Ángel Cano, ex consejero delegado del BBVA y uno de los 9 nuevos imputados en la pieza separada en la que se investigan los encargos millonarios realizados por el banco a las empresas del comisario José Manuel Villarejo en la etapa de Francisco González como presidente, asegurar tener «la conciencia tranquila y el máximo respeto por la Justicia».

A preguntas de este diario, Cano se ha expresado en estos términos en vísperas de su comparecencia ante el titular del Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional, Manuel García-Castellón. El ex número dos del BBVA ha excusado comentar los hechos por los que ha sido imputado invocando el carácter secreto que tienen estas actuaciones.

El magistrado investiga los millonarios pagos que el segundo banco del país hizo durante años a dos empresas del controvertido comisario por conceptos genéricos de «análisis e investigación». La mayor parte de la facturación está fechada cuando Villarejo -en prisión preventiva desde noviembre de 2017- se encontraba aún en activo como policía. Como desveló El Independiente, sólo entre 2012 y 2017 la cantidad facturada por Club Exclusivo de Negocios y Transacciones (Cenyt) y Cenyt Consultoría Organizacional SL asciende a 5.083.099,38 euros (más 1.026.788,94 euros de IVA), si bien se trabaja con la idea de que el grupo empresarial de Villarejo cobró del BBVA hasta 11 millones de euros.

El ex consejero delegado declara como imputado este jueves ante el juez que investiga los pagos millonarios del BBVA a empresas de Villarejo

A finales de septiembre de 2009, Francisco González acometió una remodelación de la cúpula directiva que supuso la salida de la entidad financiera de José Ignacio Goirigolzarri y su sustitución en el puesto de consejero delegado de Ángel Cano. El directivo cántabro se encontraba entonces al frente del área de Recursos y Medios del BBVA.

Cano se mantuvo como número dos de la entidad hasta principios de mayo de 2015, cuando el consejo de administración eligió a Carlos Torres Vila -hoy presidente tras la salida de Francisco González a finales del pasado año- para ocupar dicha responsabilidad e «iniciar una nueva etapa en la que la transformación digital sea la principal prioridad estratégica del grupo». Francisco González no escatimó entonces elogios hacia Cano: «Ha sido un gran consejero delegado durante unos años muy complejos y ahora comenzamos una nueva fase para avanzar hacia nuestro objetivo de ser el mejor banco universal de la era digital».

Según ha podido conocer este diario en fuentes de la investigación, Ángel Cano compareció a principios de año ante los técnicos que, liderada por PwC y con el apoyo de Uría Menéndez y Garrigues, realizan la investigación forensic encargada por el banco el pasado verano al empezar a trascender públicamente las primeras noticias acerca de los encargos que el BBVA había encargado a las empresas de Villarejo. Ese trabajo no ha terminado ni hay una fecha fijada para su conclusión y entrega al juzgado, como ha confirmado a este diario un portavoz de la entidad.

Las fuentes indicaron que los responsables de dicha investigación interna preguntaron al ex consejero delegado sobre el funcionamiento interno de la entidad en la etapa en la que él trabajó para el BBVA, cómo funcionaba la cadena de mando y si conocía a Villarejo. Alguna de estas preguntas volverán a formulársele previsiblemente este jueves en sede judicial por parte del instructor o de los jueces Anticorrupción.

El papel de Corrochano

Las sociedades dirigidas por el comisario ya retirado comenzaron a prestar servicios para BBVA por la amistad que tenía con Julio Corrochano, quien había dejado el Cuerpo Nacional de Policía en 2002 para asumir la dirección de seguridad del banco. Corrochano es otro de los imputados por el juez García-Castellón en esta pieza.

A preguntas de este diario, el ex director de seguridad del banco mantuvo el pasado mes de enero que «nunca firmó ni contrató» con el propio comisario, sino con su socio, Rafael Redondo, también imputado. Julio Corrochano aseguró que «daba por hecho» que Villarejo «estaba dedicado exclusivamente a sus labores en el Ministerio del Interior» y que personalmente «nunca pisó el banco».

Junto a Cano, Corrochano y Redondo, el titular del Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional tomará declaración como investigados por la posible comisión de delitos de cohecho activo y revelación de secretos a otras seis personas vinculadas con el BBVA. En este procedimiento también están imputados José Manuel Villarejo y el comisario principal ya jubilado Enrique García Castaño, El gordo.