Política

Iglesias mercadea con Sánchez desde la tribuna: "Apoyaremos la investidura a cambio de políticas de empleo"

El líder de Podemos se ofrece a "renunciar a un ministerio" y el presidente le pregunta "para qué sirve una izquierda inútil"

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Iglesias mercadea con Sánchez desde la tribuna: "Apoyaremos la investidura a cambio de políticas de empleo"
Pedro Sánchez, en su fallido debate de investidura

Pedro Sánchez, en su fallido debate de investidura EFE

Resumen:

Pablo Iglesias ha intentado mercadear con el Gobierno de España este jueves en la tribuna del Congreso de los Diputados. «Le hago una nueva propuesta. Alguien muy relevante de su partido, con mucha autoridad moral en el PSOE, me acaba de poner un mensaje: pídele que os ceda las políticas activas de empleo. Pues bien, renunciamos al ministerio de Trabajo a cambio de las políticas activas de empleo», ha ofrecido.

El líder de Podemos ha respondido así a los reproches del líder socialista por impedir un acuerdo de gobierno por sus reclamaciones de cargos en el Consejo de Ministros. «No pedimos sillas, pedimos competencias», ha contestado Iglesias.

Visiblemente molesto y dolido en su orgullo, Iglesias, que el lunes advirtió a Sánchez de que no se dejaría «humillar ni pisotear», ha mantenido un tono bajo. Ha pedido al candidato socialista que «reflexione» sobre si ha tratado «con respeto» a Podemos y ha reprochado las manipulaciones y filtraciones de los documentos de trabajo de las negociaciones que hizo ayer el PSOE. Le pido que reflexione si se ha dirigido con respeto. «No nos lo podíamos creer», ha lamentado.

Iglesias ha insistido en que no piden cargos, sino competencias reales y ejecutivas para que «la Constitución deje de ser papel mojado» y los derechos teóricos de los españoles se conviertan en una realidad. También ha relatado las cesiones que asegura haber realizado su partido, desde su renuncia a tener un criterio propio sobre la cuestión catalana a su veto personal como ministro.

Pedro Sánchez ha vuelto a convertir un fracaso en una victoria, su especialidad. Otro renacimiento, un nuevo golpe de audacia que consolida su liderazgo y eleva la moral de las huestes socialistas cuando ven en riesgo otra vez la viabilidad del Gobierno. Su investidura fallida, que apunta a elecciones el 10 de noviembre, se ha tornado en un triunfo en el duro pulso que ha librado con Pablo Iglesias durante los últimos tres meses. El PSOE se ha mantenido firme en su decisión de sólo ofrecer ministerios sin competencias a Podemos y no ceder ni un ápice de su poder. En su discurso de investidura, Sánchez ha dejado claro el por qué, ganando la batalla del relato necesaria para la contienda electoral.

«Gobernar, señor Iglesias, es pisar tierra firme, para ser útil a la ciudadanía y sobre todo a los que más lo necesitan. La izquierda útil es la que gana y cambia las cosas. ¿De qué sirve una izquierda que pierde incluso cuando gana? ¿Qué va a hacer, señor Iglesias? ¿Va a unir su voto a las derechas y a la ultraderecha para impedir un gobierno progresista? ¿Va a volver a hacerlo?», le desafió el candidato socialista, que antes relató la obsesión de Unidas Podemos por los «ministerios» y su desinterés por negociar políticas y programas.

«¿Alguien considera una humillación ser vicepresidente del Gobierno, ministro de Sanidad y Consumo; de Vivienda y Economía Social, o de Igualdad de un Gobierno progresista? Puede ser que no fuera, señor iglesias, lo que usted deseaba, pero le hemos hecho una propuesta respetuosa, correcta y sensata, más que razonable», ha insistido.

Sánchez se ha quejado de que Podemos pretendiera controlar el 80% del gasto social, a pesar de que carece de «experiencia de gestión a nivel nacional». «No hay humillación, hay una oferta de vicepresidencia y de ministerios de profundo alcance social», ha reiterado el presidente en funciones, que ha defendido la necesidad de mantener «un Gobierno coherente y cohesionado, no dos gobiernos en un Gobierno», como reclamaba, a su juicio, Iglesias.

«Yo no voy a ser presidente a cualquier precio ni con cualquier gobierno. Debo tener la certeza de que cada responsable cuenta con la capacidad para gestionar sus competencias. No se puede poner la Hacienda pública en manos de alguien que jamás ha gestionado un presupuesto. Puedo equivocarme o aceptar, pero debo actuar en beneficio de los intereses de los españoles», ha sentenciado.

Sánchez ha recordado la advertencia de Iglesias el pasado lunes: «Si se repiten elecciones usted no será presidente del Gobierno nunca». «Si para ser presidente del Gobierno tengo que renunciar a mis principios y formar un gobierno que no será útil a mi país, usted estará en lo cierto, no seré presidente», ha respondido.

«Yo he renunciado a cosas muy valiosas, pero no tengo ninguna duda: si tengo que elegir entre la Presidencia del Gobierno o mis convicciones, elijo mis convicciones», ha asegurado.

El cara a cara entre Sánchez e Iglesias ha venido precedido por una  insólita guerra de filtraciones y acusaciones mutuas que había dejado el acuerdo de investidura besando la lona. El PSOE, que ha filtrado las peticiones de Unidas Podemos y la última oferta de los negociadores de Moncloa, dio por rotas las negociaciones y se negó a valorar la última petición de Iglesias de incluir el Ministerio de Trabajo a su oferta de una vicepresidencia de Asuntos Sociales y tres ministerios, de Vivienda, Ciencia y Universidades, e Igualdad.

Podemos acusó a a los socialistas de filtrar su propuesta “inicial” desde la cual empezar a debatir y aseguraron que hicieron otra oferta distinta a la filtrada, a la cual el Gobierno en funciones no ha respondido. Podemos no recoge el guante de Sánchez y asegura que “sigue apostando por un Gobierno de coalición”.

En la propuesta de Podemos -de acuerdo con el documento repartido por los socialistas- se incluye una Vicepresidencia de Derechos Sociales y Medioambientales con competencias distribuidas en cinco ministerios. Moncloa dice que ofreció una vicepresidencia y tres ministerios, entre los cuales no aparece ni Transición Ecológica ni Empleo, dos de las carteras más codiciadas por los morados. “Moncloa

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