El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este sábado para anunciar que, a partir del lunes, ningún trabajador de sectores no esenciales tendrá permitido acudir a su puesto de trabajo. La obligación se extenderá al menos durante dos semanas, entre el lunes 30 de marzo y el jueves 9 de abril, y se aprobará este domingo en un consejo de ministros extraordinario.

Según borradores filtrados en las últimas horas, la posibilidad de acudir a puestos de trabajo se circunscribirá únicamente a los sectores sanitarios, de alimentación y de producción farmacéutica, textil o química. Durante este período, según ha anunciado Sánchez, los trabajadores seguirán recibiendo obligatoriamente su salario, aunque tendrán que recuperar posteriormente las horas no trabajadas «de forma paulatina y espaciada en el tiempo».

La decisión, que muchas comunidades autónomas reclamaban al Ejecutivo desde hace días, supone en esencia la paralización total de la actividad económica en todo el país. El presidente del Gobierno, sin embargo, ha vendido la medida como una extensión de la festividad de Semana Santa, cada vez más cercana.

Sánchez ha hecho hincapié en la necesidad de igualar la movilidad que se está registrando de lunes a viernes con la de los fines de semana. «Estoy convencido de que las medidas están suponiendo una reducción de la movilidad sobresaliente. Gracias a las medidas ya implementadas estamos en la dirección adecuada», ha dicho Sánchez.

«Son medidas de una extraordinaria dureza», ha recalcado Sánchez, que ha acabado por ceder a una reclamación que ya le habían hecho, al menos, las comunidades autónomas de Cataluña, Murcia, Andalucía o Castilla-La Mancha.

El presidente del Gobierno ha justificado la necesidad de tomar más medidas para relajar la presión sobre las UCI en las próximas semanas. Este sábado, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ha asegurado que pese a que la tasa de crecimiento de contagios pueda llegar a estabilizarse en los próximos días, la curva de fallecimientos y la presión sobre las UCI seguirá creciendo al menos hasta el final de la semana que viene o el principio de la siguiente.

España ha registrado este sábado más de 8.000 nuevos contagios, con una tasa de crecimiento diario por encima del 12%. Es la más baja desde el inicio del brote, pero aún lejos del 7% que ya ha alcanzado Italia. Sin embargo, 832 personas han muerto en las últimas 24 horas y la presión sobre los hospitales continúa siendo enorme.

Reproches a la Unión Europea

En su comparecencia, Pedro Sánchez también ha lanzado duros reproches hacia la falta de respuesta desde la Unión Europea tras el fracaso del Consejo del pasado jueves. En una reunión telemática, Italia y España se plantaron ante la postura de naciones como Holanda y Alemania, que dificultan por el momento el establecimiento de mecanismos conjuntos.

Las palabras del ministro de Finanzas holandés, Woepke Hoekstra, acusando a España de haber «malgastado» y por ello no estar preparado para abordar la crisis, desataron una crisis pública con pocos precedentes. «Repugnante», calificó el mandatario portugués António Costa.

«España reclama decisiones valientes, contundentes. Garantizar la disponibilidad de recursos sanitarios cuando el mercado está siendo tan agresivo», ha dicho Sánchez en este sentido, reclamando medidas económicas urgentes desde Bruselas para evitar el endeudamiento extremo de los países más afectados por la pandemia.

«Europa debe poner en pie una suerte de economía de guerra y promover la resistencia y luego la recuperación. Tiene que hacerlo cuanto antes, respaldando el endeudamiento público que estamos asumiendo muchos Estados», ha dicho el dirigente socialista, que ha lanzado claras advertencias sobre el futuro de la Unión Europea si la respuesta no está a la altura: «Esta vez Europa no puede fallar, no debe fallar. Hasta los países más europeístas necesitamos pruebas de que Europa escucha y actúa».