Política

Euskadi advierte ante un parón de la Industria: "Nos llevaremos por delante el sistema de bienestar"

Instalaciones del astillero de La Naval, en Sestao (Vizcaya).

Instalaciones del astillero de La Naval, en Sestao (Vizcaya).

El Gobierno vasco ha insistido hoy en sus críticas al decreto de medidas económicas adoptado por el Ejecutivo de Pedro Sánchez y que limita la actividad a trabajos esenciales. La consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantza Tapia, ha advertido que «si apagamos» la actividad industrial en el País Vasco «nos llevaremos por delante el sistema de bienestar social que hemos construido durante años». En una nota emitida al sector de la Industria, con un peso que ronda el 25% del PIB en Euskadi, Tapia ha insistido en que las medidas tendrán un perjuicio muy notable en el «motor económico» que condiciona la actividad del tejido empresarial vasco.

Ha afirmado que la entrada en vigor desde hoy del decreto de paralización de la actividad económica no esencial es difícil de comprender. La consejera del Gobierno de Urkullu asegura que no se concibe que se presente con un «planteamiento de hacer una defensa de la salud versus defensa de la Industria»: «En Euskadi el sistema sanitario es fuerte y puntero como consecuencia, entre otas cosas, de una industria innovadora e intensiva. La salud y la industria van de la mano. La industria es la mejor aliada como sostén de nuestro estado de bienestar», afirma.

Tapia señala que no está siendo fácil planificar la aplicación de las medidas «que se nos ordenan» dadas las diferencias de «interpretación» del documento. Lamenta que por el momento ya existan empresas que «han pedido parte de los pedidos que tenían en cartera».

También se dirige a los trabajadores de la Industria para trasladarles la idea de que «en Euskadi vosotros y vosotras también sois esenciales». Les agradece su labor para hacer posibles servicios como el gas, la electricidad, conexiones de Internet o energía: «Por formar parte de las cadenas de producción del sector farmacéutico, sanitario, alimentario, incluso por abandonar vuetras líneas de producción para poner vuestras fábricas al servicio de la emergencia en la que nos encontramos».

«No lo podemos ni imaginar»

En las últimas horas Tapia denunció que fue el propio Gobierno de Sánchez quien poco antes de anunciar el decreto les había asegurado que no contemplaba adoptar este tipo de limitaciones de la actividad económica para frenar la pandemia. En declaraciones a la Cadena Ser, la consejera aseguró que el viernes por la tarde la ministra de Industria, Reyes Maroto, le aseguró que no estaba sobre la mesa decretar el cierre de la economía salvo actividades esenciales y que sólo se contemplaba como un escenario más.

Tapia advierte de que el impacto será tan relevante que nos encaminamos hacia una crisis económica «de una profundidad que no podemos ni imaginar». El departamento de Economía y Hacienda del Gobierno de Euskadi prepara ya un informe sobre el impacto y la repercusión que tendrán todas estas medidas sobre la economía.

La posición crítica de Tapia se corresponde con la que ayer defendió el lehendakari Iñigo Urkullu durante la reunión de Sánchez con los presidentes autonómicos. En la cita Urkullu defendió la necesidad de que fueran las Comunidades Autónomas las que definieran qué servicios debían ser esenciales en sus respectivos ámbitos, respondiendo así a las especificidades económicas y sanitarias de cada territorio. El Gobierno vasco recuerda que en otros países, como Alemania, se ha permitido que los Lander establezcan los detalles de los parámetros globales que ha aprobado el Gobierno federal. El planteamiento que Urkullu le había remitido por carta la noche del sábado no fue atendido por el Gobierno español que ayer aprobó el decreto que el lehendakari considera que incluye «medidas no claras» y que pone en peligro la recuperación de la crisis económica.

En días anteriores el Gobierno vasco rechazó paralizar la actividad económica por el riesgo que suponía de entrar en un «coma económico», como lo definió Urkullu. Advirtió que de hacerlo, el impacto en la economía sería severo y dificultaría sobremanera la recuperación de la recesión que se avecina.

Un malestar que el nacionalismo vasco no oculta con la gestión de la crisis que está haciendo Sánchez y que esta tarde ha analizado el partido de Andoni Ortuzar en su Ejecutiva nacional. Tras ella el partido, convertido en uno de los aliados del Gobierno PSOE-Unidas Podemos, no ha ocultado que su respaldo al Ejecutivo no atraviesa su mejor momento. Desde el PNV no ocultan que la confianza en Sánchez se ha «resentido» y que se ha sentido «ignorado y desatendido» en sus reclamaciones. Pese a ello, la formación asegura que por responsabilizará por ahora no «desestabilizará» el respaldo al Gobierno.

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