El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este domingo para insistir en la necesidad de alcanzar un «acuerdo» para la «reconstrucción» del país, para el que ha interpelado especialmente al Partido Popular y a «toda la oposición sin excepción», así como a los partidos nacionalistas. «En tanto persista esa emergencia no saldrá de mis labios nada que no sea unidad: ni una crítica, ni un reproche, ni un desplante», ha dicho Sánchez en una intervención televisada, días después de que en el Congreso de los Diputados la portavoz socialista, Adriana Lastra, dedicase una dura intervención tanto a Pablo Casado como a Isabel Díaz Ayuso, en la que llamó a los representantes del PP «incompetentes», les reprochó su «irresponsabilidad», y acusó al gobierno de Madrid de ser «falso» y «desleal».

Pese a que la intervención enervó al máximo al Partido Popular, Sánchez ha asegurado en su intervención que los partidos deben poner fin «al espectáculo de políticos peleándose». «Debemos empezar ya la desescalada en la tensión política. Deben quedar atrás el lenguaje grueso y los ataques, esa es nuestra responsabilidad y yo como presidente así lo asumo», ha dicho Sánchez, que ha asegurado que comenzará la ronda de contactos con partidos, agentes sociales, comunidades y ayuntamientos durante la próxima semana.

Sánchez ha defendido que éste es el momento adecuado para lanzar esta campaña política, pese a que la situación sanitaria es todavía complicada. «Debemos ir preparando la transición», ha dicho Sánchez, que ha confirmado que este lunes volverán a trabajar los empleados de actividades no esenciales cuyo trabajo quedó suspendido hace dos semanas, principalmente en la industria y la construcción, devolviendo la situación a la misma que se estableció el 14 de marzo con el decreto del Estado de Alarma.

‘Lejos’ de la victoria

«No es todavía la victoria, ni mucho menos, todavía estamos lejos del momento en el que recuperaremos la nueva normalidad de nuestras vidas», ha dicho Sánchez, tras deslizarse las tensiones internas que se han generado en el Gobierno. Destacados miembros de Podemos habían mostrado en redes sociales este sábado su disconformidad con lo que interpretan como un paso atrás del Ejecutivo en el que participan.

«El Gobierno está centrando en ganarle al virus y tiene una unidad de acción total», se ha limitado a señalar Sánchez en este sentido, que ha descargado la decisión «en el criterio de los científicos» y ha defendido que las tasas de crecimiento diario de contagios han pasado de más del 30% antes del Estado de Alarma al 3% actual, aunque éstos números no sean todavía suficientes para recuperar un regreso paulatino a la normalidad.

«Sí», ha respondido escuetamente, preguntado sobre si los expertos del comité científico habían recomendado expresamente esta vuelta a la situación previa a la «hibernación» económica decretada a finales de marzo. La cuestión había generado polémica después de que uno de los expertos que asesoran al Gobierno, Antoni Trilla, asegurase el viernes que no habían sido consultados.

Sobre la protección de los trabajadores que deben volver al trabajo este lunes, ha insistido en que se repartirán mascarillas en los principales nodos de transporte público, aunque este asunto en concreto sigue generando tensiones con las Comunidades Autónomas.

Madrid, sin ir más lejos, ha reclamado al Gobierno que sea el Ejército quien asuma esa labor, y no las policías locales, los voluntarios de Protección Civil y los vigilantes de seguridad del Metro, como plantea la delegación del Gobierno. «Estos colectivos están volcados en el reparto de material en las residencias y asumir mañana el reparto de mascarillas en los medios de transporte pone en peligro el suministro de material en los centros residenciales», asegura el gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso.

Sánchez, en su intervención, se ha limitado a pedir seguir la guía de recomendaciones del ministerio de Sanidad, que pide -pero no obliga- a no acudir al trabajo a quien muestre síntomas o haya estado en contacto con casos positivos. Además, ha descargado en los empresarios la obligación de dotar de los equipos de protección necesarios para garantizar las medidas de distancia social en el puesto de trabajo, sin aclarar de dónde saldrá este equipamiento ante la complicada situación de abastecimiento general.