El director general de la Guardia Civil, Félix Azón, en un acto oficial del Cuerpo.

El director general de la Guardia Civil, Félix Azón, en un acto oficial del Cuerpo. EP

Política

Todos contra Azón

Las rectificaciones y los desencuentros con las asociaciones profesionales marcan la gestión de la actual dirección de la Guardia Civil, duramente contestada: “Se presentó como hijo del Cuerpo y está a un paso de convertirse en el peor director”

«Se presentó como hijo del Cuerpo y está a un paso de convertirse en el peor director general de la Guardia Civil». Juan Fernández, portavoz de la mayoritaria Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), resume el sentir generalizado existente en el colectivo sobre la gestión de Félix Azón después de 17 meses en el puesto. Las rectificaciones y los encontronazos con los representantes de los agentes marcan en gran medida su etapa.

A finales de junio de 2018, el ministro Grande-Marlaska lo eligió para ocupar la dirección general de la Guardia Civil en sustitución de José Manuel Holgado Merino, también juez de profesión y al que había elegido el popular Juan Ignacio Zoido tras ser nombrado ministro del Interior. Azón fue vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en la misma etapa que la hoy ministra en funciones de Defensa y Asuntos Exteriores, Margarita Robles (2008-2013).

«Vuelvo a casa», dijo Félix Azón el 10 de julio de 2018 en el discurso de toma de posesión como nuevo director general, en un guiño a su nacimiento en una casa-cuartel: concretamente la oscense de Almunia de San Juan, en la comarca del Cinca Medio. «Este viejo/nuevo gobierno megaprogresista sigue con la intención de vulnerar los derechos laborales de los trabajadores de la Guardia Civil», resumen desde la Unión de Guardias Civiles (UniónGC) al año y medio de su llegada.

Las rectificaciones y los continuos desencuentros con las asociaciones marcan los 17 meses de gestión de Azón como director general

La gota que ha desbordado el vaso de la paciencia de las asociaciones profesionales ha sido el borrador para regular la jornada y horario de servicio, los incentivos al rendimiento y las vacaciones, permisos y licencias del personal. La idea era plasmar la nueva norma en un real decreto que el Ministerio del Interior desarrollaría en tres órdenes.

Azón presentó la propuesta el pasado 13 de noviembre en el grupo de trabajo constituido al efecto y en el que están representadas las asociaciones profesionales. Ocho días después se les comunicó la retirada a través de un correo electrónico, tan sólo unas horas después de que el propio director general insistiera en una reunión que no pensaba dar marcha atrás. Ello lleva a la AUGC a pensar que el departamento que dirige en funciones Grande-Marlaska -fijo en las quinielas para continuar en el Gobierno si Pedro Sánchez logra la investidura- ha tomado cartas en el asunto y ha desautorizado una vez más a su subordinado.

«Involución»

Las asociaciones coinciden al unísono en que el borrador presentado -y retirado sine die– supone una «involución» y representaría el recorte de derechos laborales conquistados por los guardias civiles durante décadas no sin esfuerzo. «Si saliera adelante esa propuesta, sería volver a los años 90 del siglo pasado», zanja Juan Fernández. El texto los ha puesto en pie de guerra.

Se mantiene la figura del trabajador nocturno pero se retira la compensación económica, los agentes de baja por accidente laboral dejarán de percibir la productividad que corresponde a su puesto a partir del año, se crearía un nuevo régimen de servicio para situaciones extraordinarias con posibilidad de sacar al personal de la jornada laboral, el descanso semanal pasaría a ser de 48 horas (incluido el diario) y se mantendría la jornada de 37 horas y media a la semana, entre otras medidas. «La conclusión más evidente es que un guardia civil trabajaría dos meses más y cobraría menos que un policía nacional», recalcan desde AUGC. 

En plenas negociaciones para formar gobierno, el borrador permanecerá guardado en un cajón… al menos por ahora. Después de haber insistido en que seguiría adelante con la propuesta, Félix Azón ha reculado finalmente con el argumento de que hay que llevar a cabo un trabajo «mucho más profundo y analítico de su contenido», de modo que «se compaginen tanto las necesidades operativas del Cuerpo como las personales y familiares de los guardias civiles». La retirada se produce después de que algunas asociaciones hubieran convocado concentraciones de protesta en toda España para el 11 de diciembre en protesta por el contenido del documento, suspendidas tras la marcha atrás que ha dado la dirección general.

Es la última rectificación del juez oscense, que aspira a mantenerse en el puesto y a seguir disfrutando de la excedencia como magistrado de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). Pero no la última. Semanas después de su llegada, el ministro ordenó a Azón que retirara el proyecto que regulaba el aspecto físico de los agentes, una norma muy restrictiva en cuestiones como los tatuajes y ante la que se habían levantado cinco asociaciones profesionales: AUGC, ASESGC, AEGC, UniónGC y APCGC.

Se presentó como hijo del Cuerpo y está a un paso de convertirse en el peor director de la Guardia Civil», lanzan desde la AUGC

También hubo de retirar la propuesta de real decreto impulsado a finales del pasado año para regular la sanidad del Cuerpo, también muy contestada. Los representantes de los agentes denunciaron que, con esa norma, el funcionario perdería el 25 % de los complementos a partir del tercer mes de baja, percibiendo solamente el sueldo y los trienios si permanecía más de dos años fuera de servicio.

No son los únicos proyectos por los que la gestión de Félix Azón está siendo tan censurada. También denuncian que la entrada en vigor del reglamento de destinos del personal de la Guardia Civil -publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado 3 de agosto- está perjudicando gravemente a los agentes que tienen reconocida una minusvalía y que prestan servicio en situación de «apto con limitaciones», que han cesado en sus puestos y que no pueden de momento solicitar vacantes adaptadas a su condición. Todo ello les provoca una importante merma económica, lo que ha llevado a la AUGC a interponer un recurso -ya admitido a trámite- ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo.

Los reproches a la gestión del director general de la Guardia Civil también alcanzan a su papel en la ejecución del acuerdo de equiparación salarial, pactado con el Gobierno del PP en marzo de 2018. Los agentes se quejan que no defendiera los intereses del colectivo y transigiera con que se les recortara un 1,72 % en la cantidad que le correspondía a los guardias civiles del segundo tramo en beneficio de los policías nacionales, lo que se tradujo en una detracción de unos 4,3 millones de euros.

Su papel en la equiparación salarial

Esa merma se producía después de que Azón hubiera defendido -en la comisión técnica de seguimiento celebrada el pasado 27 de febrero- que «no es razonable» variar el porcentaje de distribución «salvo que circunstancias excepcionales le obligaran a ello» y que, en todo caso, la reducción que «como máximo» podría aceptarse sería del 1 %. «En lugar de luchar por los intereses del Cuerpo reconoce que esto no es la equiparación sino una subida laboral», critican.

«No ha convencido a nadie, ni de arriba ni de abajo, y para tener descontentos a los mandos de la Guardia Civil… Llevamos cuatro años trabajando con la norma actual [sobre jornada laboral] y es verdad que no es perfecta, pero pensamos que deberíamos partir de esa base para hacer las mejoras necesarias y no empezar de cero. Los suboficiales no pueden retroceder en derechos ya adquiridos tanto en el ámbito profesional como en el económico», exponen desde ASESGC.

Para AUGC, será «difícil» establecer una relación de confianza si Azón continúa en el puesto cuando se forme el nuevo gobierno. «Ha habido muchos desencuentros en este año y medio y no vemos que sea una persona que tenga mano izquierda y la capacidad necesaria para resolver las muchas cuestiones relevantes que están encima de la mesa. Se presentó como hijo del Cuerpo y está a un paso de convertirse en el peor director general de la Guardia Civil», apostilla Juan Fernández.

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