El primer gobierno de coalición de la democracia española nació este año 2020 después de un parto muy complicado. Por primera vez dos partidos, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), creado en 1879, y Unidas Podemos, fruto de las protestas de 2014 y 2015, se sentaban juntos para gobernar España.

Sus líderes, Pedro Sánchez, y Pablo Iglesias, firmaron un pacto de gobierno, en el que sobre política exterior hay solo unas alusiones a cómo conciben una «España europea abierta al mundo». Del gabinete forman parte ministros con una sólida experiencia en la UE como Nadia Calviño, que repite en Economía, o la propia Arancha González Laya, en Exteriores. Está clara su orientación.

Los primeros pasos de este experimento político, dos partidos de izquierdas, uno de nueva formación y otro con gran tradición, denotan cómo unos y otros andan con pies de plomo para no hacer saltar por los aires lo que tanto ha costado gestar.

Unidas Podemos, que cuenta con cuatro ministros en el gabinete más uno de Izquierda Unida (Alberto Garzón en Consumo), no tiene competencias en política exterior o de defensa, carteras que están en manos de dos mujeres muy sólidas, Arancha González Laya y Margarita Robles.

Sin embargo, hay carteras transversales, como la del vicepresidente segundo Pablo Iglesias, ministro de Derechos Sociales, que al estar a cargo de la Agenda 2030 también tiene dimensión internacional.

Unidas Podemos se quedó al margen en política exterior para evitar fricciones… La Agenda 2030 permite a Iglesias proyección exterior sin entrar en conflictos», dice Molina

Es precisamente esa transversalidad lo que llevó a dejar en evidencia las diferencias en algunas cuestiones de política exterior, como es el Sáhara, entre los dos socios de la coalición de gobierno. En principio, Unidas Podemos e Izquierda Unida no tienen competencias en Exteriores ni en Defensa para que no haya choques, pero en el mundo actual no hay compartimentos estanco.

«Están al margen pare evitar fricciones. Todos saldrían perdiendo, y para Unidas Podemos no hay ninguna cuestión de política exterior que no pueda salvarse de forma simbólica. La Agenda 2030 puede dar proyección exterior a Iglesias sin entrar en conflictos», señala Ignacio Molina, investigador del Real Instituto Elcano.

Tropiezo en el Sáhara

El hombre de confianza de Iglesias, Nacho Álvarez, secretario de estado de Derechos Sociales, se reunió en el Ministerio con la responsable de Asuntos Sociales de la República Árabe Saharaui, Suilma Hay Emhamed Salem, pese a que España no reconoce este Estado.

El número dos de Iglesias proclamó su solidaridad con el pueblo saharaui en su cuenta de Twitter. A la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, le pidieron explicaciones desde Marruecos, y ella a su vez leyó la cartilla a sus socios podemitas.

La ministra aseguró a Rabat que la posición española no había cambiado y lo dejó claro en su cuenta de Twitter también. Iglesias asumió finalmente la postura de Exteriores y su número dos borró los tuits. Primer fuego apagado. Pero no será el último.

«Sobre el Sáhara, España tiene una política clara: mantener el statu quo. El objetivo es no desequilibrar a Marruecos. Si el gobierno está dividido, el coste se ve en el minuto siguiente. La relación con Marruecos se deteriora inmediatamente. El desastre sería muy grande», explica Ignacio Torreblanca, director del European Council of Foreign Relations (ECFR) en Madrid.

La relación con Marruecos es extremadamente delicada. Como es tradición fue el primer destino de la ministra de Exteriores nada más asumir el cargo. Para España es esencial mantener la «relación especial» con el vecino del norte de África. Afecta a cuestiones migratorias, de seguridad, de pesca…

Marruecos sabe de su fuerza en la relación con España y la ejerce. Su Congreso acaba de aprobar dos leyes que suponen la ampliación de sus aguas territoriales en detrimento de los intereses de Canarias. España aún no ha logrado que Rabat se eche atrás.

Sobre el Sáhara España tiene una política clara: mantener el ‘statu quo’ y no desequilibrar a Marruecos. Si el gobierno está dividido, el coste se ve al minuto siguiente», afirma Ignacio Torreblanca

Esta semana la diputada canaria Ana Oramas ha planteado una enmienda transaccional en el Parlamento, que insta al gobierno a que defienda la integridad del territorio terrestre y marítimo de Canarias. «La sola respuesta de que Marruecos no adoptará una decisión unilateral no tranquiliza», dijo Oramas en su intervención.

En esa sesión se escucharon voces a favor de la República Árabe Saharaui procedentes de miembros de Unidas Podemos y sus confluencias. La diputada canaria María del Carmen Pita Cárdenas, de Unidas Podemos, denunció cómo «el hermano pueblo saharaui ha sido saqueado por el reino alauí, con la complicidad histórica de España». Y ha remarcado: «Apoyamos el derecho a decidir libremente de la ex colonia».

Joan Balldoví, diputado de Compromís, reprochó «a los que se dan golpes de pecho hablando de España que abandonen a su suerte a ciudadanos saharauis que tienen DNI español y llevan 40 años abandonados. Se merecen el mismo trato que los sefardíes». La República Árabe Saharaui se proclamó el 27 de febrero de 1976. Es reconocida por 82 Estados (ninguno de la UE).

Con Argelia, que reconoce a la República Árabe Saharaui, también nos movemos en arenas movedizas. Por segunda vez Argelia ha obligado a posponer la visita de la ministra de Exteriores. Argelia provee a España más de la mitad del gas que consumimos. González Laya irá finalmente a Argel el 4 de marzo, si no hay novedades.

El tema del Sáhara está más enraizado en la cultura política de Izquierda Unida que de Unidas Podemos. Lo mismo ocurre con la OTAN, ya que IU nació como consecuencia de las protestas anti OTAN ligadas al referéndum que convocó el gobierno de Felipe González sobre la permanencia de España en la Alianza.

Podemos, mucho más ahora que está en el Gobierno, solo se inmiscuirá en cuestiones en las que considera que defiende y representa una posición dominante», señala Javier Redondo

«Podemos, mucho más ahora que está en el Gobierno, sólo se inmiscuirá en cuestiones en las que considera que defiende y representa una posición dominante, mayoritaria. Cuestiones que no le generan desgaste ni le asocien estrechamente con posiciones de la vieja izquierda que Iglesias consideraba rancia y triste», afirma Javier Redondo, profesor de Política y Gobierno en la Universidad Francisco de Vitoria y coautor del libro Podemos. Cuando lo nuevo se hace viejo.

Y aporta la razón teórica de este comportamiento político: «En sus orígenes, Podemos interpretó que las sociedad actuales están atravesadas por múltiples microfracturas, identificando la posición exitosa en cada una de ellas. Si el Sáhara o Palestina ya no representan ejes divisivos, no los empleará».

El giro sobre Venezuela

Sobre el Sáhara ha sido el Ministerio de Exteriores el que se ha impuesto con claridad. Sin embargo, en relación con Venezuela se advierte un giro de Sánchez hacia las posiciones de Iglesias y los suyos.

En Exteriores lo niegan categóricamente. «No ha cambiado la posición del gobierno de España sobre Venezuela», dijeron en el Ministerio al embajador del presidente encargado, Juan Guaidó en España, Antonio Ecarri.

Respondían a la inquietud de la embajada de Guaidó al ver que el jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, no había recibido al presidente encargado en su gira europea. Al contrario que hizo el presidente francés, Emmanuel Macron, o el primer ministro británico, Boris Johnson.

A ello se unió la parada en Barajas del avión de la vicepresidenta chavista, Delcy Rodríguez, que se reunió con el ministro de Transporte, José Luis Ábalos, lo que ha desencadenado una crisis de confianza relevante, el llamado Delcygate. La vicepresidenta chavista tiene prohibido entrar en el espacio aéreo de la UE por las sanciones en su contra debido a violaciones de derechos humanos.

En ese contexto, Sánchez no solo dio la espalda a Guaidó, a quien hace un año reconoció como presidente encargado, sino que habló de él en el Congreso como «líder de la oposición», como le califica Iglesias.

Con el fin de respaldar a Sánchez, la ministra de Exteriores, que sí se entrevistó con Guaidó en Madrid, dijo que era presidente encargado de Venezuela y líder de la oposición. Desde el entorno de Guaidó sostienen que este planteamiento sería admisible siempre que se puntualice que es «líder de la oposición al régimen usurpador».

El apoyo original de Podemos a los procesos bolivarianos latinoamericanos, que usará la derecha siempre que pueda, va a ser un dolor de cabeza para Exteriores», dice Manuel Alcántara

Según Manuel Alcántara, catedrático de Ciencia Política y Administración en la Universidad de Salamanca y coautor de Los orígenes latinoamericanos de Podemos, «para la derecha el pecado original de Podemos está en el apoyo e involucramiento en los procesos bolivarianos latinoamericanos, algo que va a usar siempre aunque sea en asuntos irrelevantes. Sin duda que eso va a ser un dolor de cabeza para Exteriores, un Ministerio, que al igual que todo el gobierno está muy orientado hacia Europa».

«La política española con América Latina, desde hace años, viene siendo errática. Quizá el hecho de que seamos un país medio no dé para más», añade Alcántara.

Otro posible foco de fricciones en el futuro es el hecho de que se esté desarrollando una diplomacia soterrada por parte, sobre todo, de un miembro relevante del partido de Iglesias.

El portavoz de Unidas Podemos para Latinoamérica, y diputado de IU, Enrique Santiago, se ha reunido recientemente con el ex guerrillero colombiano Pastor Alape, también con una delegación de la Central de Trabajadores de Cuba, encabezada por su secretario general, Ulises Guilarte, y con el subsecretario de Exteriores del gobierno de López Obrador, Maximiliano Reyes Zúñiga.

Enrique Santiago defiende el régimen castrista sin pudor alguno, y llama a «luchar contra la ofensiva imperialista de EEUU» en América Latina. Por supuesto, avala a Maduro como presidente de Venezuela.

En la comparecencia de la ministra González Laya en el Congreso, Santiago le instó a que España se aparte de cualquier actitud injerencista. Sobre Bolivia y la salida de Evo Morales del poder dejó clara su visión: «En Bolivia ha habido un golpe de Estado. Nos alegramos mucho de que el Ministerio Español de Exteriores hablara claramente de intervención militar».

EEUU y sus bases en España

Last but not least. Con Estados Unidos nos quedan varias asignaturas pendientes que pueden ser las más complejas de resolver en política exterior entre las dos almas de este gobierno, personalizadas en Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Con EEUU estamos abriendo muchos frentes… Y la cuestión pendiente de la ampliación de las bases no va a hacer gracia a Unidas Podemos, y menos a IU», sostiene Torreblanca

«Con Estados Unidos estamos abriendo muchos frentes. La tasa Google no gusta a los americanos y si algo no les agrada, adoptan represalias asimétricas. Trump busca algo que te haga daño. Y la cuestión pendiente de la ampliación de las bases en España no va a hacer gracia a Unidas Podemos, menos aún a Izquierda Unida. El gobierno tendrá que maniobrar para que se queden calladitos», afirma Ignacio Torreblanca.

Si se cumplen los plazos previstos, antes de mayo de 2021, España y Estados Unidos tendrán que revisar el Convenio de Cooperación para la Defensa, firmado en 1988, cuando aún no había caído el Muro de Berlín. En varias ocasiones se han introducido enmiendas al convenio: en 2002, 2012 y 2015. Hasta ahora, en lugar de adaptar el acuerdo, se han introducido estas modificiaciones parciales.

El Parlamento habrá de dar su visto bueno al refuerzo del escudo antimisiles, aprobado por decreto por José Luis Rodríguez Zapatero en 2011, con nuevos helicópteros.

Cuando España se incorpora a la OTAN, EEUU se va replegando pero mantiene dos bases cruciales en España: Morón (Sevilla), construida en 1941, y Rota (Cádiz), que data de 1953.

En 2012 se estableció en Morón una fuerza dependiente del Mando para África (AFRICOM), que permite la evacuación de no combatientes, recuperación de aeronaves, refuerzo diplomático y asistencia humanitaria. El ataque en Bengasi en el que murió el embajador de EEUU en Libia dio lugar a este refuerzo de la base.

En Rota, reforzada con el escudo antimisiles, puede haber un máximo de 4.250 militares y 1.000 civiles estadounidenses, según los compromisos del Tratado Bilateral. También se renovarán los cuatro destructores lanzamisiles con sistema de combate Aegis, instalados desde 2013 en Rota. Un comité permanente hispano-norteamericano coordina todo lo referido al convenio de cooperación para la Defensa de España y EEUU.

«La importancia de Rota y Morón es muy alta para EEUU. Está desplegada la fuerza de reacción rápida para África (en Morón). Es nuestra parte de la relación especial», señala Torreblanca.

Para Izquierda Unida es una cuestión que está en su ADN, de modo que se podrían oponer a la ampliación de las bases. No se descarta que se abstuvieran y el PSOE tuviera que recurrir al apoyo de la oposición conservadora y centrista.

Juega a favor del pragmatismo el hecho de que el jefe de gabinete de Pablo Iglesias es Julio Rodríguez, ex jefe del Estado Mayor de la Defensa, que sabe bien lo importante que es para España las consecuencias que puede tener un enfrentamiento con Washington sobre las bases.

«La relación con EEUU será muy difícil, sobre todo si vuelve a ganar Trump. El gobierno de España tiene como estrategia no aumentar su presupuesto en defensa, lo que perjudicaría la agenda social de Podemos, a cambio de que EEUU mantenga Morón y Rota. Sería muy irresponsable y muy grave que Podemos no entendiera que es una posición de Estado», explica Ignacio Molina.

Si Iglesias sigue por la senda del pragmatismo, que parece haber emprendido, y logra contener a algunos de sus diputados que todavía viven en la guerra fría, habrá choques pero se podrán contener. Lo peor es que estas disonancias no van a ayudar a que España defina sus intereses como país como debería.