El comisario jubilado y en prisión preventiva por liderar presuntamente una red de corrupción policial, José Manuel Villarejo, describió en el año 2008 la relación habitual que presuntamente tenía con el Cuerpo Nacional de Policía, al que proporcionaba datos a los que había llegado a través de encargos de sus clientes privados en la empresa de espionaje Cenyt y que acababan constituyendo presuntamente el inicio de investigaciones judiciales.

«Les damos los datos, ellos se apuntan el tanto y nosotros cobramos», resumió Villarejo durante una conversación mantenida en 2008 con el policía en segunda actividad Antonio Giménez Raso, al que intentaba contratar precisamente para que participara en dicha operativa haciéndole socio de Servicios de Investigación y Detección SL. Se trata de una empresa del grupo Cenyt a la que Giménez Raso se acabó incorporando en 2010 ocultando el verdadero motivo del contrato bajo una sociedad de obras inmobiliarias, según un documento notarial al que ha tenido acceso El Independiente.

Durante la conversación, que el propio Villarejo grabó y a la que ha accedido este diario, el comisario investigado en la Audiencia Nacional relató al policía y detective cómo era su presunta relación habitual con la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía. Según el antiguo agente encubierto, él y los colaboradores de sus empresas -entre ellos agentes en segunda actividad o en excedencia- conseguían datos a raíz de investigaciones privadas en connivencia con dicha unidad policial, los denunciaban en sus dependencias por medio de un abogado del grupo de Villarejo y así se iniciaban investigaciones que, en ocasiones, acabaron judicializándose. Esto permitía a la Policía conseguir información relevante para sus casos y a Villarejo cobrar grandes cantidades de dinero de sus clientes privados.

«Nosotros lo que nunca hacemos, no como otros… Nosotros lo que jamás hacemos es una investigación paralela. Nosotros todo se lo damos a los colegas [a la Policía]. Que ellos se apunten el tanto y nosotros cobramos», resumía Villarejo a su futuro socio.

«A mí me da corte estar todos los días ahí en la… en la ésta (UDEF) porque a mí la gente me conoce. Y, claro, no puedes ir todos los días o cuando te salga de los cojones a ver cómo va el tema o todos los días o una vez a la semana y tal, ¿entiendes? Tú puedes ir todos los días… Rafa [Redondo, abogado y socio de Villarejo en Cenyt] que es ahora mismo quien mantiene el contacto con el segundo de ‘El Oli’ [José Luis Olivera, ex comisario de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía] pues lo hace de puta madre porque ellos saben que él es abogado», añadía el hoy comisario en prisión preventiva por presuntos delitos de organización criminal, cohecho, descubrimiento y revelación de secretos o blanqueo, entre otros delitos.

Durante la conversación en la que el comisario y agente encubierto trata de convencer a Giménez Raso de que pase a trabajar con él, Villarejo afirma que esta operativa era conocida por la UDEF. «Estamos hablando de un curro que ya lo está investigando ‘El Oli’ y toda esta gente, que hay teléfonos ‘picaos’, que no se qué datos y que te acuerdas que te lo dije antes de verano, que en este curro tenemos que viajar a Costa Rica y tal…», ejemplificaba el comisario, refiriéndose a uno de los casos concretos en los que presuntamente colaboró con la UDEF.

«Coordinar un poco el tema»

Giménez Raso, con algunas dudas al respecto, preguntó a Villarejo: «Y entonces, si ese tema que dices lo lleva la gente de ‘El Oli’ ya, llevándolo ya la Policía, ¿qué falta?». «Pues coordinar un poco el tema… cómo van los tiros… pegar un salto… porque [nos dicen] oye el enlace que tenemos en Costa Rica es un ‘tocapollas’. Nosotros hemos localizado unos bienes y tenemos unos abogados y unos investigadores y unos colegas que ya hemos llegado a un por qué con ellos para que nos den unos datos y esos datos dárselos a la ‘Poli’. Nosotros lo que nunca hacemos, que tú lo sabes, no como otros… Nosotros lo que jamás hacemos es una investigación paralela. Nunca. Nosotros les damos los datos, que ellos se apunten el tanto y nosotros cobramos», redondeaba Villarejo.

La denuncia de Pineda

Precisamente el presidente de la asociación de consumidores Ausbanc, Luis Pineda, que se enfrenta a una pena de 118 años de prisión por liderar presuntamente una organización criminal que supuestamente extorsionó a empresarios a cambio de retirar denuncias contra ellos, denunció que tras la operación Nelson de 2016 en la que fue detenido estaba Villarejo.

Pineda sospecha, y así lo denunció ante el Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional, que Villarejo elaboró un informe en el que se basó una denuncia anónima presentada ante la UDEF contra Ausbanc. De hecho, sostiene que Julio Corrochano, ex jefe de Seguridad del BBVA (banco contra el que Pineda había presentado querellas en nombre de consumidores), habría hecho el encargo del mencionado informe a Villarejo y que los datos de éste habrían llegado a la UDEF por los «importantes enlaces» que éste tenía en la unidad.