El grupo de independentistas radicales que la tarde de la Diada intentó asaltar el Parlament y atacó a varios equipos de televisión ha dado una seria estocada a la imagen del movimiento independentista que durante años ha construido su relato, especialmente a nivel internacional, en base a la «revolución de las sonrisas», como la bautizó en su día Muriel Casals. Tanto es así, que ayer los CDR se apresuraron a desmarcarse de los incidentes, mientras el vicepresidente del Govern, Pere Aragonés, los condenaba.

En declaraciones a Telecinco el también líder de ERC en funciones se desmarcó o de los incidentes violentos atribuyéndolos a «grupos minoritarios» mientras insistía en que la Diada fue «una jornada festiva» y se centraba en la manifestación de la ANC, esa que nutren familias llegadas en autocar de toda Cataluña.

El papel de Torra

Pero Aragonés no sólo tuvo que desligar los ataques a un equipo de TVE y otro de Antena3 del movimiento independentista y condenarlos, como hace el independentismo oficial tras los incidentes violentos. Tuvo que defender además que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, no es el responsable de incidentes como esos, como denuncia Cs.

El partido naranja recuerda el «apreteu» de Torra a los CDR en 2018. Un alegato que envalentonó tanto al independentismo radical que poco después se producía el primer asalto al Parlament, coincidiendo con el primer aniversario del 1-O.

Esa imagen de Torra, animando a los más extremistas del movimiento a seguir presionando en favor de la vía unilateral y la desobediencia a las instituciones del Estado, ha perseguido desde entonces al president y desvirtuado los alegatos del secesionismo en favor de la «desobediencia civil no violentan», el nuevo leit motiv independentista para afrontar la sentencia del juicio del procés.

El intento de asalto al Parlament del miércoles abunda en esa imagen violenta del independentismo. Y preocupa especialmente porque ha conseguido desvirtuar la principal cita del independentismo institucional, escrupulosamente respetada por estos grupos durante los últimos ocho años, en los que los violentos han sido contenidos para evitar manchar la imagen de la gran manifesetación unitaria que, con uno u otro lema y camiseta, se repite desde 2012.

Los CDR han dado muestra también de hasta qué punto llega el enfado del independentismo oficial con esos incidentes, al desmarcarse públicamente de lo sucedido en sus canales oficiales de información.

Lo han hecho con un comunicado en el que dejan claro que ellos no organizaron la concentración para asaltar el Parlament y critican las agresiones a periodistas. Aunque también muestran su solidaridad con los dos detenidos por los Mossos y defienden que la «movilización popular noviolenta es vital en el camino a la república catalana».

 

La cuenta oficial de CDR se desmiente así a los medios que