El ex presidente de la Generalitat, Artur Mas.

El ex presidente de la Generalitat, Artur Mas. EP

Política

El regreso de Artur Mas

El ex president ha multiplicado sus contactos en los últimos meses con un objetivo: volver a liderar el PDeCat y ser de nuevo candidato a la presidencia de la Generalitat

Mientras ERC ha completado su reorganización tras el fracaso del procés, el espacio que agrupa a los ex convergentes, integrado por PDeCat, JxCat y la Crida amenaza con implosionar por las tensiones entre moderados y radicales. Dos grupos que, a grandes rasgos, se agrupan en torno a dos liderazgos: el de Artur Mas y Carles Puigdemont. Los dos ex presidentes aseguran no tener aspiraciones políticas y estar al servicio del partido. Pero uno y otro mueven sus hilos para hacerse con las riendas de lo que en su día fue una de las máquinas políticas y electorales mejor engrasadas de España, sino la mejor.

Artur Mas ha multiplicado sus contactos en los últimos meses con un objetivo: volver a liderar el PDeCat y ser de nuevo candidato a la presidencia de la Generalitat. En las últimas semanas, dos momentos han sido determinantes en esta carrera: la entrevista protagonizada en el espacio de TV3 «El Diván«, un programa-entrevista de corte intimista escogido por Mas para justificar la trayectoria de los últimos años y ofrecerse, de nuevo, como líder del soberanismo. «Dije que daba un paso al lado, no un paso atrás» apuntó ese día Mas.

El segundo paso determinante se produjo hace menos de dos semanas, cuando Mas, junto a Irene Rigau, Joana Ortega y Francesc Homs, saldó la deuda de la multa impuesta por el Tribunal de Cuentas a los tres ex miembros del Govern por la organización del referéndum del 9N de 2014. Libre de cargas económicas, y a la espera de cumplir la pena de inhabilitación impuesta por la justicia el próximo febrero, Mas está preparado para disputarle el liderazgo del partido a Puigdemont.

El expresident fugado en Waterloo asegura que no tiene ningún interés en repetir como candidato a la presidencia de la Generalitat. Pero ese mismo discurso ofrecía cuando ocupaba el Palau de la Generalitat y fue candidato en las elecciones del 21D. Además, tras fracasar en su intento de entrar en el Parlamento Europeo como diputado comunitario, Puigdemont necesita un nuevo embate que le consolide como líder del independentismo para sostener su cada vez más gravoso «exilio» belga.

El mejor cartel electoral

Carles Puigdemont sigue siendo, además, el mejor cartel electoral del PDeCat. Lo volvió a demostrar el 26M al ganarle la partida a Oriol Junqueras y vencer en las elecciones europeas a nivel catalán. El problema es que ese tirón electoral sólo sirve para él, mientras el partido se hunde cada vez más electoralmente. Se vio en las pasadas elecciones locales, en las que la ex convergencia perdió plazas fundamentales y dejó de ser la primera fuerza municipal de Cataluña.

Esa constatación, y las expectativas del CEO, que barómetro tras barómetro augura una victoria cada vez más holgada de ERC en las próximas elecciones autonómicas o generales, dan alas a los críticos que dentro del partido reclaman volver a la política y dejar el discurso unilateralista radical que exhibe el núcleo duro de Puigdemont representado por Laura Borràs, Elsa Artadi o Josep Costa, además de Quim Torra. Ninguno de ellos pertenece al PDeCat, y en el partido cada vez más gente se pregunta por qué marcan ellos el discurso.

El primer éxito de los moderados se vio tras las elecciones locales, con los pactos en los que los alcaldes impusieron la lógica local para acordar gobiernos también con el PSC, con un punto culminante en la Diputación de Barcelona. Una operación que Puigdemont no se atrevió a cuestionar hasta que estuvo hecha, mientras Artur Mas la defendía contra las críticas de Torra.

Es la primera vez que no se impone el núcleo duro de Puigdemont, que sí ganó la batalla hace un año, en el congreso que descabalgó a Marta Pascal de la dirección del partido, y de nuevo a principios de 2019, con la purga de moderados en la candidatura a las generales. Carles Campuzano y Jordi Xuclà pagaron entonces, como había hecho seis meses antes Pascal, la maniobra para secundar la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a la Moncloa, pese a la oposición de Puigdemont. Ahora, todos ellos esperan con interés ver si Mas es capaz de recuperar las riendas del partido que él mismo fundó hace tres años para enterrar a Convergencia y el pasado de corrupción asociado a Jordi Pujol.

Consulta interna

El próximo asalto de esta batalla entre bambalinas se vivirá en septiembre, cuando concluye la consulta interna convocada por el Consejo Nacional del partido el pasado julio para dirimir si el partido debe diluirse en JxCat junto a la Crida, como pretende Puigdemont, o debe conservar las siglas y estructura propias. El líder del partido, David Bonvehí, aseguró al presentar la consulta que el proceso participativo que se extenderá hasta el 20 de septiembre debe servir para buscar ideas para “hacer evolucionar el partido”.

“Una vez finalizado el ciclo electoral y asumiendo que algunos resultados no han sido del todo satisfactorios, tenemos que hacer una reflexión profunda sobre el futuro de nuestro espacio político”, aseguró Bonvehí. Se hará una serie de asambleas comarcales y sectoriales en las que el líder del partido espera que los afiliados puedan expresarse y opinar. Un relator se encargará de asegurar que todas las voces tengan cabida asegura la dirección del partido, que aplaza así la decisión sobre una eventual fusión del partido con JxCat y la Crida.

Una decisión final que, en todo caso, será sometida a votación interna, asegura la dirección. En junio, Mas y Puigdemont se reunieron en Bélgica en un encuentro en el que el primero habría aceptado diluir el PDeCat en JxCat. Pero dentro del partido algunos sectores no se fían y no quieren subsumir las siglas en JxCat en manos de Puigdemont y sus fieles.

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