«De Madrid al cielo». Con esta frase, enlazada a una información sobre el alto grado de contagios del coronavirus en la Comunidad de Madrid, convirtió ayer a la eurodiputada y ex consellera de Educación de la Generalitat, Clara Ponsatí, en trending topic y centro de la polémica en toda España. Sobre todo, después de que el ex president Carles Puigdemont reprodujera el mensaje en su propio perfil.

Puigdemont y Ponsatí daban forma así, la peor forma, a una de las tesis con las que el independentismo ha dado forma en las últimas horas a su oposición a la gestión de la crisis por parte del Gobierno: el decreto de estado de alarma invade competencias de la Generalitat en materia de seguridad y sanidad mientras no ataca el auténtico foco de la crisis, la Comunidad de Madrid, donde se ha producido la mitad de los contagios del virus en los últimos días.

Confinar Madrid

El mismísimo presidente del Colegio de Médicos de Barcelona, Jaume Padrós, avalaba la tesis desde las páginas del Ara, en las que expresaba su preocupación por que no se haya confinado la capital y limitado la movilidad, como reclama la Generalitat. En redes sociales, un Padrós convenientemente reproducido por todos los portavoces de JxCat advierte además contra la centralización de la gestión sanitaria porque los datos los tienen los gobiernos autonómicos.

Así las cosas, Ponsatí ha sido sin duda la más polémica en su aproximación a la crisis del coronavirus en las redes, pero no la única. El president Quim Torra, concluyo tras conocerse el decreto que «la recepta de Sánchez y el Gobierno PSOE-Podemos es confinar a la Generalitat» y en ello abunda uno de los hombres mejor situados para sustituirle al frente de la próxima candidatura de JxCat, Jordi Puigneró. El conseller de Políticas Digitales apuntaba en su twitter: «155, 155 digital, 155 coronavirus» en respuesta a la medida del Gobierno.

Jordi Sánchez apuntaba también en las redes que «se podría luchar contra la pandemia de una forma diferente, respetando el autogobierno». Aunque el premio a la teoría de la conspiración se lo lleva Tatxo Benet, el otro 50% de Mediapro, que ve en el estado de alerta decretado por el Gobierno un intento de impedir que la Generalitat acabe ella solita con el coronavirus. «La Moncloa sencillamente no quiere que se produzca otro caso como el del 17-A, cuando la cuestión se resolvió sin intervención del Estado».


La columnista y musa del independentismo Pilar Rahola, por su parte, ha abundado en todos estas denuncias y ha recurrido además a uno de los ases del movimiento: señalar a José María Aznar. En concreto, para denunciar que el ex presidente se haya «fugado» a Marbella junto a Ana Botella mientras se reclama el confinamiento de Madrid.

Ponsatí también ha recibido duras criticas de catalanes avergonzados por su nueva salida de tono, que se suma a su comparación de España con el Holocausto o su reconocimiento de que la Generalitat «iba de farol» en octubre de 2017. «¿Clara? Hay gente de alma oscura, verbo perverso y mentalidad putrefacta. Esos no nos representan. Los catalanes de bien nos sentimos solidarios con tod@s los seres humanos que sufren» le respondía el ex dirigente del PSC Joan Ferran.

La periodista Rosa Cullell, apunta que «todo tiene un límite» y el tuit de Ponsatí «los supera todos. Que Puigdemont lo retuitee sin pudor nos da idea de hasta dónde es capaz de llegar el ultranacionalismo». Y desde la órbita de los Comuns, Paola Lo Cascio destaca la «vergüenza» del mensaje.

Ni siquiera desde socios habituales como Podemos ha habido comprensión esta vez. El número dos del partido, Pablo Echenique, tachaba de «vil y repugnante» el comentario de Ponsatí «retuiteado por Carles Puigdemont»

Pero Echenique ha recibido también la respuesta airada de independentistas más o menos anónimos, que echaban en cara al dirigente de Podemos que el Gobierno en el que participa su partido no haya cerrado Madrid, foco principal del coronavirus en España, para evitar su expansión por otras comunidades. Así lo apuntaba el editor próximo a ERC Eduard Voltas, reconociendo, eso sí, que el comentario de Ponsatí y Puigdemont «es vil y repugnante». Otros, por contra, se centraban en la «responsabilidad» de Madrid en la extensión del virus.