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Extrema derecha y extrema izquierda independentista se retan en Girona

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Extrema derecha y extrema izquierda independentista se retan en Girona

Manifestación antifascista en Girona. EP

Resumen:

Girona vivirá este sábado una batalla inédita entre los dos extremos del independentismo. En sus calles se manifestarán los activistas de Arran, para protestar contra la concentración convocada por el Front Nacional de Catalunya (FNC) un partido de nuevo cuño, con representación municipal en Ripoll y que representa el nacimiento de la una nueva derecha independentista, a la sombra de las históricas siglas de FNC. La líder del nuevo partido, Silvia Orriols, ha llamado a manifestarse pese a la convocatoria en contra de los cachorros de la CUP, que tachan abiertamente de «fascista» a su partido.

«Quieren desmontar Cataluña, desnudarla de su catalanidad y revestirla de banderas rojas» denuncia Orriols, para asegurar que no lo conseguirán porque «los patriotas catalanes por fin tenemos un partido en el que cobijarnos».

El portavoz del nuevo partido, Jordi Aragonés, explica que el Front se dirige a un electorado «central y amplio». Un partido «donde converjan desde el centro-izquierda liberal hasta la derecha clásica» integrada por liberales, conservadores y democratacristianos.

Aragonés denuncia la convocatoria en su contra de «grupos extremistas com Arran, el SEPC, la CUP, y colectivos libertarios» como una «muestra de totalitarismo preocupante que atenta contra los derechos de reunión y expresión del FNC» y defiende que su partido representa «la libertad» en todos sus ámbitos. «La libertad de Cataluña, la libertad individual y la libertad económica». Y defiende su propuesta ante el fracaso de JxCat, ERC y la CUP para implementar la independencia prometida en 2017.

Nacido tras los atentados del 17A

El FNC renace en Ripoll en 2017, tras los atentados del 17-A en Barcelona y Cambrils, perpetrados por una célula islamista creada y liderada por el imán de esta localidad. A raíz de estos hechos, y coincidiendo con la eclosión del proceso independentista, nace en la comarca del Ripollés el partido de raíces carlistas que recuperan las históricas siglas del Front Nacional, cuyo brazo militar lideró en los primeros años del franquismo Francesc Martínez Vendrell, autor ideológico de los asesinatos de José María Bultó y el matrimonio Viola en la Transición. Paradójicamente, uno de sus discípulos, Carles Sastre, lidera ahora el sindicato independentista que marca la pauta de las huelgas secesionistas de la mano de la CUP.

La pasada primavera, el Front Nacional concurre por primera vez a las elecciones municipales en Ripoll, donde obtiene el 10% de los votos y una regidora, Silvia Orriol. En noviembre de 2019 anuncian la intención de concurrir a las elecciones autonómicas. Descartaron sin embargo concurrir a las generales, porque «el futuro de Cataluña no se decide en las Cortes españolas».

El FNC reivindica también la libertad de voto de sus militantes en el 10-N, pero, en la misma línea, considera que la abstención es sinónimo de «desconexión con el Reino de España» y dar apoyo a cualquier formación que se presenta fomenta el «bloqueo» del conflicto.

En su nueva etapa, el Front Nacional ha adoptado el discurso más propio de los partidos nacionalistas de extrema derecha europeos que rechazan la inmigración y el multiculturalismo. Unos postulados que durante el siglo pasado no defendía FNC sino Estat Català, el partido que el president Quim Torra tiene como referente en sus escritos.

En su manifiesto fundacional, FNC defiende la necesidad de «recuperar conceptos de ética, orden y disciplina, propios y característicos del pueblo catalán» y se propone aglutinar a quienes quieran «una sociedad más justa de acuerdo con la manera tradicional catalana». Y rechaza a quienes, habiendo sido acogidos en Cataluña en las últimas décadas, «desprecian nuestras raíces y rechazan reforzarlas».

Este proyecto, añaden, «va dirigido a los catalanes como nosotros: trabajadores, preocupados por la seguridad de su familia, que no quieren sentirse extraños en su propio país, que quieren que el fruto de su esfuerzo ayude a nuestra gente y defender la lengua y la cultura» catalanas. Y defiende tanto la declaración unilateral de independencia como «la priorización de los derechos de los catalanes».

«No estamos dispuestos a tolerar la exención de normas por preservar una falsa paz multicultural» advierten, y defienden dar prioridad a los catalanes en ayudas y servicios sociales, además de ayudas directas para el campo catalán.

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