«Alberto se ha hecho zamorano», se dice tirando un poco de ironía en IU del coordinador general, Alberto Garzón. La tortuosa negociación entre PSOE y Unidas Podemos, la repetición electoral, la irrupción de Íñigo Errejón, la inflamación de Cataluña o la exhumación de Franco han tapado acontecimientos notables en partidos menos destacados. Del verano a hoy el partido ecosocialista catalán ICV, que formó parte de los tripartitos de Pasqual Maragall y José Montilla, ha desaparecido. Y camino de la extinción también se encamina Equo, tras apostar sus bases por coaligarse con Más País y largarse su inspirador, Juantxo López de Uralde.

En Izquierda Unida las cosas no han ido tan lejos. Pero desde comienzos de año aproximadamente se producen silenciosamente estrategias incomprensibles corregidas a posteriori, declaraciones confusas, resoluciones de los órganos internos que hay que leer entre líneas y una división sobre la estrategia a seguir que afecta al actual coordinador, candidato de UP por Málaga, y al secretario general del otrora poderoso PCE, Enrique Santiago, que viaja en las listas de UP por Madrid.

Desde enero una división silenciosa se va larvando en IU a raíz de la estrategia

Atrás quedan las terribles cuitas internas de 2014-2015, cuando Podemos estaba al alza y el garzonismo, más proclive a pactos con los morados, se hizo con la mayoría de la organización frente a la corriente que encarna el alcalde de Zamora, Paco Guarido, según la cual IU debía de mantener su autonomía. La federación madrileña, IUCM, fue liquidada y refundada y los implicados en el caso de las tarjetas black de Bankia fueron expulsados.

Aquello sucedió mientras Pablo Iglesias despotricaba con dureza contra IU. «Que se queden con la bandera roja, yo quiero ganar»; o peor: «Cuécete en tu salsa llena de estrellas rojas y de cosas, pero no te acerques, porque sois precisamente vosotros los responsables de que en este país no cambie nada. Sois unos cenizos. No quiero que cenizos políticos, que en 25 años han sido incapaces de hacer nada, no quiero que dirigentes políticos de Izquierda Unida, y yo trabajé para ellos, que son incapaces de leer la situación política del país, se acerquen a nosotros», dijo a Público en junio de 2015. De hecho en IU mucha gente sigue sin aguantar la «prepotencia» de Pablo Iglesias y no pocos sonríen cuando se les pregunta por el nuevo partido de Íñigo Errejón. «He votado a por correo a UP, pero creo que es necesario que Más País tenga grupo propio», señala a este medio un histórico.

Muchos dirigentes ‘zamoranos’ sonríen al referirse a Íñigo Errejón

Ha llovido mucho, y ahora, en palabras de una dirigente de la Comisión Colegiada de IU, «lo que existen son diferentes grados de experiencia y perspectiva sobre el espacio de UP que llevan a expresar las intenciones de forma diferente». Otras fuentes sin embargo creen que la tensión interna va a estallar tras el 10-N: Garzón, que lleva casi un lustro lidiando con Podemos, está cansado, cuentan fuentes cercanas a él, y ya no insiste en un proyecto unitario a futuro solo con los morados; en sus entrevistas habla de una «coalición» donde IU y todo el mundo tendría su independencia; de un «bloque histórico» donde incluye a Errejón, Ada Colau, Compromís y los Anticapitalistas. Es decir, de una reconciliación general de la izquierda del PSOE.

Enrique Santiago, por su parte, apuesta con más ahínco por ir de la mano con Podemos. Si Garzón abanderó la resolución de IU de apostar por un pacto programático con el PSOE si la negociación para una coalición fracasaba (como finalmente ocurrió), Santiago censuró sutilmente días después ese comunicado en una entrevista para cuartopoder.es: “Que nadie espere que IU rompa la unidad de acción en UP”.

Garzón lleva un lustro lidiando con Podemos, está cansado y habla de «coalición» ahora

Esto se tradujo a partir de agosto en pérdida de confianza por parte del equipo de Iglesias hacia Garzón y en un mayor protagonismo del líder del PCE en las reuniones y en las apariciones ante las cadenas de televisión.

Meses antes, en marzo, cuando se configuraban las alianzas de cara a las elecciones autonómicas y municipales, tuvo lugar otro incendio. El líder del PCE en Madrid, Álvaro Aguilera (cercano a Garzón), impuso sus tesis en las primarias: las bases votaron por no coaligarse dentro de Unidas Podemos de cara a las elecciones autonómicas y hacerlo solo con los Anticapitalistas. La fractura se enmendó e IU y Podemos fueron juntos a los comicios regionales del 26M, pero la reconciliación con los morados no se hizo en balde: Javier Viondi, cercano a Aguilera, habló de «la mierda de coalición que hemos firmado por las putas presiones que hemos tenido que recibir» en un mensaje interno de WhatsApp.

La realidad es que ir sin Podemos habría sido un suicidio, como pasó en el Ayuntamiento de Madrid con la candidatura de Madrid En Pie encabezada por el ex delegado de Economía de Manuela Carmena, Carlos Sánchez Mato. Una de las tesis de Enrique Santiago pasa por que IU se descuelque de los anticapis y se abrace definitivamente con los de Iglesias.

IU Madrid llegó a votar contra aliarse con UP y a negociar con Carmena de cara al 26;

Hubo otro estallido un poco antes de aquellas primarias: en noviembre de 2018 los seis concejales de Podemos dentro de Ahora Madrid rompieron con la formación morada y marcharon con Manuela Carmena. La ex alcaldesa trazó su plan con Íñigo Errejón, quien a su vez se escindió de Podemos en enero pasado y se alió con Carmena. Entonces Álvaro Aguilera entabló una sorprendentemente negociación con el equipo de Carmena, lo que habría significado una ruptura total con Iglesias. La negociación fue desbaratada por dos razones: primera, la intervención de Enrique Santiago, y segunda y más importante, la Operación Chamartín aprobada por la anterior Corporación (a la que Sánchez Mato se opuso vehementemente).

«Alberto está centrando sus entrevistas en el 11-N porque es su papel como coordinador: anticiparse al futuro de la organización a nivel estratégico y de la política de alianzas», suavizan personas de la dirección. «Enrique está más centrado en estrechar lazos con UP porque es candidato por Madrid. Es verdad que la presencia de Más País pone en riesgo nuestra representación. Pero después del 10N iremos a procesos internos que obligatoriamente nos harán clarificar y tomar decisiones», reconoce esta fuente.

«Tras el 10N iremos a procesos internos que obligatoriamente derivarán en decisiones»

De puertas afuera muy pocos reivindican públicamente la autonomía de IU, ni llega a soñar siquiera con la posibilidad de acudir solos a comicios a nivel estatal: el potencial de Iglesias y los suyos es, de momento, incuestionable. Los resultados del 10-N serán trascendentales para el futuro de la federación: tras las elecciones generales se celebrarán un Congreso del PCE y una Asamblea Federal de Izquierda Unida. Si tiene que haber una crisis interna, ese será el momento clave.