Política

Ifema "apaga la luz" tras haber curado a casi 3.800 personas

El hospital de campaña más grande de Europa ha servido para evitar el colapso hospitalario de Madrid, y se despide tras haber curado al 99,1% de los pacientes atendidos

Dos sanitarios pasean junto a varios boxes vacíos del Pabellón 9 de Ifema. EFE

«Cuando llegamos, solo teníamos tres grandes naves y mucha ilusión por sacar esto adelante». Aunque no lo parezca, solo ha pasado algo más de un mes desde que se publicasen aquellas primeras fotos de un Ifema reconvertido en un sombrío hospital de guerra, con cientos de camas enfiladas, solitarias, que gráficamente representaban la tragedia que ya entonces arreciaba no solo en Madrid, sino en toda España.

Pronto, las camas se irían llenando de pacientes y armando de infraestructura. Miles de sanitarios, trabajadores y autoridades moldearían la Feria de Madrid hasta convertirla en un hogar. Y lo que al principio fue concebido por muchos como un «símbolo de guerra», hoy se entiende como un «símbolo de esperanza, un símbolo de victoria». Así, con este resumen, echa la vista atrás el hombre que ha estado al frente del «hospital milagro», el doctor Antonio Zapatero, al que el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, encargaba la hazaña de dirigir un hospital inexistente en mitad de una pandemia «a las horas» de dar luz verde a la construcción del mismo por la insostenible situación en la red sanitaria madrileña.

El hospital surgió de la nada, pero se convirtió en una vía de escape indispensable para evitar el colapso de urgencias. Se intentó imitar la infraestructura récord de países como Wuhan, y se logró: Ifema se convirtió en el hospital de campaña más grande de Europa, con 1.350 camas, 16 de ellas de cuidados intensivos. Y hoy se despide tras 40 días «a un ritmo frenético» pero que «ha merecido la pena». Hoy, el hospital de Ifema baja la persiana. Atrás quedan 3.796 personas que han superado el coronavirus entre sus paredes. Y otros 16 pacientes a los que no se les pudo salvar la vida.

En total, se ha atendido a 3.812 personas. A última hora del jueves, aún había cinco pacientes ingresados, que aguantarán para ver la traca final. «El acto va a ser muy emotivo. Me va a costar pronunciar un discurso de tanta responsabilidad», apunta Zapatero. Se refiere a la ceremonia de clausura prevista para este viernes, a partir de las 11.00h, en la que participarán la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso y el alcalde, José Luis Martínez Almeida.

«El espíritu de Ifema»

«Se nos envió aquí para hacer algo que jamás se había hecho en España, y lo hemos conseguido». Las palabras vienen de Fernando Prados, médico de emergencias, que señala en conversación con este medio las fuerzas y flaquezas de unas semanas de infarto.

El hospital comenzó a dar servicio apenas 18 horas después de que comenzase su construcción. Nada más conocerse la noticia, «tuvimos que pensarlo todo, a contrarreloj». «Y se pensó en todo», corrobora Zapatero, que enumera las múltiples implicaciones que conllevaba tal tarea, como la elaboración de un sistema de planificación de pacientes; circuito de altas e información a las familias; dispositivo de laboratorio propio; elaboración de dos zonas de radiología; instalación de hasta ocho ecógrafos, especialmente útiles para conocer la evolución de las neumonías en los pacientes; banco de sangre; o las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Todo ello, en tiempo récord.

Subraya además el hito de que, por primera vez en la historia de la sanidad madrileña, «la atención primaria, la hospitalizada, el SUMMA y el SAMUR han trabajado codo con codo. Juntos lo sacamos adelante de una forma espectacular».

«Es el espíritu de Ifema», añade Prados, que recuerda como incluso en los momentos más oscuros, cuando registraban alguna muerte, «se suplían las dificultades y seguíamos adelante». «Entramos como desconocidos y terminamos como una familia. Profesionales, pacientes e incluso familiares a los que veían por vídeo han terminado siendo amigos», continúa.

La labor de los profesionales que han trabajado en Ifema ha provocado que la mortalidad en su interior haya sido del 0,4%, mientras que la tasa de éxito sube hasta el 99,1% -la diferencia restante corresponde a los pacientes que han sido trasladados a otros centros por un agravamiento o desarrollo de otras patologías.

Otro de los éxitos que subrayan ambos profesionales es que en Ifema se crease desde el primer minuto un circuito para los decesos que permitían a los familiares de los fallecidos despedirse de sus seres queridos, un ‘lujo’ del que han carecido miles de familias en España. «Al menos pudimos mitigar el dolor», añade Prados.

Además, apuntan, que de los cerca de 1.300 profesionales sanitarios que han trabajado entre las paredes del recinto ferial, actualmente solo constan «seis o siete» que han dado positivo en PCR. El balance, finalmente positivo, contrasta con las críticas que recibieron hace justo un mes de varios sindicatos por el «desastre» en las medidas de protección de los profesionales sanitarios.

Ifema puede despedirse incluso con el reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuyo jefe de expertos, Bruce Aylward, tildó como «extraordinario» el trabajo realizado en el hospital de campaña. «Me recordó inmediatamente a China», señalaba. «Pero esto es diferente, porque allí los pacientes eran leves, y aquí están tratando a pacientes con cuadros muy complicados, y eso es muy difícil. Deberían sentirse orgullosos», reconocía Aylward.

Puede ponerse en marcha en horas

La «buena noticia» del cierre de Ifema la reciben los profesionales con un sabor un tanto «agridulce». «Lo hemos conseguido», subraya Prados. «El cierre de Ifema implica que los hospitales y las urgencias de Madrid están recuperados», indica, y recuerda que la instalación recibía únicamente a pacientes procedentes precisamente de Urgencias y diagnosticados con Covid-19.

Pero Ifema «solo apaga la luz». No puede cerrarse. No, al menos, ante la amenaza aún real de una segunda ola o un posible repunte mientras no llegue la vacuna. Y, según señala Zapatero, tiene capacidad para reactivarse en cuestión de horas. «Si nos llaman y nos dicen que nos envían a 20 pacientes y están de camino, nos daría tiempo a poner todo en marcha de nuevo», apunta.

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