipes de Asturias o el aniversario de la Constitución, y está previsto que el próximo noviembre visite por primera vez Cataluña para participar en el aniversario de la Fundación. Pese a todo, un escenario más amable que la ciudad de Carles Puigdemont.

Desplantes de la Generalitat y el Ayuntamiento

Aún así, el décimo aniversario de la FPdGi no contará con participación de ningún representante de la Administración autonómica, después de que Quim Torra decidiera el pasado verano romper toda relación con la Casa Real, estableciendo que Felipe VI no sería invitado a ningún acto de la Generalitat y ésta no participaría en los actos convocados por la Casa Real. Torra y el Rey se han encontrado en los actos organizados por otras entidades, básicamente de ámbito económico, y en todos ellos el presidente catalán ha evitado cualquier reconocimiento institucional al Jefe del Estado.

El pasado diez de mayo fue la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, la que evitó coincidir con Felipe VI en plena campaña electoral de las municipales, con la alcaldía en juego, y plantó al monarca en la inauguración del Salón del Automóvil en su centenario. Quim Torra sí participó en el almuerzo inaugural del Salón del Automóvil, pero previamente volvió a «homenajear» al Rey con un desplante al negarse a participar en la bienvenida protocolaria al jefe del Estado.

Los desplantes del actual inquilino de la Generalitat se han convertido en norma desde que Quim Torra accedió a la presidencia catalana tras el proceso independentista y la aplicación del 155. Fue así en los Juegos Mediterráneos de Tarragona, primer evento en el que coincidieron y en el que Torra amenazó con plantar por la presencia del Rey. Finalmente acudió, presionado por políticos y empresarios locales, pero lo hizo anunciando que la Generalitat daba por rotas las relaciones de la Casa Real.

Tras eso, Torra ha evitado los saludos institucionales, argumentando que se trata de un “besamanos”. Y Ada Colau se ha sumado a todos los desplantes que han acompañado las dos ediciones de Mobile World Congress celebrados tras el 1-O. En 2018, junto a Roger Torrent, y hace unos meses junto a Torra.