Un nombre, Ursula von der Leyen. Un número, 374. Un lugar, el Parlamento Europeo. Esta semana será histórica en las instituciones europeas. La Unión Europea se la juega en Estrasburgo, donde este martes está prevista la votación de la candidata del Consejo Europeo a la presidencia de la Comisión, la alemana Ursula von der Leyen.

Si supera el examen de los europarlamentarios, Von der Leyen (Ixelles, Bruselas, 1958) se convertirá en la primera mujer al frente de la Comisión Europea. Si no consigue superar la mayoría absoluta de 374 votos, del total de 747, y no logra la confianza del Parlamento Europeo, se abriría una crisis institucional sin precedentes. El Consejo debería proponer un nuevo nombre en el plazo de un mes.

Si tras la intervención de Ursula Von der Leyen, hay claros indicios de que la votación, prevista para las 18h, se saldará en su contra, es posible retrasarla hasta septiembre

Veintisiete de los 28 jefes de Gobierno de los Estados miembros dieron su aprobación a Ursula von der Leyen el pasado 2 de julio tras 50 horas de negociaciones. La canciller alemana, Angela Merkel, que apoyó a su ministra, también de la CDU, tuvo que abstenerse, debido a que sus socios en la coalición de Gobierno en Berlín, los socialdemócratas, no están de acuerdo con esta designación. La posición oficial del Gobierno federal en un caso así ha de ser la abstención. Tampoco apoyan a Von der Leyen los socialdemócratas holandeses.

Como ocurría antes de 2004, la candidata fue fruto de un acuerdo de mínimos, avalado por Francia y Alemania. No había tenido nada que ver con las elecciones europeas.

El SPD defiende el sistema de los Spitzenkandidaten (que sea presidente de la Comisión el número uno de la familia política con mayoría) y por ello rechazó, y sigue haciéndolo, a Von der Leyen, ministra federal de Defensa, que va a dimitir de este puesto pase lo que pase, según ha anunciado en Twitter.

Ninguna familia política europea cuenta con la mayoría en la Cámara de Estrasburgo, pero los jefes de Estado y de Gobierno rechazaron a todos los aspirantes. Los socialdemócratas apostaron por el holandés Frans Timmermans, que se mantendrá como vicepresidente. Le vetó el primer ministro húngaro, Viktor Orban, por su defensa acérrima del Estado de Derecho durante la pasada legislatura.

Von der Leyen asumirá el 1 de noviembre si aprueba su examen de este martes. Si supera esta prueba, pero de forma muy ajustada, tendrá serias dificultades para poner en marcha su agenda política.

En caso de que Von der Leyen fracase en su examen en Estrasburgo, un hecho que hasta ahora nunca ha ocurrido, los Veintiocho habrán de convocar una cumbre extraordinaria, que probablemente sería el 23 de julio. Como el balance de familias políticas, origen, género, es complejo se podrían poner en entredicho los principales puestos propuestos, entre ellos el Alto Representante de Política Exterior, para el que está designado el español Josep Borrell.

En teoría los otros puestos no tienen por qué saltar por los aires pero el equilibro es muy frágil y sin presidente de la Comisión todo puede saltar por los aires. El único cargo ya electo es el presidente del Parlamento Europeo, que será durante la mitad del mandato el socialdemócrata David-Maria Sassoli. Luego será sustituido por el popular Manfred Weber.

Para superar esos 374 votos Von der Leyen necesita hoy mucho más que el apoyo del Partido Popular Europeo, familia de la que forma parte, si bien su Spitzenkandidat era Manfred Weber. El PPE política es la familia más numerosa en el Parlamento Europeo, con 182 eurodiputados, pero está lejos de esa mayoría de 374.

Precisa el apoyo de Socialistas y Demócratas (154 escaños) y liberales, ahora llamados Renew Europe (108) al unirse el partido de Macron. Al menos de gran parte de ellos. Pero los socialdemócratas alemanes, 16, no están por la labor. Como titular de Defensa, Ursula von der Leyen afronta una investigación parlamentaria sobre irregularidades en la contratación de asesores externos para labores de consultoría.

Los españoles, el grupo más numeroso con 20 eurodiputados, no son tan categóricos. Y el primer ministro portugués, Mario Costa, se ha mostrado favorable a Ursula von der Leyen tras exponer en dos cartas sus iniciativas. Entre sus promesas, curiosa y paradójicamente, figura su compromiso por «mejorar» el sistema de Spitzenkandidaten.

«No he tenido un buen comienzo», ha reconocido Von der Leyen, en alusión al proceso por el que ha sido propuesta, que dinamita el sistema de Spitzenkandidaten, que sí se aplicó en la elección de la Comisión saliente, encabezada por el luxemburgués Jean-Claude Juncker. Este lunes Ursula von der Leyen, ginecóloga y madre de siete hijos, ha puesto por escrito sus compromisos con el fin de cautivar a una gran mayoría de los socialdemócratas y liberales.

Entre las demandas de los liberales figura que Margrethe Vestager sea vicepresidenta de la Comisión con el mismo rango que el socialdemócrata Frans Timmermans. Apuestan también por un mecanismo de defensa del Estado de Derecho. Su gran defensor en el Consejo Europeo fue el presidente francés, Emmanuel Macron, a quien le gusta la francofilia de la ministra alemana de Defensa. Los liberales no defendían el sistema de los Spitzenkandidaten debido a que no hubo listas trasnacionales en las elecciones europeas.

Seguro europeo de desempleo

La eurodiputada española Iratxe García dirigió una carta a Von der Leyen en la que exigía demandas sobre compromiso con el cambio climático, equiparación de género, compromiso con el Estado de Derecho, y un seguro europeo de desempleo. Von der Leyen se ha comprometido a activar este mecanismo y también ofrece elevar la reducción de emisiones de CO2 hasta el 50%, en lugar del 40% actual, en 2030. La ministra alemana intenta con sus cartas a liberales y socialdemócratas recabar el máximo apoyo posible en un voto que será secreto.

La familia de Los Verdes/Izquierda Unitaria, que cuenta con 115 eurodiputados, rechaza a Von der Leyen porque considera insuficiente su política medioambiental y rechaza su orientación neoliberal. Aún no se han pronunciado Conservadores y Reformistas, donde se integra Vox junto al Partido Justicia y Libertad de Polonia, y es probable que voten en contra los miembros de Identidad y Democracia, donde se integran los partidos que abanderan el italiano Matteo Salvini y la francesa Marine Le Pen. Si los euroescépticos no apoyan a Von der Leyen, sobre todo porque consideran que defiende el Estado de Derecho, casi sería meritorio, para los eurófilos.

La eurodiputada Iratxe García fue muy crítica con la propuesta del Consejo Europeo por no respetar el sistema de los Spitzenkandidaten pero vinculó su dictamen final sobre Von der Leyen a las iniciativas que presente. «Con ese contenido será difícil que los socialdemócratas no la apoyen. En su carta, (Von der Leyen) muestra un acendrado europeísmo», ha declarado Josep Borrell, que aspira a ser Alto Representante para la Política Exterior.

Von der Leyen ha pedido a los Veintiocho que propongan una mujer y un hombre como candidatos a formar parte de la Comisión Europea, ya que su propósito es que sea paritaria. La eurodiputada socialdemócrata Iratxe García subrayaba en su carta a Von der Leyen que «no hay tiempo que perder». Según García, «la próxima Comisión Europea ha de conducir a la transformación económica, social y ecológica de Europa».

El discurso de Ursula von der Leyen este martes en el Parlamento Europeo será crucial para su elección. Los eurodiputados serán quienes sentencien el sistema de los Spitzenkandidaten si dan luz verde a Von der Leyen. Pero si no apoyan a la todavía ministra alemana de Defensa plantearán una declaración de guerra al Consejo Europeo. Un dilema europeo.