Pablo Iglesias ha arrancado el lunes ocioso en la red social Twitter. El secretario general de Podemos, cuyo partido estos días está inmerso en una ronda de negociaciones con las grandes empresas del Ibex y a la espera de que ERC facilite la investidura, es muy dado a pisar charcos y no a sortearlos en Twitter.

Así, Iglesias se ha adentrado en la polémica futbolística de este domingo, la suspensión del Rayo Vallecano-Albacete por gritos de «nazi» de la afición vallecana sobre el jugador ucraniano del equipo rival, Román Zozulya.

Iglesias ha compartido por la mañana en Twitter una foto de Liudmila Pavlichenko, la francotiradora, también ucraniana que abatió a nada menos que 309 nazis durante la Segunda Guerra Mundial. No se cumple ningún aniversario relacionado con Pavlichenko, quien logró sus hazañas bélicas cuando peor lo pasaba la URSS durante el conflicto: los comienzos de la Operación Barbarroja -la invasión de la Unión Soviética por parte de la Alemania nazi en 1941-, la defensa de Odessa y el cerco de Sebastopol, todas ciudades ucranianas (aunque la última, dentro de Crimea, ha sido anexionada por Rusia en 2014).

«Pablo, esa no compadreaba con fascistas». Iglesias le ha respondido con ironía: «Con Eleanor Roosevelt, sí», acompañado de un emoticono guiñando un ojo.

Liudmila Pavlichenko fue la primera ciudadana soviética en ser recibida por un presidente estadounidense, Franklin Delano Roosevelt, y se ganó la simpatía de su mujer Eleanor. Woody Guthrie le dedicó la canción Miss Pavlichenko.

Enfrentados

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el delantero del Albacete, Roman Zozulya, están públicamente enfrentados desde que el político le llamase «neonazi» en una entrevista concedida al diario Marca antes de las elecciones generales del pasado 28 de abril.

Tras ello, el futbolista denunció a Pablo Iglesias y subrayó que cualquier compensación económica que pudiera recibir tras el hipotético juicio se destinaría a causas sociales en la ciudad de Albacete, donde actualmente juega.

La polémica siempre ha acompañado a Roman Zozulya desde que llegó al fútbol español y la afición radical del Rayo Vallecano boicoteó su fichaje por el pasado político del futbolista, que ha apoyado a grupos nacionalistas ucranianos partícipes del conflicto bélico que vive el país en el Donbás y Crimea, región anexionada por Rusia.

Los Bukaneros finalmente consiguieron su objetivo y Zozulya no llegó a jugar en el Rayo Vallecano, pasando a emplearse en el Betis y posteriormente en Albacete, donde está asentado el delantero ucraniano desde la pasada temporada.