Día 28 de noviembre de 2019, los calabozos del Grupo de Menores (GRUME) de la Policía Judicial de Madrid están hasta arriba. Los agentes se ven obligados a pedir cesiones de espacio a otros equipos de la Policía y la Guardia Civil. Hasta 52 menores han llegado durante el turno de guardia a la Fiscalía de Menores. Una reyerta tiene parte de culpa del número de detenidos, aunque no todos llegan a las dependencias del Ministerio Público por el mismo motivo. Cuando acaba la jornada, hasta 26 han pasado a disposición de los fiscales.

La jornada descrita sirve como ejemplo del desbordamiento que denuncian los funcionarios de la Fiscalía de Menores de la Comunidad de Madrid como consecuencia del ascenso gradual de las detenciones en los últimos años. Sólo en los diez primeros meses de 2019, las fuerzas policiales detuvieron a 400 jóvenes más que en el mismo periodo de 2018, trasladan a El Independiente funcionarios de la Fiscalía.

Agresiones y violencia machista

Entre todos los atestados policiales que se trasladaron al Ministerio fiscal, destacan los que recogen presuntos delitos de agresiones sexuales de menores hacia otros menores. Según el recuento realizado por los funcionarios de la Fiscalía de Menores madrileña, éstos aumentaron un 97,5% los primeros diez meses de 2019 respecto al año anterior, pasando de los 40 a los 79 casos.

Tras éstos, el porcentaje de denuncias más alto respecto a 2018 se correspondió con presuntos delitos de robo con violencia o intimidación (62%), violencia doméstica (20%), homicidio o tentativa de homicidio (18%) y violencia de Género (16%).

Un «alto» número de los detenidos fueron menores extranjeros no acompañados (menas).

En total, mientras en 2018 fueron detenidos 1.537 menores, a fecha de octubre de 2019 ese número ascendió a 1.937, reflejando un incremento de 400 detenidos más. Las citadas fuentes afirman, aunque no cuentan con un dato concreto al respecto, que un «alto» número de los detenidos fueron menores no acompañados (MENAS). En dichos casos, sus tutores legales (orientadores de sus centros) son quienes les acompañan mientras comparecen en la Fiscalía.

Altas horas de la madrugada

«Antes acabábamos las guardias a las dos o las tres de la madrugada de manera muy esporádica, como algo excepcional, pero ahora es una constante», se queja una de las funcionarias de la Fiscalía de Menores madrileña que reclama, igual que sus compañeros, que se incremente el número de personas destinadas a la guardia de detenciones (ahora son sólo tres) para poder hacer frente al repunte de casos de delincuencia juvenil.

Las fuentes funcionariales consultadas explican el procedimiento que se sigue en estos casos: cada vez que se procede a la detención de un menor por un presunto delito grave, los cuerpos policiales envían el atestado a la Fiscalía de Menores. Allí, los fiscales estudian el atestado y deciden si el menor debe quedar en libertad o en disposición de la Fiscalía (durante el máximo permitido de 24 horas) mientras se toma declaración tanto al menor retenido como a las víctimas de su presunta conducta delictiva.

En 2019 han aumentado un 56% las órdenes de protección hacia menores, de las que el 90% se corresponden con situaciones de violencia de Género.

La Fiscalía es la encargada de tramitar la mayoría de diligencias de investigación y solicita al juzgado de menores que adopte las medidas personales que considera necesarias, como pueden ser la libertad vigilada o el ingreso en centros de internamiento en régimen semiabierto o régimen cerrado. Precisamente las medidas personales contra menores se han incrementado un 15% también en el último año por la gravedad de los hechos denunciados. También han aumentado un 56% las órdenes de protección hacia menores, de las que el 90% se corresponden con situaciones de violencia de Género.

Tres funcionarios de guardia

De todos los funcionarios (47) que trabajan en la Fiscalía de Menores entre oficiales, tramitadores y agentes, tres rotan en la guardia de detenciones. Todos los atestados que entran antes de las 20.30 horas en cualquier comisaría de toda la Comunidad de Madrid, aunque se trate de un municipio alejado de la capital donde se encuentra la sede del Ministerio Público, deben tramitarse antes del día siguiente. De ahí que las jornadas se alarguen algunos días hasta altas horas de la madrugada.

«A veces, el fiscal tiene que estar parado esperando a que los funcionarios terminemos de hacer nuestros trámites para redactar sus informes por la cantidad de trabajo», explican las fuentes consultadas por este diario.

De todas las guardias que realizaron en 2019, el 40% se prolongaron entre las 21 y las 00.00 horas y el 9% más allá de las 00.00 horas, unos porcentajes cuatro puntos superiores a los del año 2018.

«Estamos desbordados y no sólo sufrimos por nosotros, que a veces no podemos ni salir a comer, sino también por los menores. Nos preocupa que esto influya negativamente en ellos», reflexiona una de las trabajadoras de la Fiscalía. Tanto ella como sus compañeros han trasladado las reclamaciones a los sindicatos, que pedirán más personal a la consejería de Justicia de Madrid. El sindicato CSIT Unión Profesional ya ha hecho público un comunicado en el que exige «mejoras para los trabajadores de la Fiscalía de Menores para ofrecer un servicio de calidad, con las garantías suficientes».