En plena promoción de su libro ¿Quién vota a la derecha? De qué forma PP, Ciudadanos y Vox seducen a las clases medias (Editorial Atalaya), el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, está dejando titulares estos días. En el trasfondo, la batalla política interna que mantienen el diputado de Unidas Podemos por Málaga y el también diputado de UP por Madrid y secretario general del otrora poderoso PCE, Enrique Santiago.

Santiago es favorable a «superar» IU y a fundirse con los de Pablo Iglesias mientras que el coordinador federal subraya últimamente las diferencias y habla de «coalición». Este martes Garzón concedía dos entrevistas: en una, publicada por El País, señalaba estar dispuesto a asumir alguna «responsabilidad» en el próximo Gobierno de coalición que negocian PSOE y Unidas Podemos, siempre que ERC se abstenga en la investidura; en la otra entrevista con eldiario.es, Garzón rebajaba las expectativas: «En este momento las preocupaciones tienen que ver con la parte programática», manifestó.

En la dirección de IU hay un clamor por que Garzón ostente alguno de los tres ministerios a los que aspira UP, según apuntan todas las fuentes. Sin embargo, en los órganos de decisión de la organización se han deslizado otras opiniones, más proclives a Santiago, según las cuales el líder de IU debería de postularse para la portavocía de Unidas Podemos.

El puesto de Irene Montero

Ese puesto lo ocupaba hasta ahora Irene Montero, quien tiene muchas papeletas para convertirse en ministra, quizá de la cartera de Igualdad.

La grieta amenaza con abrirse a medida que los nombramientos ministeriales se produzcan y las negociaciones culminen: el PCE tiene que celebrar un Congreso e Izquierda Unida una Asamblea Federal, y en ambos se dirimirán las estrategias a seguir. En muchas partes se sitúa a la gallega Yolanda Díaz, diputada por Galicia En Común, como ministra de Trabajo: procedente de IU, Díaz está muy alejada de su propia organización pero es muy cercana al equipo de Iglesias.

Garzón, perfil idóneo para Trabajo

En la Ejecutiva de IU, pero también entre la militancia, reina en cambio la creencia de que en ese ministerio, Trabajo, encaja más bien un perfil economista como el de Garzón y recelan de que la cuota para su organización se asigne a alguien con quien no comparten nada políticamente más allá del carnet.

La distancia entre Garzón e Iglesias se agravó durante las agónicas y fallidas negociaciones de julio entre PSOE y UP, cuando los socialistas dieron por terminados los contactos tras rechazar los morados la oferta de tres ministerios. IU entonces lanzó un manifiesto que pedía un pacto programático para evitar nuevas elecciones. Finalmente se produjeron e Iglesias consiguió su objetivo: el Gobierno de coalición que tanto había perseguido desde las elecciones de diciembre de 2015.