Política

Celda individual y puerta cerrada: así se actuará si se sospecha que un preso tiene el virus

Instituciones Penitenciarias ha ofrecido pautas a su personal para que sepa cómo actuar en el caso de que un recluso presente síntomas compatibles con el 'Covid-19' / El lavado frecuente de manos, principal recomendación de Interior a los funcionarios

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Celda individual y puerta cerrada: así se actuará si se sospecha que un preso tiene el virus

Ángel Luis Ortiz, secretario general de Instituciones Penitenciarias. EP

Resumen:

Los funcionarios de prisiones tienen la instrucción expresa de aislar en «celda individual» -con la puerta «cerrada»- a los presos que puedan ser sospechosos de padecer el coronavirus como medida preventiva para evitar una eventual propagación de la infección a otros reclusos y al personal del centro penitenciario en el que se encuentre internado.

Basándose en las recomendaciones que viene formulando el Ministerio de Sanidad desde que se conoció la dimensión del brote iniciado en China, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias -dependiente del Ministerio del Interior- ha ofrecido unas pautas para que el personal sepa cómo actuar ante la hipótesis de que pudiera registrarse algún caso entre los muros de la cárcel. Es una medida de carácter preventivo, ya que hasta el momento no ha habido ninguna sospecha.

El pasado 4 de febrero, cuando el número de contagiados avanzaba ya de forma imparable en China y semanas antes de que se confirmaran los primeros casos en Italia y España, la Subdirección General de Recursos Humanos envió un oficio a los directores de las prisiones que gestiona el Estado con las «normas de actuación» a seguir en caso de que un interno pueda presentar sintomatología compatible con el ‘Covid-19’: fiebre, tos, malestar general o dificultad respiratoria.

El documento, al que ha tenido acceso El Independiente, ofrece seis recomendaciones a los funcionarios a fin de «prevenir la diseminación de la infección» ante casos sospechosos. La medida «más importante» para reducir la transmisión es el «lavado de manos con frecuencia» antes y después del contacto con el preso que pueda presentar síntomas, especialmente «después de estornudar o toser». «Cúbrase la boca y la nariz con pañuelos desechables al toser o al estornudar y lávese inmediatamente después las manos», añade.

Equipo de protección personal

Si se cree que un determinado recluso puede estar contagiado, la instrucción precisa que el interno deberá «utilizar una mascarilla quirúrgica, se le aislará en celda individual y la puerta permanecerá cerrada». Cuando haya que proporcionarle atención y aquél se encuentre a menos de un metro de distancia, el funcionario deberá llevar el equipo de protección personal -formado por bata resistente a líquidos, protección ocular antisalpicaduras y guantes- y mascarilla FFP2 (con una eficacia de filtración del 92 %) o FFP3 (98 %).

Esquema de recomendaciones ofrecido por Instituciones Penitenciarias a los directores de los centros.

En el supuesto de que el interno se encuentre a más de un metro, bastaría con que el personal que lo atienda -sea sanitario o no- utilice mascarilla FFP2 o FFP3 y guantes desechables no estériles, si bien el empleo de estos equipos no sustituye el lavado higiénico de manos antes y después del contacto. Si la sospecha tiene lugar cuando se está explorando al recluso en el momento de ingresar, aquél deberá permanecer en el módulo de ingreso con las medidas de protección antes descritas.

Prisiones ha ofrecido pautas a su personal para que sepan cómo actuar en el caso de que algún recluso presente síntomas compatibles con el ‘Covid-19’

Sea en un caso u otro, el funcionario tendrá la obligación de avisar «de forma inmediata» a las autoridades sanitarias solicitando «la valoración del interno», la recogida de muestras y, si fuera necesario, el traslado a un hospital. La incidencia se deberá comunicar también a la Subdirección General de Sanidad Penitenciaria.

La instrucción detalla que, en caso que no fuera necesario el ingreso hospitalario del interno, éste deberá permanecer en su celda individual en situación de aislamiento y «vigilancia activa» durante 14 días -periodo de incubación del virus- desde la última exposición.

Mientras la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias hace casi un mes que ofreció recomendaciones a sus funcionarios, la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (ACAIP) en Cataluña se ha quejado de la «falta de información» de la Generalitat al personal de las prisiones que gestiona el Ejecutivo autonómico. Por ello, la organización sindical ha pedido una reunión urgente del Comité de Seguridad y Salud del Departamento de Justicia para que les comuniquen si cuentan ya con un «protocolo de contención» en caso de que se registren casos en las cárceles de la comunidad.

«Siendo un medio cerrado como el penitenciario, entendemos que la propagación del virus podría ser muy rápida entre la población reclusa y, por ende, entre los trabajadores del mismo, siendo de vital importancia tener prevista dicha contingencia, detalla el responsable de prevención de riesgos laborales de ACAIP-Cataluña.

La preocupación está presente también entre los policías nacionales, dada la exposición a la que están sometidos -muy especialmente- los agentes destinados en los puestos fronterizos de los aeropuertos.

El SUP pide actuar «sin improvisaciones»

El Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha urgido a la Dirección General a establecer «cuantas medidas sean necesarias» para que se establezcan los mecanismos que permitan la «detección precoz de situaciones potencialmente peligrosas en los principales puntos de acogida de turistas» y en aquellos puntos en cuarentena que hayan de custodiar -caso del hotel de Adeje (Tenerife)– para que los funcionarios conozcan los riesgos y puedan actuar «sin improvisaciones».

El Ministerio de Sanidad está enviando mensajes de tranquilidad a la población para evitar que se propague la psicosis ante el aumento de los casos en Europa. El departamento que dirige Salvador Illa recomienda que, si se vuelve de un viaje en zona de riesgo, se lleve una vida normal pero vigilando la eventual aparición de síntomas. En ese caso, la indicación es que contacte con los servicios de salud para ser evaluado.

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