El líder de la CUP, Carles Riera, y el dirigente de ERC Joan Tardà han coincidido hoy en plantear públicamente la exigencia de una ley de amnistía como respuesta a una eventual condena del Tribunal Supremo a los líderes del 1-O. El independentismo, que hasta ahora había rechazado tajantemente la posibilidad de pedir un indulto al Gobierno por lo que tiene de admisión de culpabilidad, empieza a aceptar en público lo que hasta ahora era anatema, que habrá condena y que ésta será dura. Y busca una salida a la incapacidad del presidente de la Generalitat, Quim Torra, para imponer la respuesta unitaria al Tribunal Supremo que le exige el independentismo.

En este contexto, el mismo día que tanto la CUP como los comunes han reconocido que nadie les está interpelando para negociar las posibles respuestas, pese a que Esquerra insiste en hablar de un gobierno de concentración que debería incluirlos, se ha abierto paso en el debate la opción de la ley de amnistía. La propuesta avanzada el sábado por la asamblea del partido antisistema ha sido asumida por Tardà, al tiempo que Riera la oficializaba en el Parlament.

«Como respuesta a la sentencia, nuestra exigencia es la absolución» ha señalado Riera. Pero esta vez ha añadido que, «si la absolución no llega, la respuesta a las sentencias se debe mover en torno a dos ejes políticos» para «canalizar todo el empuje de la movilización popular y la respuesta institucional: la amnistía y el ejercicio del derecho de autodeterminación».

«Guste o no guste, si hay nuevas elecciones a las Cortes la reclamación de amnistía estará presente» advertía por su parte Joan Tardà unas horas antes. Consciente de que el 10 de noviembre previsiblemente se conozca ya la sentencia del Tribunal Supremo, el histórico dirigente republicano ha advertido de que en esa campaña la amnistía «estará tan presente que ningún partido soberanista, sea independentista o no, podrá desmarcarse» de ese debate.

No al indulto, sí a la amnistía

Riera ha dejado claro además por qué los independentistas rechazan la posibilidad de un indulto gubernamental, avanzada en su momento por el líder del PSC, Miquel Iceta, y abogan por una amnistía. «El indulto es una solución individual y supone el reconocimiento de la derrota y la culpa» ha apuntado, mientras «la amnistía es una solución política que se inscribe en un contexto de diálogo, negociación y victoria».

El líder de la CUP ha ido más allá, al señalar que en el momento en que alcanzas las condiciones «para poder ejercer la autodeterminación, uno de los elementos a negociar es la amnistía». Es decir, ha enmarcado la exigencia de la amnistía en un proceso de negociación forzado por una movilización previa centrada en la desobediencia civil que fuerza al Estado a claudicar ante las pretensiones del independentismo.

El «relato» del diálogo

En este contexto, Riera ha sido especialmente sincero al reconocer que las apelaciones del independentismo al diálogo sólo buscan «ganar el relato del diálogo» ante los actores internacionales, puesto que están convencidos de que el diálogo con el Gobierno es inviable. «Tanto para la amnistía como para ejercer la autodeterminación no encontraremos a un Estado partidario de la lógica negociadora» ha señalado el líder antisistema.

De hecho, Riera ha reconocido que en la «cumbre» independentista de Ginebra en la que supuestamente se acordaron las bases de un consenso para pactar la respuesta unitaria a la sentencia, «lo único sobre lo que se avanzó es que no habría una solución política y democrática si no se escalaba en el conflicto y la confrontación con el Estado, que el diálogo es un relato que hay que ganar internacionalmente pero nadie confiaba en que el Estado entrará en ninguna lógica de dialogo».

Lo único acordado en Ginebra fue que no habrá solución si no se escala en la confrontación con el Estado, el diálogo es un relato que hay que ganar internacionalmente»

Las afirmaciones de Riera coinciden además con las quejas de los comunes, cuya portavoz parlamentaria, Susana Segovia, ha dejado claro hoy que al partido de Ada Colau se le agota la paciencia ante las maniobras de Quim Torra para definir una respuesta en la que los comunes deben participar.

Segovia ha descartado el «gobierno de concentración» en el que insiste Esquerra, y ha reclamado a Torra que «sea capaz de articular una respuesta mayoritaria y de consenso que sea una respuesta de país y ponga por delante la libertad de los presos».

La portavoz del Govern, Meritxell Budó, ha sido incapaz de responder a la exigencia de concreciones de la oposición más proclive al Govern, y se ha limitado a argumentar que Torra sigue trabajando en la respuesta unitaria consensuada con «todos los actores». Excluyendo, eso sí, tanto el gobierno de concentración como el adelanto electoral que plantea Esquerra, propuestas que ha asegurado que no están sobre la mesa del Govern.