Tras más de mes y medio de paralización de la actividad parlamentaria, las sesiones de control al Gobierno se han reanudado este miércoles en un pleno marcado por la pandemia del coronavirus y por la bronca política por la gestión de la crisis del Ejecutivo.

Una vez más, Vox ha entonado la nota más dura de la oposición. En concreto, ha sido Macarena Olona la que ha acusado al Gobierno de «destruir nuestra nación» y, dirigiéndose al vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, le ha acusado de querer «imponer su régimen totalitario», que «sigue paso a paso el camino de Hugo Chávez».

La diputada ha recalcado que Iglesias «no es ese cordero» que, en su opinión, intenta mostrar en el Congreso, sino «ese exaltado sectario que al grito de patria o muerte jalea a las tropas para imponer un régimen totalitario»

Pero no ha finalizado ahí. Como hiciera en diversas intervenciones esta semana, incluida la televisión pública, Olona ha acusado al Ejecutivo de controlar los medios de comunicación y de «haber prostituido a TVE», criticando «la censura» y «el control de la opinión» que maneja el Gobierno a través del desarrollo de mecanismos que persiguen «ilegalizar nuestra formación política». Citaba la diputada de Vox a medios como Newtral o Maldita.es y a periodistas como Antonio García Ferreras o Ana Pastor como herramientas utilizadas por Moncloa para aleccionar mediante la monitorización de las redes sociales. «Son la Gestapo que vigila la verdad oficial», comparaba Olona, cuyo objetivo último es «censurar al disidente».

En su contrarréplica, Iglesias ha exigido «respeto» a Vox y se ha negado a dedicarle «ni medio segundo» a los de Santiago Abascal, por emplear su tiempo del control a hablar de Venezuela y La Sexta cuando el país atraviesa «circunstancias difíciles».