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Barclays, pesimista con el 10-N: Sánchez tendrá que aceptar a UP en su Gobierno

La entidad británica cree que una coalición de izquierdas sería mal recibida por el mercado por el temor a un menor rigor fiscal y a que se retirara la reforma laboral

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, junto al líder de UP, Pablo Iglesias. EFE

Nuevas elecciones, riesgos viejos». El título empleado por el departamento de análisis de Barclays para comentar la situación electoral en España es suficientemente elocuente: el banco británico teme tras la nueva cita electoral del próximo 10 de noviembre, el país se enfrentará una vez más a los mismos riesgos de la inestabilidad política en que se mueve desde hace varios años.

Tomando como referencia las más recientes encuestas, los analistas del banco se refieren a la creciente fragmentación del escenario político español resaltando que «que la incertidumbre sobre el resultado sigue siendo muy alta» y planteando incluso la posibilidad de que el país se vea abocado en unos meses a unas nuevas elecciones.

No obstante, Barclays considera que este escenario es poco probable, ya que «la frustración de los votantes, así como el coste de atribución de la culpa de una nuevas elecciones, servirá como motivación suficiente para que los líderes políticos, en particular el PSOE, se vuelvan más abiertos a hacer concesiones que permitan la formación de un gobierno».

Esperan que Sánchez esté más abierto a dar entrada a UP en el Gobierno ante la falta de alternativas

Por esa razón, en la entidad británica apuestan por la formación de un gobierno de coalición liderado por el PSOE y en el que se incluirían otras fuerzas de izquierda como Unidas Podemos y Más País, y que presumiblemente precisaría del respaldo -por activa o por pasiva- de algunas fuerzas nacionalistas.

En el banco consideran que la formación de este gobierno dependerá en gran medida del éxito de las negociaciones entre PSOE y UP y advierten de que los motivos que impidieron el acuerdo en septiembre seguirán estando sobre la mesa. «No vemos ninguna razón en particular por la cual el líder de UP, Pablo Iglesias, deba abandonar su demanda de representanción en el gobierno».

En cambio, sí esperan que, ante la falta de alternativas, el PSOE abandone la negativa a un Ejecutivo de coalición, especialmente si se constata que el crecimiento de la popularidad del partido de Pedro Sánchez se ha detenido y que la brecha con el Partido Popular se estrecha.

Los analistas de Barclays creen que un gobierno de coalición de izquierdas no supondría ninguna gran sorpresa, pero sí advierten de que podría tener consecuencias negativas para la visión del mercado sobre España. Por una lado, señalan que, a corto plazo, «Podemos estaría en condiciones de exigir más concesiones a cambio de apoyar al PSOE como socio activo de la coalición».

Asimismo, «creemos que una coalición de este tipo podría percibirse como hostil al mercado a medio plazo debido a los riesgos de una política fiscal potencialmente más laxa y un retroceso en las reformas estructurales, incluidas las reformas del mercado laboral favorables al crecimiento aprobadas por gobiernos anteriores».

Un Gobierno del PSOE con abstención del PP se vería afectado por una persistente inestabilidad

Frente a este escenario, el banco británico también contempla la posibilidad de un Gobierno del PSOE facilitado por una abstención del Partido Popular y Ciudadanos. Reconocen que esta opción podría tener una primera lectura positiva para el mercado, ya que podría implicar un acuerdo con posibles reformas favorables al mercado y, además, supondría dejar sin poder a UP.

Pero advierten de que esta opción no estaría exenta de riesgos ya que «la estabilidad del gobierno no estaría garantizada». En el caso de que este Gobierno estuviera respaldado por un acuerdo de reformas los riesgos de implementación serían muy elevados y, en ausencia de tal acuerdo, PP y Ciudadanos podrían sentirse incentivados para dificultar la tarea de gobierno. «Esto podría, potencialmente, obstaculizar la efectivad de la formulación de políticas del PSOE, aumentando así los riesgos de crisis del Gobierno que podrían conducir a elecciones anticipadas si la popularidad de los partidos de centro-derecha continúa aumentando», observan.

Por último, también consideran la posibilidad de un Gobierno de derechas, con PP, Ciudadanos y VOX, una opción que piensan que sería bien recibida por los mercados, «ya que indicaría un camino de reformas más predecible y una postura fiscal tradicionalmente más conservadora». No obstante, consideran difícil que los números permitan esta suma.

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