Pregunta.- Mi enhorabuena, Guillermo, por renovar su escaño y por sus nuevas responsabilidades en la Gestora que pilotará Ciudadanos hasta su Asamblea de marzo, en la que se elegirá un nuevo líder o una nueva líder y también una nueva dirección. Es inevitable que comencemos por analizar la debacle electoral, porque no puede calificarse de otra manera, que les ha hecho caer de 57 escaños a tan solo 10.

Respuesta.- La autocrítica comenzó en la misma noche del día 10 de noviembre. Seguimos en ese proceso. De hecho, el mayor procedimiento de autocrítica que tiene un partido es un Congreso Extraordinario, en el que se hablará a fondo de todos los factores que han motivado ese mal resultado electoral. Desde la estrategia hasta la comunicación, el formato de los mensajes que se han utilizado, las personas. Hablaremos de todo.

P.- ¿Cómo vivió usted la decisión de Albert Rivera de abandonar todas sus responsabilidades en el partido, su propio escaño e incluso también dejar la política? 

R.- En lo personal estuve muy afectado durante varios días. A Albert Rivera se lo debo todo en política. Nunca hubiera sido diputado, que hasta ahora es lo más bonito que he hecho en mi vida, sin él. Nunca hubiera hecho las cosas que he tenido oportunidad de hacer en el Congreso de los Diputados ni hubiera desarrollado las habilidades comunicativas que ahora poseo sin Albert Rivera. 

P.- ¿Qué le llevó a dar el paso de entrar en política? ¿Qué hacía usted antes? Denos una foto de quién es Guillermo Díaz.

R.- Estudié Derecho y me colegié como abogado ejerciente, que es algo que siempre tengo ahí latente y que en algún momento retomaré, pero a lo que me dedicaba era a dirigir salas de cine. Regentaba el cine Albéniz, muy conocido en Málaga, y junto con otro equipo de personas estábamos en el Festival de Cine de Málaga. Con anterioridad trabajé en una multinacional, Yelmo Cines, dedicada también como se sabe a este ámbito. Por otra parte, siempre había tenido una actividad intelectual muy marcada: estaba en el movimiento ‘Tercera Cultura’ y seguía muy de cerca la política, desde el punto de vista histórico y periodístico. Siempre recuerdo como alguien muy importante en mi vida a Juan Antonio Cebrián (creador de La Rosa de los Vientos en Onda Cero) y también a quienes leía con interés en aquella época, fundadores todos ellos de Ciudadanos: Félix de Azúa, Arcadi Espada, Albert Boadella… lo hacía eso sí como espectador puesto que en aquella época era un fenómeno político circunscrito al ámbito catalán.  Pero los veía con una enorme simpatía. Cuando dieron el salto a la política nacional, pensé firmemente en ayudarles, pero ni siquiera entonces consideré una dedicación a la política. Lo que ocurrió a partir de ahí fue que Albert Rivera no es una persona con la que te puedas implicar a medias; es un ciclón y con él, o estás, o no estás. Rivera tira de ti, de mí lo hizo, y acabas por lanzarte en plancha.

P.- ¿No se ha arrepentido en ningún momento?

R.- Por supuesto que no. Nunca había hecho nada tan bonito como lo que hago ahora. A nivel profesional, estar en el Congreso no se puede comparar con nada.

P.- ¿Cómo vive esta nueva etapa hasta el Congreso de marzo? ¿Cómo ve el papel de Ciudadanos y qué ambiente se respira?

R.- Empieza a haber lugar para el optimismo. Después de una fase de shock tras la marcha de Albert Rivera se abre una nueva ventana a ese optimismo, cada vez más amplia, y percibimos que cada vez entra más gente en el proyecto. Se hace camino al andar y el papel de Inés Arrimadas en el Congreso está concitando mucha atención y muchos apoyos por parte de un sector amplio de la sociedad que percibe sus pasos con agrado. Desde el punto de vista orgánico es importante que los miembros de la Gestora tengamos claro que somos un elemento de transición hasta marzo. No somos una Ejecutiva, sino que tenemos el encargo de llevar a buen puerto esta fase desde la disolución de la última Ejecutiva hasta ese Congreso. No debemos trabajar ni tomar decisiones como lo hacía la Ejecutiva sino pilotar este camino de forma tranquila hasta esa asamblea en la que los afiliados decidirán qué modelo de partido quieren para el futuro. 

Estoy preocupado por el hecho de que el Gobierno de España pueda llegar a estar en manos de los populistas

P.- ¿Cómo percibe las negociaciones de Pedro Sánchez para concitar apoyos de cara a su investidura?

R.- Estoy preocupado por el hecho de que el Gobierno de España pueda llegar a estar en manos de los populistas. Que Pablo Iglesias, un populista, llegue a la Vicepresidencia y adopte medidas antiliberales como subir impuestos, quitar margen de maniobra al mundo empresarial, que generen desconfianza e incluso ciertos colapsos en el mundo laboral. Es preocupante porque además serán políticas ineficaces. Podemos es un partido de mantras que después, en la práctica, no se sostienen en ninguna evidencia. No tienen un corpus pragmático. Son gente que se basan, como todos los populistas, en eslóganes, muy buenos para el golpe de efecto pero que cuando llegan a un gobierno generan muchos problemas. Por otro lado, el que el Gobierno de España vaya a depender de todos los partidos que quieren cargarse España es muy preocupante. 

P.- Explíqueme que es eso de la ‘vía Arrimadas’… ¿hasta dónde están dispuestos ustedes a llegar y qué pueden ofrecer? Se ha especulado en algún medio, no sé si con información sólida o solo como mera especulación, incluso con un hipotético ‘sí’ de Ciudadanos a la investidura de Pedro Sánchez. A mí, por lo que piensan ustedes de Podemos, me parece un poco complicado. 

R.- Uno no sabe cuáles llegan a ser todas las razones por las que le votan, pero si estoy convencido de que, desde luego, nadie nos votó para que hiciéramos vicepresidente a Pablo Iglesias. 

P.- ¿Y de dónde salen entonces estas informaciones? Ahora que usted es el responsable de comunicación de su partido, ¿cómo surgen estas noticias sobre un posible ‘sí’ de Ciudadanos, cuando es posible que Pablo Iglesias sea el futuro vicepresidente?

R.- Es posible que provengan de los entornos de quienes se sienten más incómodos con esta ‘vía Arrimadas’. Tenga en cuenta que ahora mismo, una solución en la que se aportan 221 escaños es aquella en la que se diga: ‘La situación es la que es, el populismo y el nacionalismo nunca han sido tan fuertes en el Congreso de los Diputados, pero hay una fuerza mucho más abrumadora que es la que uniría al PSOE, al PP y a Ciudadanos’. Es verdad que el PSOE y el PP son fuerzas diametralmente opuestas en algunas cosas y están acostumbrados a un turnismo en las instituciones que hemos pagado muy caro porque siempre tenía el apoyo de los nacionalistas, con la excepción de los períodos de mayorías absolutas, dotados, en muchos casos por las herramientas que se les dieron durante ese turnismo al que me refiero.  

¿Qué papel puede jugar Ciudadanos? El de ser ese elemento nuevo que comparte políticas, ideológicamente hablando, con el PSOE y con el PP pero que también tiene muchas políticas propias de ese ‘gen nuevo’ que es Ciudadanos. Aquí todos hablan mucho de izquierda y derecha, pero yo sé que nosotros somos un eje nuevo porque somos liberales en el sentido europeo de la palabra. No liberales de los que solo quieren bajar impuestos sino liberales con todas las consecuencias. 

La ‘vía Arrimadas’ propone el que sería el acuerdo más importante en la democracia española desde la Transición. Con 221 escaños -siempre que el PSOE rectifique y haga acto de contricción- si sabemos que somos tres partidos que queremos una España unida y en la que tenemos un problema en la educación, pero también de natalidad y de medio ambiente u otras cuestiones que algunos partidos populistas quieren negar, centrémonos en ese tronco. Después ya veremos los distintos matices. 

P.- ¿Qué debería hacer entonces el PP? Porque, volvamos a la realidad, ustedes tienen 10 escaños y el PP 87.

R.- Debería llegar a un acuerdo con el PSOE y con Ciudadanos cuyo eje principal sea la idea de qué España queremos para el futuro. Para ello, tanto el PP como el PSOE como nosotros mismos, deberíamos pensar menos en nosotros y más en los españoles. Esto puede suponer algún desgaste a ojos de los cortoplacistas porque es cierto que te estás poniendo de acuerdo con tu adversario ancestral, pero estoy convencido de que estas cuestiones son las que te hacen grande con el tiempo. Seguro que a Fraga y a Carrillo no les fue sencillo sentarse a hablar, pero han pasado a la historia como unos personajes positivos en el balance de lo que tuvo lugar. Intentemos llegar a estos acuerdos.

P.- ¿Qué opinión tienen de los silencios de Pedro Sánchez? En la noche electoral ni contestó a la llamada de Pablo Casado, ni tuvo interés por fijar fechas de reuniones tanto con el presidente del PP como con Inés Arrimadas. ¿Cómo interpreta ese desinterés y el interés que demuestra en cambio por esos acuerdos con Podemos y con nacionalistas e independentistas?

R.- Creo que le incomoda porque da en la línea de flotación cortoplacista y tradicional de los partidos españoles en la que se sacrifica el interés del país por el del partido. 

P.- A mí esta actitud lo que me hace pensar es que la idea de España del PSOE o de Pedro Sánchez no es la misma que la del PP o la de Ciudadanos.

Parece que Pedro Sánchez tiene una idea de España bastante desdibujada con respecto a la nuestra

R.- Parece que Pedro Sánchez tiene una idea de España bastante desdibujada con respecto a la nuestra, pero también es cierto que gran parte de su electorado y miembros de su partido, además de él mismo, podían hacer una reflexión y ver que hay otra alternativa. Que ahora mismo, esa idea de España que él puede defender es una idea profundamente antiespañola y que puede ser rectificada, que rectificar es de sabios.

El silencio no se debe tanto a un desinterés como a que ven peligrar sus intereses de partido, tanto unos como otros. La ‘Vía Arrimadas’ puede afectar a los que tengan una visión a corto plazo: al PP porque temen dejar a Vox la iniciativa de la oposición y al PSOE por dejar todo un hueco a su izquierda a Podemos. Estoy convencido de que, a largo plazo, les vendría bien abandonar esa visión.

P.- En mi opinión, uno de los problemas que llevó a un mal resultado a Ciudadanos fue la apuesta de su partido de que finalmente se conformaría un gobierno con Podemos. Luego no fue así y finalmente tuvieron lugar esas segundas elecciones en las que a Ciudadanos le fue muy mal. ¿Se han planteado la posibilidad de unas terceras elecciones? 

R.- Ningún político que se considere responsable puede estar pensando en nuevas elecciones.

P.- Eso lo decíamos también antes de las segundas…

R.- Sí pero es que, ahora mismo, cada repetición electoral es mucho más gravosa que la anterior porque estamos sin Presupuestos Generales, las autonomías están sin dinero, las reformas políticas que se aprueban no se pueden llevar a cabo… No estamos en una situación económica como para tener el país parado sin poder ir adaptándolo a lo que vaya viniendo, el mercado laboral tampoco está para frivolizar… quien piense en terceras elecciones es porque le importa muy poco España y debería preguntarse si está aquí por una vocación de servicio real o está para otra cosa.

P.- ¿Les puede también a ustedes haber pasado factura el apoyo externo que reciben de Vox en los gobiernos locales en los que participan junto con el PP? Se lo digo porque Vox es un partido que está en las antípodas de Ciudadanos en materia de Derechos Humanos, de lucha contra la violencia de género o de reconocimiento de derechos del colectivo LGTBi. ¿Qué influencia tiene Vox en las decisiones que toman esos gobiernos?

R.- Ojalá tuviera una herramienta que permitiera cuantificarlo. Yo pregunto mucho, sobre todo a los periodistas que me entrevistan y recabo opiniones de todo el mundo, y en los últimos días me han aportado un elemento nuevo de reflexión que no había considerado. Sin duda ha habido muchos motivos de nuestro resultado electoral, más de una decena: coyunturales, de comunicación, de apoyos externos de Vox como dice, de vetos, de no vetos… todo ello nos ha llevado a un mal sitio y a lo mejor hemos sobrevalorado algunos e infravalorado otros. No lo sé. Pero sí que sé que hay un partido al que no le gustan los populismos porque son ‘iliberales’ y ‘antiliberales’, ese partido es Ciudadanos. Quiero decir que cualquier partido enemigo de la libertad detesta a Ciudadanos porque somos el único eje político que combina en España unidad y libertad. Somos, por ejemplo, los únicos que consideramos que la bandera de España lo que hace es garantizar el matrimonio entre personas del mismo sexo o el hecho de que cada uno pueda tener el modelo de familia que quiera sin imponerle sus condicionantes morales. Somos los únicos que estamos de acuerdo también en que puedan tenerse hijos por gestación subrogada, o en una Ley de Eutanasia, o estudiar la vía de la legalización del cannabis, primero con uso terapéutico y luego para el resto de la sociedad. Esto, combinado con la unidad de España, nos convierte en un activo único y en un espejo en el que los enemigos de la libertad ven reflejados sus defectos. Por esto, históricamente en Europa, cada vez que ha surgido un movimiento autoritario, a los que primero han intentado erradicar son a los liberales. Por eso se ven ahora actitudes muy beligerantes de Vox y de Podemos contra Ciudadanos, porque somos ese espejo en el que ven reflejadas esas carencias. Por eso, es importante que exista un partido como el nuestro. 

P.- Parece que los Ciudadanos aún no están comprando esa idea. ¿Deben ustedes de ser más firmes a la hora de ‘vender’ esa idea de liberalismo?

R.- Me molesta mucho que las banderas se utilicen como mordaza, cuando la bandera es una garantía de derechos. La ‘estelada’ no es la bandera de Cataluña porque es una bandera que va contra la mitad de los catalanes. Una bandera que representa a todo el mundo tiene que ser utilizada para proteger los derechos y las libertades de todo el mundo. De hecho, tiene que significar eso.

P.- En los últimos días hemos seguido teniendo, lamentablemente, novedades respecto a la corrupción política. En Andalucía han aparecido cajas fuertes con más documentos sobre la trama de los ERE y en Madrid también varios cientos de ellos relacionados con la famosa caja ‘B’ y la financiación irregular. ¿Siguen en esta lucha o la han abandonado y ese es otro factor que les ha hecho caer electoralmente? ¿Se da ya por amortizada, como parece haber hecho el PP, esta lucha o no?

R.- Fíjese si no está amortizada que nuestro ya portavoz adjunto, Edmundo Bal, anunció que lo primero que vamos a registrar es una batería de medidas contra la corrupción. Unas medidas que harían casi imposible que vuelva a existir otro caso como el de los ERE o se monte una nueva trama como la Gürtel. No solo seguimos en esa lucha, sino que va a ser una de nuestras primeras acciones.

P.- Me parece fantástico. ¿Cómo está funcionando la coalición de gobierno entre el PP y Ciudadanos en Andalucía?

R.- Por primera vez, los indicadores económicos son mejores en Andalucía que en el resto de España. ¿Qué ha cambiado? La Junta de Andalucía se ha puesto del lado de quien quiere montar un negocio o ser autónomo. Ahora, ser autónomo en Andalucía es más atractivo de lo que lo era cuando gobernaba el PSOE. Si tú fomentas un ecosistema mejor para generar riqueza y recursos y que la economía discurra mejor, se tiene que notar. Y estas son las cosas en las que se nota. Como además la población andaluza está muy traumatizada con la corrupción y sabe que esta no tiene cabida en ningún lugar en el que gobierne Ciudadanos, como se ha visto en la Comunidad de Madrid donde quien resulte imputado se tiene que ir, eso da mucha fiabilidad jurídica a las Instituciones. Lo ideal sería lograr eso para toda España. Con la ‘Vía Arrimadas’ se puede conseguir.

P.- ¿Están ustedes más abiertos a hablar de ‘España Suma’ que antes del 10-N? En los próximos meses hay citas electorales fundamentales, como son las elecciones en el País Vasco y Galicia. Algunos, tal vez de forma interesada, hablan incluso de una hipotética y futura integración de Ciudadanos en el PP.

R.- Este asunto lo ha metido en la agenda el PP. En ninguna de las reuniones internas que he mantenido estos días se ha hablado de esto. Es un agente exógeno el que trae este debate porque no quieren ni oír hablar de la llamada ‘Vía Arrimadas’. No hay más.

P.- ¿Considera que habrá más candidatos además de Inés Arrimadas en marzo?

Yo, como afiliado de base, votaré a Inés, pero respetaré a cualquier compañero que quiera presentarse

R.- No lo sé. Atendiendo a la historia del partido puede surgir algún candidato, porque el proceso es abierto y democrático. Eso sería muy admisible. Yo, como afiliado de base, votaré a Inés, pero respetaré a cualquier compañero que quiera presentarse y podrá tener todos los canales para llevarlo a cabo. El motivo por el que tienen que pasar cuatro meses entre la disolución de la última Ejecutiva y el Congreso, es ese: que cualquiera que quiera armar una candidatura pueda hacerlo.

P.- Hablemos un poco de Málaga, ciudad en la que he estado hace poco y está maravillosa. ¿Qué está funcionando allí? La encuentro más dinámica desde el punto de vista económico y cultural, asunto este último que me gusta especialmente porque en este punto, a veces, parece que España está un poco en letargo. ¿Qué están ustedes haciendo bien en Málaga?

R.- Hay dos cuestiones muy importantes. Una, la idiosincrasia. Quien conoce muy bien Málaga sabe que es una ciudad muy permeable a todo y a todos. Nadie te pregunta de dónde eres en Málaga. Nadie. Es una ciudad en la que todo el mundo es bienvenido y en la que todo el mundo es de Málaga en cuanto quiere. Todos pueden sentirse allí como en casa. Luego están las circunstancias naturales; es una suerte tener nuestro clima, nuestra luz, el mar…eso hace que todo el mundo quiera instalarse allí. Hemos tenido además gobiernos favorables para la ciudad, no me duelen prendas en reconocerlo. El alcalde de Málaga, que es del PP, al que hemos apoyado dos veces y con el que ahora gobernamos, es una persona razonable. El área de Cultura, precisamente, la lleva Ciudadanos, nuestra portavoz allí, Noelia Losada, que está haciendo una labor fantástica.

La pasada semana se logró en Bruselas que Málaga fuera elegida como ciudad del deporte para 2020. Málaga tiene ahora tantas oportunidades que tenemos que administrar bien cada una para no caer en el exceso porque ahora tiene un horizonte infinito. La vicepresidencia de la Diputación de Málaga, que también lleva Ciudadanos con Juan Carlos Maldonado, también está poniendo en órbita nuestros productos con una marca que es ‘Sabor a Málaga’ que funciona como un canal de distribución importantísimo para pequeños productores: alguien que haga un vino en Mollina puede ponerlo en cualquier punto del globo, como también los vinos de Ronda, o los quesos, o nuestro jamón de castaña que es espectacular… todo esto se está dando a conocer gracias a la ayuda de las administraciones que estamos al lado de quienes trabajan y no enfrente poniendo palos en las ruedas.