Donald Trump contra «el Enemigo Invisible». No es el último estreno de Hollywood. Es otro paso más en la campaña permanente del presidente de Estados Unidos, quien está dispuesto a todo para ganar las elecciones del 3 de noviembre. En su red social favorita, Trump ha anunciado que impedirá la entrada de inmigrantes en el país «para proteger los empleos» de los estadounidenses del ataque del «Enemigo Invisible».

En el tuit Trump no da más detalles sobre este plan del que no dio cuenta en su comparecencia diaria sobre la situación en Estados Unidos por la propagación del coronavirus. Justifica esta inminente orden ejecutiva, «a la luz del ataque del Enemigo Invisible y la necesidad de proteger los empleos de nuestros GRANDES ciudadanos americanos».

Estados Unidos es el país que encabeza el dramático ranking mundial: más de 792.000 casos y 72.389 muertes. Uno de cada cuatro contagiados en el planeta es estadounidense.

Según fuentes de The New York Times, podrían suspenderse las visas de trabajo y las green cards en breve, de acuerdo con fuentes cercanas al plan. Es dudoso que esta iniciativa tenga base legal.

En Estados Unidos ya se han perdido 22 millones de empleos y la tasa de paro podría elevarse hasta un 30%, cuando se situaba por debajo del 5%. Todo esto sucede en un crucial año electoral. Trump se enfrenta a su reelección el 3 de noviembre.

Solo cuatro presidentes estadounidenses en la historia reciente (siglo XX y XXI) no han ganado la reelección. En EEUU los presidentes pueden permanecer en el poder un máximo de dos mandatos. Los war presidents (presidente en tiempo de guerra) suelen conservar su popularidad y ganan elecciones. No así los que se enfrentan a desastres económicos como el que se avecina en todo el planeta. Trump se presenta como un war president.

Con este fin electoralista, Trump se ha puesto del lado de los rebeldes que en varios estados de EEUU han pedido en las calles el fin del cierre de las empresas por el coronavirus. El pasado fin de semana difundió varios tuits en los que animaba a la liberación de Michigan, Virginia o Minnesota, todos estados con gobernadores demócratas.

El presidente de EEUU se ha convertido en el protagonista de las ruedas de prensa diarias sobre la crisis del coronavirus. En ese púlpito da auténticos mítines con el fin de mantener a su tropa fiel a sus postulados. Pero los datos son dramáticos.

Mantiene un pulso diario con el gobernador de Nueva York, el demócrata Mario Cuomo, que hace frente al enorme desafío que supone estar al frente del estado con más número de muertos y casos de todo Estados Unidos. Cuomo ha llamado la atención al presidente por su electoralismo en tiempos de pandemia.

En las filas demócratas, el coronavirus también ha dado por finiquitada la campaña de las primarias y ha forzado la retirada del senador Bernie Sanders que ha mostrado su apoyo al ex vicepresidente de Obama, Joe Biden. El ex presidente Barack Obama ha brindado su apoyo a su ex número dos y ya se ha puesto a trabajar en su campaña.