El movimiento okupa ha tenido un mal día hoy en la sesión de control al presidente de la Generalitat, Quim Torra, que en un bronco debate con Cs ha asegurado sentirse «insultado» al ser calificado de okupa por Carlos Carrizosa. Todo ello después de aprobar su gobierno un decreto ley que legaliza la okupación de viviendas y obliga a los grandes tenedores a ofrecer una vivienda con alquiler social incluso a los okupas con los que nunca haya habido un contrato de alquiler legal.

De hecho la cuestión de la okupación ya ha marcado el inicio de la sesión de control, cuando el portavoz del PP, Alejandro Fernández, ha preguntado al presidente de la Generalitat qué haría si okuparan una vivienda de su propiedad. «Llamaría a la policía» ha respondido Torra en un alarde de sinceridad.

Más tarde, el presidente del grupo de Cs, Carlos Carrizosa ha encendido a Torra a cuenta de la polémica por la relación laboral de un miembro de la Junta Electoral Central (JEC), Andrés Betancor, con Cs. Carrizosa ha respondido a las acusaciones lanzadas previamente en le turno de intervención de JxCat señalando la incorporación a la Junta provincial de Barcelona de Marc Marsal, miembro a la vez de la Comisión Jurídica Asesora de la Generalitat, nombrado en su día por Carles Puigdemont.

En este contexto, Carrizosa ha insistido en que Torra no puede ejercer legítimamente como presidente de la Generalitat desde que perdió la condición de diputado del Parlament y ha acusado al independentismo de «tener bloqueada Cataluña» por culpa de «un señor que no puede ni firmar decretos para reducir listas de espera porque no es presidente».

Criticas a Torrent

«Es usted un okupa de la casa de todos los catalanes» ha concluido Carrizosa. Una aseveración que Torra ha interpretado como un insulto personal, con el que ha recriminado tanto al dirigente naranja como al presidente de la cámara, el republicano Roger Torrent.

«Lamento que en esta cámara se insulte impunemente y usted no proteste» ha denunciado Torra dirigiéndose a Torrent, «se me acaba de llamar okupa». Con este argumento, el presidente de la Generalitat se ha negado a seguir su intervención en la sesión de control, tal como le pedía el presidente de la Cámara. «No seguiré porque se mi insulta y porque no se me pregunta, esto ha sido un mitin. No tengo ninguna obligación de contestar».

Torra quiere ser diputado

Minutos antes Torra ya había retado a Torrent, al que ha reclamado que la Cámara le restituya su condición de diputado. Ha sido después de que el portavoz de JxCat denunciara el «escándalo» Betancor. «Ahora que ya sabemos como se ha llegado a esta resolución», por la que la JEC acordó retirarle la condición de diputado, tras la sentencia del TSJ catalán por la que se dicta la inhabilitación de Torra, «pido que se me restituya como diputado» reconsiderando la retirada del escaño acordada por el Parlament.

Torra reabre así uno de los litigios con Torrent, al que JxCat recriminan el acatamiento de las decisiones judiciales contra el actual presidente catalán y contra su antecesor, al que Torrent se negó a investir a distancia. Torra ha reclamado además que el Parlmaent «recupere la sindicatura electoral propia para que no tengamos que pasar por la JEC».

Se refería así a la sindicatura electoral incluida en la ley del referéndum aprobada en 2017 para el 1-O, una ley que fue anulada por el Tribunal Constitucional, en base a la cual los partidos independentistas escogieron una sindicatura electoral a medida, sin participación de la oposición, para celebrar el referéndum ilegal.

Bronca con ERC

Torrent no ha sido el único dirigente republicano enfrentado hoy a Torra. El presidente del grupo parlamentario, Sergi Sabrià, ha aprovechado su intervención en la sesión de control para recriminar al president que «miembros de su espacio político desprecian la mesa de negociación que usted preside con dos consellers de su gobierno» y reclamarle que aclare su posición al respecto.

Sabrià se refería así a las críticas lanzadas a la Mesa de diálogo con el Gobierno lanzadas este sábado en el mitin de Puigdemont en Perpiñán y ratificadas después por el líder de JxCat.

«No negamos que el conflicto se tenga que resolver políticamente, pero no vamos con el lirio en la mano, sabemos qué es el Estado español y las complicaciones de este diálogo» ha respondido Torra, que ha defendido moverse «entre el escepticismo y la prudencia».