Ni la Policía Nacional ni la Guardia Civil tenían pinchado en las fechas previas al doble atentado de Cataluña el teléfono de Abdelbaki es Satty, imán de Ripoll (Gerona) y señalado hasta ahora como líder intelectual de la célula yihadista que atentó en La Rambla de Barcelona y Cambrils (Tarragona) el pasado 17 de agosto con sendos atropellos masivos que acabaron con la vida de 16 personas.

En un tuit difundido este miércoles, el consejero de Interior de la Generalitat, Joaquim Forn, insinuaba que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado mantenían intervenido el móvil de Es Satty sin que hubieran proporcionado la información obtenida a los Mossos d’Esquadra. Forn aprovechaba el mensaje publicado en su perfil de Twitter para criticar al ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, por no haber comparecido todavía en el Congreso ni haber respondido preguntas sobre la masacre reivindicada por el Estado Islámico.

Fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por El Independiente niegan que la Policía o la Guardia Civil tuvieran bajo control al imán en vísperas del atentado. No descartan, no obstante, que Es Satty hubiera colaborado con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) cuando abandonó la cárcel -en 2014- tras cumplir una condena de cuatro años impuesta por el Juzgado de lo Penal 2 de Ceuta por la comisión de un delito de tráfico de drogas. Pero niegan que estuviera monitorizado por el servicio secreto español en las fechas previas a la masacre.

Este rumor es manejado por medios catalanes próximos al Govern, como acredita el tuit difundido el pasado domingo por el veterano periodista de La Vanguardia Jordi Barteta. El ex redactor jefe de Política y actual corresponsal en Washington del diario catalán escribió: “El Gobierno español debe aclarar si, como señalan datos e indicios, el imán de Ripoll era un confidente protegido de la Policía o el CNI”.

El cerebro de la célula terrorista había mantenido pinchado su teléfono hace 12 años bajo autorización del juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska ante las “sospechas fundadas” de que estaba vinculado al grupo terrorista Ansar Al Islam, integrado en Al Qaeda. Como informó Abc, el terrorista fallecido en la explosión de Alcanar también había sido relacionado con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí.

La cordialidad que presidió las relaciones entre el Ministerio del Interior y la Consejería catalana de Interior tras el doble atentado por el respeto a las víctimas ha saltado ya por los aires, coincidiendo con los días decisivos en los que los independentistas tratan de consumar en el Parlament su desafío soberanista y sacar adelante las leyes de desconexión. La respuesta por parte del Gobierno de Mariano Rajoy para frenar la celebración del pretendido referéndum el próximo 1 de octubre podría ser la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional, lo que conllevaría que las competencias de Interior en Cataluña quedarían en manos del delegado del Gobierno.

El cerebro de la célula que atentó en Cataluña había tenido intervenido su teléfono hace 12 años

La acusación de Joaquim Forn se produce tras las críticas dirigidas a la dirección de la Policía de la Generalitat por haber desoído la nota que el National Counterterrorism Center (NCTC, en el que se integran las principales agencias de información de EEUU como la CIA, el NSA o el FBI) les envió el pasado 25 de mayo alertándole de un posible atentado del ISIS en La Rambla barcelonesa. Como publicó El Independiente, la cúpula antiterrorista nacional sí dio crédito a dicho aviso tras analizarse en la reunión que la mesa de evaluación de la amenaza terrorista -en la que participan responsables de Información de la Policía Nacional, de la Guardia Civil, del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), del CNI, de los Mossos d’Esquadra y de la Ertzaintza- celebró el pasado 1 de junio.

Fuentes del Ministerio del Interior recuerdan que las competencias en materia de seguridad ciudadana en Cataluña están transferidas a los Mossos, el cuerpo policial que tendría que haber tomado medidas ante la amenaza sobre la que había alertado días antes la Inteligencia estadounidense. La presencia de agentes en La Rambla no se había reforzado, como demuestra el hecho de que la furgoneta que conducía Younes Abouyaaqoub pudo recorrer más de 600 metros sin ser abatido el conductor y que éste pudiera huir sin dificultad por el cercano mercado de La Boquería.

Polémica por las barreras anticamiones

Las críticas a la Policía de la Generalitat también han venido motivadas por su negativa a que se colocaran barreras anticamiones en los accesos a espacios concurridos para evitar potenciales atentados terroristas, en contra de la recomendación que lanzó la Policía Nacional tras la masacre que el Estado Islámico provocó en un mercadillo navideño de Berlín el pasado mes de diciembre.

Entre las sombras de la actuación del cuerpo en el que ejerce como mayor Josep Lluis Trapero destaca el hecho de que no relacionara la explosión del chalé de Alcanar (Tarragona) -donde se acumulaban hasta 106 botellas de butano- con la preparación de un posible atentado yihadista, consumado 17 horas después con el atropello de La Rambla. La deflagración empezó a vincularse con la matanza de Barcelona 24 horas de haber tenido lugar y cuando ya se había producido una segunda explosión en ese chalé.