El régimen iraní ha estado alentando a la participación en las elecciones legislativas del viernes, y ha evitado la difusión de información sobre la gravedad del coronavirus en el país. Hasta el sábado han muerto cinco personas por coronavirus en el país regido por los ayatolás. Los medios iraníes no oficiales prestan más atención a la propagación del virus que a

Hay ya 28 casos diagnosticados y el primero se detectó en la ciudad santa de Qom, un enclave muy visitado por los peregrinos, situado a 140 kilómetros de la capital, Teherán. Oficialmente hay casos en Teherán, Qom, Isfahan y Arak.

La enfermedad, cuyo foco está en la ciudad china de Wuhan, se ha propagado por varias ciudades, entre ellas Teherán, según ha confirmado finalmente una funcionaria del Ministerio de Sanidad, citada por The Guardian. «Es posible que haya casos en todas las ciudades de Irán», añadía.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha mostrado su preocupación por que el virus se ha propagado muy rápidamente por Irán, donde el sistema de sanidad ha sufrido especialmente por las sanciones promovidas por Estados Unidos, tras su salida unilateral del Acuerdo Nuclear. Irak ha cerrado sus fronteras terrestres con Irán para prevenir contagios.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha reconocido su inquietud por «el potencial del Covid-19 (coronavirus) para extenderse en países con débiles redes sanitarias».

La directora de emergencias infecciosas de la OMS, Sylvie Briand, ha reconocido que está investigando «la extensión de la epidemia en Irán, sus medios de transmisión, y el potencial para que haya nuevos casos en los próximos días», según informa Efe.

En Qom, donde el primer contagiado fue un ciudadano chino, se han visto imágenes de votantes este viernes con mascarillas en los centros dispuestos para las elecciones legislativas. Para el régimen iraní era vital que estos comicios contaran con una participación elevada. Si cundía el pánico por el coronavirus, muchos más iraníes se habrían quedado en casa.

Una vez eliminados de las listas numerosos candidatos que no eran del gusto del Líder Supremo, la intención era que el Parlamento (Majlis) contara con mayoría conservadora y que estuviera ampliamente respaldada por la población.

Funcionarios, obligados a votar

La participación, a pesar de que los funcionarios y los militares están obligados a cumplir en las urnas, y las autoridades religiosas insisten en que es un deber, apenas ha llegado al 40%, muy lejos del 62% de hace cuatro años. Otras fuentes apuntan a que sería más baja, entre el 20% y el 30%. En las zonas rurales ha acudido más gente a las urnas.

En Teherán, según datos no oficiales, apenas habría llegado al 22%. El cierre de los colegios se retrasó varias horas para que la participación fuera mayor.

Los iraníes están tremendamente frustrados. Los reformistas les han decepcionado, los conservadores les reprimen hasta la cárcel, la tortura o la muerte, y Occidente les da la espalda.

Los medios oficiales hablaban de la ‘fiesta nacional de la Revolución’ para referirse a las elecciones. Y el líder supremo emitió una orden para ir a votar», dice Sheermohammadi

«Lo que busca el líder supremo, Ali Jamenei, es que el Parlamento sea totalmente conservador, con el fin de tener vía libre para aprobar leyes a su gusto. El cartucho de los reformistas ya está quemado. Los medios oficiales iraníes han hablado de una ‘fiesta nacional de la Revolución’ para referirse a las elecciones. Y señalaban cómo el líder supremo había dado una orden religiosa para ir a votar. Contraponen estos iraníes leales con los que se manifestaron en noviembre, unos traidores», afirma Ryma Sheermohammadi, activista iraní.

«Si eres funcionario, maestro o estás haciendo el servicio militar, por ejemplo, es imposible que no vayas a votar. Si no lo haces, te sancionan», añade.

El actual presidente, Hasan Rohani, moderado, afronta ahora un periodo de gran dificultad, ya que tendrá que lidiar con un Parlamento dominado por los ultraconservadores, entre ellos 14 ex ministros de Mahmoud Ahmadineyad.

En Teherán el vencedor es el ex alcalde de la capital, Mohamed Bagher Ghalibaf, un veterano de la guerra irano-iraquí, y ex comandante de los Guardias de la Revolución.

Probablemente Ghalibaf sea el presidente del Parlamento. Sucedería a Ali Larijani, quien se volcará así en prepararse para su candidatura a la Presidencia de la República Islámica, según The Guardian.

Acaban de conocerse las primeras sentencias de muerte de los arrestados por las protestas contra el régimen de los ayatolás que comenzaron en noviembre pasado. Son tres penas capitales. Amnistía Internacional estima que las víctimas fueron varios centenares.

Los resultados favorables a los conservadores auguran más sentencias de pena de muerte, y condenas muy severas para quienes salieron a las calles por su hartazgo del régimen.