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Murcia, el nuevo feudo de Vox en el que Egea salvó el hundimiento del PP

Encuestas internas del partido arrojaban que sólo quedaban por delante de Podemos, en el que ha sido un feudo tradicional popular

Teodoro García Egea junto al candidato popular en Murcia, López Miras.

Teodoro García Egea junto al candidato popular en Murcia, López Miras. EFE

En tercer lugar. Así iba a quedar el PP murciano el pasado domingo, por detrás de Vox y del PSOE, a tenor de las encuestas internas que los populares manejaban apenas dos semanas antes de las elecciones generales. Y Génova, con su secretario general al frente, Teodoro García Egea, murciano para más señas, tocó a rebato. Se trataba de un hundimiento sin paliativos en la Comunidad que han gobernado ininterrumpidamente durante 24 años, ahora en coalición con Ciudadanos. También en el territorio donde habían ganado ocho veces las elecciones generales, desde 1993, hasta este mes de abril en que les adelantó el PSOE. En definitiva, un feudo electoral donde aspiraban a recuperar su hegemonía.

Pero el 10-N fue la formación de Santiago Abascal la que se benefició del descontento por la catástrofe ecológica del Mar Menor, a la que los populares atribuyen la causa de su derrota, mucho menor de la que podía haber sido, pero derrota a fin de cuentas. Y en una Comunidad bastante conservadora como es la murciana, esa indignación se canalizó hacia el partido que les gobierna desde hace tantos lustros para pasar a llenar las urnas de papeletas de Vox.

El secretario general del PP se instaló en Murcia para intentar evitar la debacle

Cuando se encendieron las luces de alarma «Teo se volcó en Murcia», narran fuentes de su entorno. Una semana antes del 10-N prácticamente se instaló en su tierra para evitar el desastre. «Levantó la campaña», insisten. Consiguió que el PP se quedara a menos de 11.000 votos por debajo de Vox y cerca de 12.000 por encima del PSOE, con un Ciudadanos que perdió los dos escaños nacionales que tenía por esta Comunidad uniprovincial.

En definitiva, los populares murcianos hubieran quedado los terceros de cuatro fuerzas políticas murcianas con representación en el Congreso, puesto que Podemos sacó un diputado. Y no sólo eso, porque además consiguió recuperar un escaño respecto al 28-A, pasando de dos a tres, en un triple empate con Vox y PSOE, «además de tres senadores», subrayan.

Los mismos medios ponen el acento en que García Egea, -que fue felicitado por la práctica totalidad de los barones del partido por una campaña electoral que les gustó tanto en la forma como en el fondo- «no es el presidente del PP en Murcia», por lo que no cabe, dicen, atribuirle la responsabilidad del descenso electoral del partido.

El desastre ecológico del Mar Menor, que ha supuesto la muerte del 80 por ciento de la fauna y flora de este ecosistema único en Europa, tuvo repercusión en toda España y pilló a los populares y al gobierno autonómico en el peor de los momentos. Un reciente informe del Instituto Español de Oceanografía (IEO), encargado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, ha atribuido esta muerte masiva a los efectos del temporal DANA, que arrojó una ingente cantidad de agua dulce a esta laguna salada, descartando que fuera por vertidos incontrolados de los que se acusó, por falta de control, a ejecutivo de Fernando López Miras.

A falta de saber si Génova pedirá cabezas en Murcia o activará un plan para recuperar el espacio electoral perdido en esta región, el problema añadido ha venido de la mano de Ciudadanos, donde internamente hay quien cuestionaba la continuidad del gobierno de coalición con el PP para sumarse a una moción de censura que ha anunciado del PSOE. «Este es un gobierno sólido y estable que lleva trabajando tres meses», aseveró la portavoz del Gobierno murciano y dirigente de Cs, Ana Martínez Vidal, cerrando ese frente.

El comité ejecutivo felicitó a García Egea por la campaña de moderación del 10-N

A diferencia de lo ocurrido el 28-A, cuando el PP tocó suelo con tan sólo 66 escaños y muchos cuestionaron una campaña diseñada para evitar la fuga de voto hacia Vox, con un indisimulable giro a la derecha, la estrategia fue, esta vez, diametralmente contraria. El PP no sólo se «olvidó» del partido de Santiago Abascal durante la campaña, sino que se mantuvo, en forma y fondo, en los márgenes de la moderación y de la centralidad. Dicha estrategia fue ponderada por la mayoría de los barones territoriales, incluso los que la vez anterior habían sido más críticos, y felicitado al «número dos» de Pablo Casado, que vivió su propio reto en tierras murcianas.

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