El fugaz acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos pergeñado hace una semana y un día por el asesor de Pedro Sánchez, Iván Redondo, ha aplacado las críticas de los de Pablo Iglesias tras la sentencia del caso ERE. «España ha cambiado y no volverá a tolerar la corrupción. Ahora se abre la oportunidad de defender la justicia social y garantizar la limpieza de las instituciones», concluía su tuit el candidato de UP, zanjando cualquier incidencia sobre la coalición que está negociándose estos días.

Twitter es el mejor baremo para conocer las opiniones de los dirigentes políticos: sin el acuerdo probablemente Iglesias habría sido más contundente en la red social, sin dejar de tender la mano a Sánchez para coaligarse en el Ejecutivo como el profesor de la Complutense lleva haciendo desde diciembre de 2015. La líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, pertenece a una corriente distinta a la que predica la dirección y por eso fue más categórica este martes y miércoles.

El martes, Rodríguez lamentó que fuera «un día muy triste» para la región en el que se «deja muy claro la forma en que el PSOE ha gestionado lo público». «Cuarenta años de redes clientelares, malversación de fondos públicos y compra de paz social», continuó la dirigente. Habló de «consecuencias durísimas» para las ayudas a la generación de empleo por la «desconfianza» de la ciudadanía al manejo que se hace de estos fondos.

«En su momento exigimos que dimitieran [Manuel] Chaves y [José Antonio] Griñán», recordó Teresa Rodríguez. «Estaremos muy atentos para seguir dilucidando responsabilidades», agregó. Este miércoles, Rodríguez subió el tono y pidió directamente la dimisión de Susana Díaz, la ex presidenta andaluza.

Personas cercanas a Rodríguez, que milita en la corriente Anticapitalista de Podemos, ratifican y amplían estas palabras. Y aseguran que con el PSOE hay diferencias «irreconciliables» como para sentarse en un Consejo de Ministros.

Las diferencias entre Podemos y su federación andaluza no cesan

Las diferencias entre la dirección y Andalucía son constantes. Tras el 10-N, Rodríguez declaró: «Confío en Iglesias pero en quien no confío es en Sánchez» mientras su aliado político, el alcalde de Cádiz y compañero sentimental José María Rodríguez Kichi solicitaba a la coalición de PSOE y UP «conquistas reales».

Contraria a la coalición y favorable más bien a un pacto programático, Rodríguez, profesora de secundaria por oposición, cargó duramente por igual contra Sánchez e Iglesias por no llegar a un acuerdo de Gobierno tras el 28-A y abrir una puerta a Vox. «Malditos sean quienes decidieron darle gratuitamente una segunda oportunidad a la extrema derecha…».

En campaña Rodríguez reforzó su fraternidad con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, líder de los Comuns. Y sus colaboradores, como Pablo Pérez Ganfornina, abogan en textos y artículos por un «sujeto político propio andaluz, confederable con otros proyectos políticos», tal y como Ganfornina publicó en junio pasado. Andalucía es la única región donde Unidas Podemos no fue con su marca: acudió como Adelante Andalucía en diciembre de 2018, cuando Vox saltó a la palestra.

Vera, el as en la manga

Adónde llegará el recorrido que los anticapis andaluces diseñan es algo que está por ver. Que habrá choque se da por seguro en todas partes. El as en la manga de la dirección morada es la gaditana Noelia Vera, portavoz de Podemos: Vera (1985), periodista de formación, es la cara morada en las ruedas de prensa del partido en la sede de la Plaza de España de Madrid.