El dirigente chavista Nicolás Maduro ha asegurado este viernes, durante una rueda de prensa, que su vicepresidenta Delcy Rodríguez y el ministro de Transporte, José Luis Ábalos, hablaron en el aeropuerto de Barajas pero que el contenido de la conversación es un «secreto».

Maduro ha asegurado que Delcy Rodríguez no le ha contado de qué habló con el secretario de organización del PSOE. «Eso es secreto de Delcy, ella no me ha contado ese secreto, qué habló con Ábalos», ha dicho durante su comparecencia ante los medios en la que ha sido su primera referencia al caso, desde que estalló el pasado 23 de enero, cuando publicó la exclusiva Voz Pópuli.

El ministro de Transportes, José Luis Ábalos, se vio con la vicepresidenta chavista, Delcy Rodríguez, en el aeropuerto de Barajas pasada la medianoche del 20 de enero. Delcy Rodríguez es uno de los 45 dirigentes del régimen que encabeza Nicolás Maduro que está sancionada por la Unión Europea. No puede entrar en el espacio aéreo de la UE ni pisar territorio Schengen, lo que hizo con el consentimiento del gobierno español.

La vicepresidenta chavista estuvo unas horas en Madrid y finalmente partió en dirección a Estambul. En España se quedó el ministro de Turismo, Félix Plasencia, que encabezaba la delegación venezolana en la Feria Internacional de Turismo (Fitur). Ábalos, en la primera explicación del encuentro, dijo que había ido al aeropuerto de Barajas a ver a su amigo, el ministro de Turismo. Justo al día siguiente, lunes laborable, el ministro de Transportes recibía en su despacho al de Turismo de Venezuela.

Maduro sostiene que el ministro de Turismo de Venezuela sostuvo en Madrid importantes encuentros con ministros y empresarios que quieren invertir en Venezuela, incluso ha aludido al Rey.

La incursión de Delcy Rodríguez en España coincide con la gira internacional que estaba realizando el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó. Ese lunes justo estuvo en Colombia y de ahí partió hacia Europa, donde se entrevistó con el presidente francés, Emmanuel Macron, el Alto Representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell, la canciller alemana, Angela Merkel, y el austriaco, Sebastian Kurz, entre otros. Sin embargo, el jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, no le recibió en Madrid. Sí se vio con Juan Guaidó la ministra española de Exteriores, Arancha González Laya.

En su intervención, Maduro ha revelado que su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, fue «en silencio» a varios países a «conversar cosas muy interesantes». Ironizó con el nombre del caso que se usa en la prensa sobre este escándalo, el Delcygate. «Han hecho una novela, el Delcygate«.

Maduro ha señalado que el Delcygate responde a «una campaña permanente en España contra Venezuela». Ha culpado a la derecha española de orquestarla. «La derecha española cree que Franco está vivo…Entonces, si va la vicepresidenta a España, hay que detenerla, humillarla y expulsarla a patadas, esa es la visión del franquismo», ha dicho. No ha mencionado que está sancionada por la UE, no por España, por violaciones de derechos humanos, y por ello no puede pisar territorio español.

España, gobierno amigo

En esta misma comparecencia, Maduro ha revelado que ha trasladado a España y a otros «gobiernos amigos», entre los que ha mencionado Argentina, México, Panamá, Rusia, y la UE, su propuesta de crear un grupo de «países amigos» que se encargue de favorecer el diálogo en Venezuela, según informa Europa Press.

Maduro pretende que este grupo favorezca la celebración de «un diálogo inclusivo y soberano… para fortalecer la democracia» en Venezuela, que se desarrolle «antes, después y durante» las elecciones parlamentarias prevista para este año en Venezuela. Ha remarcado que este grupo se encargaría de supervisar la formación de un Consejo Nacional Electoral de consenso.

El líder chavista no se refiere en ningún caso a la celebración de elecciones presidenciales, lo que reclama la Asamblea Nacional, el único poder legítimo de Venezuela. Maduro fue elegido en unas elecciones cuestionadas por la comunidad internacional en mayo de 2018 y desde entonces la Asamblea Nacional denuncia que está usurpando el poder.

Uno de los firmes aliados de Maduro en esta estrategia es el ex presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien la vicepresidenta Delcy Rodríguez, llama cariñosamente «mi príncipe«. Zapatero estuvo el fin de semana pasado en Caracas, donde se vio con Maduro, Delcy Rodríguez y demás prebostes del régimen chavista.

Exige Maduro que se levanten las sanciones impuestas por Estados Unidos contra el régimen chavista. Ha denunciado estas medidas ante el Tribunal Penal Internacional. «Ojalá ese grupo de países amigos le diga, le haga entender y defienda ante el Gobierno de Estados Unidos el derecho de Venezuela a su desarrollo económico sin medidas persecutorias, coercitivas, criminales (…) Sería un gran tema», ha dicho el líder chavista.

El «jefe de los diálogos» sería Jorge Arreaza, ministro de Exteriores. El presidente encargado, Juan Guaidó, y los grupos que le respaldan, rechazan ese supuesto diálogo que dice promover Maduro porque argumentan que es una manera de ganar tiempo. Con presos políticos, como el último, el tío del presidente Juan Guaidó, sin juicios justos, sin garantías electorales, y con Maduro al mando de todo el proceso, es imposible que el diálogo desemboque en una transición digna del nombre. Es la tesis del ex presidente del gobierno español, Felipe González.