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Álvarez de Toledo complica la relación de Casado con el 'regenerado' PP de Alonso

La portavoz popular afirma que es un error apelar a "derechos históricos" y no a la igualdad entre españoles. Recuerda que ser "tibios" con el nacionalismo es lo que ha hundido al PP vasco

Alfonso Alonso, en un acto con Pablo Casado en Bilbao.

Alfonso Alonso, en un acto con Pablo Casado en Bilbao. Mikel Segovia

La amenaza es cada vez más estrecha. Se ciñe a cada convocatoria electoral y corre el riesgo de llevarles a la irrelevancia. El suelo volvió a caer más bajo en las últimas elecciones, las generales del 28 de abril y las municipales y forales del 29 de mayo. En las primeras no lograron representación en el Congreso y en las segundas su cosecha electoral se limitó a dos alcaldías en sendos pequeños municipios alaveses de apenas 250 habitantes. El PP vasco, el «referente moral» al que siempre apela Casado, quiere volver a reponerse, a recuperar la capacidad y el poder que un día llegó a ostentar en Euskadi y que acumuló con sangre, sudor y lágrimas bajo la amenaza terrorista que durante décadas ha condicionado su acción política.

El plan para renacer se ha diseñado durante el verano y empieza a activarse este viernes. La convención que perfilará su nuevo mensaje, pretende revitaliza su proyecto y recuperar los apoyos perdidos entre los vascos. La cerrará mañana el líder nacional del partido, Pablo Casado. Será la escenificación del final de tres meses de frialdad, de distancia y de tensión interna y una muestra de confianza del presidente del PP hacia la operación que lidera Alonso.

Pero las reticencias en Génova no habrán desaparecido. Muestra de ello son las palabras de ayer de la portavoz de la formacion en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, y que revelan el profundo recelo que en algunos sectores populares suscita la llamada a la búsqueda de un ‘espacio propio’ hecho por el PP en Euskadi para salir del pozo y que reivindicará en esta convención. La irrupción de Alvarez de Toledo a sólo 24 horas del inicio de la misma vuelve a complicar la relación entre el PP nacional y el vasco justo cuando parecía que la sintonía entre Casado y Alonso comenzaba a recomponerse.

Alvarez de Toledo reprocha al PP vasco que busque un perfil singular de ‘derechos históricos’ y no la igualdad entre españoles

Álvarez de Toledo afirmó que no entendía que se pudiera apelar a una suerte de «zonas reservadas» remitiendo a «derechos históricos previos y no a la Constitución y la soberanía común», en referencia a la defensa de las singularidades vascas que viene haciendo Alonso para modelar un mensaje propio del PP vasco. Calificó de «profundo error» esa estrategia por estar alejada de la idea de «igualdad de todos los españoles». La portavoz del PP apuntó que el camino «moral y eficaz electoralmente» sólo puede ser ese.

«Contemporizar con el PNV

Recordó incluso que ha sido precisamente cuando el PP vasco se «ha apartado» de esa máxima, situándose en «posiciones más tibias o contemporizando con el nacionalismo», cuando peores resultados ha obtenido: «Se ha demostrado que esa operación ha fracasado», concluyó en palabras a esRadio.

El duro reproche de Alvarez de Toledo provocó un profundo malestar entre los populares vascos. Representantes del partido recordaron que los derechos forales están reconocidos en la Constitución. El ex senador y  ex diputado General de Álava, Ramón Rabanera, llegó incluso a pedir a Casado que hiciera rectificar a su portavoz. Desde el PP se recordó además que lo que se va a plantear en la convención pasa precisamente por reforzar la condición del PP vasco como alternativa al nacionalismo.

Alonso asegura que le «da pena escuchar algunas opiniones» e invita a Álvarez a visitar Euskadi

El propio presidente de los populares vascos, Alfonso Alonso, aseguró anoche que le «da pena escuchar algunas opiniones». Invitó a Alvarez de Toledo a visitar Euskadi y «hablar con nuestra gente»: «Presido una organización que ha luchado 30 años por la libertad, hemos enterrado compañeros», aseguró en declaraciones al Canal 24 Horas. Alonso defendió «el compromiso ético y la altura de miras» del PP vasco y agradeció la aportacion que en estos años siempre han recibido del PP nacional para conformar listas.

Señaló que cuando reivindican tener un «perfil propio»  no es por ser mejor o peor que otros, «sino para defender una tierra que tiene una forma de pertenecer a España». Ha subrayado que sólo así, «siendo alguien», podrán contribuir «al proyecto nacional»: «Defendemos lo vasco con mucha profundidad pero sin el punto negativo con que lo hace el nacionalismo, negando a España».

Convención de renovación

La crítica de Álvarez de Toledo llegá sólo un día antes del inicio de la convención con la que el PP vasco confiaba en hacerse un hueco propio en el PP de Casado y lograrlo además con el beneplácito del propio presidente popular. La sintonía entre Alonso y Casado nunca ha sido plena. Alonso no apoyó al presidente Casado, su opción era Soraya Sáenz de Santamaría. Hoy le debe lealtad, pero no sumisión, como ha querido dejar claro en las últimas semanas el líder vasco.

Fue Rajoy quien llamó a Alonso para taponar la sangría que padecía el partido en Euskadi. Desde tiempos de Antonio Basagoiti, la pérdida de apoyos ha sido incesante y no ha parado de agudizarse en los últimos años.

El PP vasco quiere volver a conectar con la sociedad vasca tras acumular la pérdida de votos más pronunciada de su historia los últimos años

Las citas del 28-A y el 29-M lo han vuelto a hacer. Y lo que es peor, la previsible convocatoria del 10 de noviembre que sobrevuela y la que Urkullu tiene previsto anunciar para unas nuevas elecciones autonómicas en el País Vasco en 2020, y para la que las encuestan auguran una mayoría absoluta a la coalición PNV-PSE, amenazan con hacer irreversible la situación. Hoy, al menos, los populares conservan cierto poder en la Cámara de Vitoria al poder otorgar o negar mayorías al Ejecutivo, necesitado de un voto para aprobar presupuestos y leyes. Alonso fue, hasta la moción de censura en la que el PNV culminó el derrocamiento de Rajoy, el apoyo necesario de Urkullu para sacar presupuestos y leyes en Euskadi.

La ‘singularidad’ del PP vasco

A Alonso no le gusta el PP de Casado. Su modelo de partido no encaja en la sociedad vasca; Demasiado escorado a la derecha, demasiado centralista y con un discurso sobre terrorismo poco adaptado a la nueva realidad. Los populares vascos creen que recuperar el centro es una prioridad y mirando a Euskadi, salvaguardar las singularidades vasas es vital para no perder más espacio. La convención que comienza esta tarde en Vitoria aspira precisamente a eso, a definir y sellar un perfil propio en el PP vasco más en sintonía con la sociedad vasca actual y hacerlo con la bendición del nuevo partido que moldea desde hace tres meses la dirección desde Génova.

Las ponencias políticas y los documentos sectoriales que marcarán el camino a futuro aspiran a reafirmar una seña de identidad propia del PP en Euskadi pero sin que ello suponga ningún atisbo de escisión del PP nacional. Una suerte de cohabitación que tendrá a cuestiones como la defensa de la foralidad, el Concierto Económico o el autogobierno vasco como ejes del nuevo PP que renacerá este fin de semana.

El partido reivindica su propio espacio. Ello supone saber adaptarse al escenario de la Euskadi actual: sin ETA, sin grandes tensionamientos territoriales y con la estabilidad y ‘normalidad’ social e institucional como valores más apreciados tras décadas de terrorismo. Es la lectura acertada que ha sabido hacer el nacionalismo de Urkullu y Ortuzar y que ha dado al PNV la mayor cuota de poder institucional de su historia, arrebatando para ello votos de prácticamente todo el espectro político.

Alonso quiere espacio propio en el PP y reivindica la defensa de singularidades como la foralidad, el autogobierno y el Concierto Económico

El PP de Alonso lo sabe. Por eso el objetivo es reivindicarse como la única alternativa real al nacionalismo vasco y hacerlo reforzando su imagen de partido útil y con capacidad de gobierno y propuestas para liderar otro modelo de Euskadi al de las formaciones nacionalistas. Una propuesta programática enraizada en el País Vasco y que permita ver al PP como una formación que va más allá de la denuncia del terrorismo, la defensa de las víctimas y el azote del nacionalismo.

Lejos de ‘España suma’

Las propuestas que verán la luz abordan cuestiones esenciales para el futuro de la sociedad vasca como el reto demográfico, otro modelo educativo, el respeto al medio ambiente, el emprendimiento o la igualdad. También se aborda la necesidad de plantar cara a la radicalidad que aún alimentan sectores de la izquierda abertzale en la sociedad vasca, con la legitimación del pasado terrorista como principal amenaza. El panel de nuevos colores con los que quiere pintar este ‘renacer’ el PP vasco incluye además propuestas en clave territorial y políticas que puedan ser alternativas a las rupturistas que defiende el nacionalismo vasco.

Alonso no quiere que le vinculen con la derecha tradicional. Menos aún con la extrema derecha. Tampoco con formaciones que cuestionen singularidades del País Vasco como la foralidad o el Concierto Económico. Por eso el ‘nuevo’ PP que saldrá tras la convención no quiere ni oír hablar de trasladar el modelo ‘España Suma’ que Casado ha comenzado a proponer. Ciudadanos y Vox no suponen una amenaza cuantitativa en Euskadi, pero sí que les vinculen ideológicamente a ellos.

Los populares recuerdan que los de Rivera no defienden ni la foralidad ni herramientas como el Concierto y que los de Abascal ansían suprimir las comunidades autónomas y sus parlamentos. Planteamientos todos ellos que ahora quieren subrayar para desmarcarse de Vox y Cs.

El líder del PP en Euskadi aboga por recuperar la centralidad del partido y alejarse de planteamientos de Vox y Ciudadanos

Pero rescatar a los desencantados que un día llenaron las urnas de votos del PP en Euskadi requerirá tiempo. En tiempos de Carlos Iturgaiz al frente del PP vasco la formación llegó a superar los 329.000 votos y 19 escaños en el Parlamento de Vitoria. En las últimas autonómicas esa cifra rondó los 107.000 votos y 9 asientos. En las municipales de hace sólo tres meses el PP sólo obtuvo 65.000 votos. El año que viene, el PP tendrá otra oportunidad para comprobar si el plan que ahora se pone en marcha para volver a levantarse da frutos.

Alternativa al nacionalismo

El votante que un día confío en los populares se ha ido en gran parte al PNV. En otra, al PSE. Otros simplemente se han abstenido. La moderación del discurso nacionalista que el PNV de Ortuzar ha instalado, sumado al final del terrorismo y la demanda de estabilidad política de la sociedad vasca como el gran valor a proteger han contribuido a ello. Ahora el PP quiere demostrar que votarles a ellos también puede ser útil para la sociedad vasca, tanto para su progreso como para la protección de los elementos que construyen su singularidad.

La primera prueba del algodón puede llegar en poco tiempo. Si como parece se vuelven a convocarse elecciones generales, Alonso y Casado tendrán que decidir si pugnan de nuevo por imponer sus candidatos o si el renacido PP tiene autonomía para hacerlo.

El proceso de los comicios de abril visualizó la distancia entre ambos dirigentes. Génova logró imponer sus candidatos, ante el malestar del PP vasco, y el resultado fue un rotundo fracaso al no obtener ni un representante en ml Cámara Baja. Ahora, el nuevo partido de Alonso podría comenzar a experimentar si el plan de rescate que se terminará de escribir este fin de semana surte efecto.

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