Fidel Castro decía que eran su «ejército de batas blancas». Cuba es el único país del mundo que está aprovechando la pandemia para ganar prestigio internacional gracias a la exportación de médicos y sanitarios, uno de los ingeniosos instrumentos ideados por el Comandante para lograr sustanciosos y necesarios ingresos a la par que vender la Marca Cuba, asociada a los avances científicos y la solidaridad. La pandemia por coronavirus ha brindado a la isla una oportunidad para presumir de brindar apoyo a países desarrollados como Italia.

Este fin de semana el diario oficial Granma, órgano del Partido Comunista Cubano, informaba de la salida inminente de Cuba del primera brigada integrada exclusivamente por mujeres. Son 11 enfermeras destinadas a asistir a los enfermos de Covid-19 en Trinidad y Tobago. Debido a la pandemia, Cuba ha enviado brigadas a más de 20 países, y por primera vez lo ha hecho a Europa, en concreto, a Italia y Andorra.

El temor a la expansión del coronavirus desde España y Francia, dos países europeos con alto nivel de contagios y fallecimientos, hizo que Andorra solicitara el 23 de marzo a Cuba el envío de brigadas médicas. Una semana después llegaban al Principado 12 médicos, 26 enfermeros y un especialista en logística.

A Italia han enviado dos brigadas, una de ellas a Lombardía, la región más afectada. Al norte llegaron a finales de marzo unos 50 profesionales sanitarios, entre ellos 36 médicos, 15 enfermeros y un experto en logística. Hay otra brigada operativa en Piamonte, que salió de Cuba el 13 de abril.

España no ha solicitado a Cuba el envío de sanitarios. Tendría un elevado coste político, debido a que es el gobierno de La Habana el que se beneficia de este servicio y recaba la mayor parte de los ingresos que genera. De hecho, es la principal fuente de ingresos, incluso por encima del turismo. En Argentina la llamada a las brigadas ha despertado las críticas de diversos sectores sociales, incluidos los médicos.

La exportación de médicos es un salvavidas para Cuba. Están perdiendo sus fuentes de ingreso: el turismo, el petróleo, o las remesas», explica Anna Ayuso

«La exportación de médicos es ahora un salvavidas para Cuba. En este momento se están cortando sus fuentes de ingreso, el turismo, el petróleo venezolano, o las remesas, porque los cubanos en EEUU o en España envían menos», explica Anna Ayuso, investigadora en el CIDOB.

«También es un ejercicio que les sirve para mostrar al mundo que la revolución tiene estos logros. Es una sanidad con un gran nivel que ayuda a países avanzados. Las brigadas les permiten exponer las bondades de la Revolución y reportan ingresos», añade Ayuso.

EEUU acusa a Cuba de explotación

En total, el ejército de batas blancas contra el coronavirus se compone hasta ahora por 25 brigadas y unos 2.000 sanitarios en 21 países: de los 2.000 profesionales de la salud, habría 600 en el Caribe; 460 en África; 350 en Europa y Oriente Próximo.

En 2005 Fidel Castro llegó a ofrecer los servicios de las brigadas médicas a Estados Unidos para socorrer a la población de Nueva Orleans, principal víctima del huracán Katrina. Así crea Fidel el contingente Henry Reeve, con el nombre de un joven combatiente estadounidense que luchó por la independencia de Cuba. El gobierno de Estados Unidos rechazó la propuesta.

El Comandante aprobó el 19 de septiembre de 2005 la creación del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve. Hoy se conoce como brigadas Henry Reeve a los médicos cubanos desplegados por todo el mundo.

Hemos observado cómo el régimen de La Habana ha aprovechado la pandemia del Covid-19 para continuar la explotación de los trabajadores médicos cubanos», dijo Pompeo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, califica este despliegue como una «campaña diplomática». El secretario de Estado, Mike Pompeo ha acusado a Cuba de explotar al personal sanitario que desplaza al exterior en misiones supuestamente humanitarias.

«Hemos observado cómo el régimen de La Habana ha aprovechado la pandemia del Covid-19 para continuar su explotación de los trabajadores médicos cubanos», dijo Mike Pompeo en una rueda de prensa esta semana.

El ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, pidió a EEUU que no presionara a los gobiernos para rechazar esta asistencia. «Es tiempo de solidaridad, no de mezquindad», dijo el jefe de la diplomacia de la isla caribeña.

Según Carlos Malamud, investigador del Real Instituto Elcano, el recurso a las brigadas médicas «es la manera de intentar romper el bloqueo y conseguir los apoyos diplomáticos que necesitan. Europa les ayudará. Hay un acuerdo de cooperación firmado entre UE y Cuba. La UE no puede permitirse no ayudar a Cuba». 

Negocio para el régimen cubano

Uno de los países donde más médicos cubanos están ahora trabajando es Sudáfrica, donde hay 217 sanitarios. El gobierno sudafricano ha enviado un cargamento con equipos médicos a la isla como parte del acuerdo con el régimen castrista.

Sudáfrica habría pagado unos 23 millones de dólares por el ejército de batas blancas contra el coronavirus, según informaciones de Archivo Cuba, un think tank con base en Miami fundado por Maria Werlau, que lleva una década investigando sobre esta iniciativa ideada por Fidel Castro.

Es una fórmula brillante… un arma muy potente de ingresos y de influencia. Han llegado a tener brigadas en 70 países», afirma María Werlau

«Es una fórmula brillante. La primera brigada fue a Chile en el terremoto del 60.La segunda a Argelia en 1963. Hasta 2010 los pagos por esta labor eran un secreto de Estado. Es un arma muy potente de ingresos y de influencia. Colocaron brigadas en países pobres de África y Centroamérica. A través de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de Salud, recibían dinero de países avanzados. Han llegado a tener brigadas en 59 países. Ahora han llegado a diez países más, en total, 69. Habían estado antes al menos en México, Perú y Honduras», explica Maria Werlau.

El ejército de batas blancas concebido por Fidel Castro encuentra su perfecto acomodo en la Venezuela de Hugo Chávez. «A partir de 2003 llevan trabajadores cubanos a las misiones sociales, muchos de ellos son profesionales de la salud. Luego se convierte en un instrumento del ALBA, pagado por Venezuela. En 2005 se convierte en la principal fuente de ingresos reportados por Cuba oficialmente», añade la investigadora, autora de La intervención de Cuba en Venezuela: una Ocupación estratégica con implicaciones globales. Es en Venezuela cuando las brigadas se transformaron en fuente de ingresos para Cuba.

Unos 30.000 sanitarios trabajan en Venezuela. Han llegado a aportar unos 3.000 millones de dólares en divisas al Estado cubano. También se trasladó el modelo al Brasil de Lula, al Ecuador de Correa y a la Bolivia de Morales. Salieron de estos tres países al triunfar en las urnas Bolsonaro, Moreno, y al tener que salir del país Evo Morales.

Alcanzó su cima en 2010 y 2011 cuando Cuba llegó a devengar 10.000 millones por exportación de servicios no derivados del turismo. En 2019, los funcionarios cubanos reconocieron por primera vez que las brigadas médicas generaban a Cuba 6.400 millones de dólares al año.

Werlau explica que es un sistema de explotación laboral y así lo reconoce en la actualidad el Departamento de Estado de EEUU.

Lo que hace Cuba es dar el equivalente al sueldo en la isla a la familia y abren una cuenta que solo cobra a la vuelta, pero no es lo que paga el país por sus servicios», dice Werlau

«En el mejor de los casos al médico se le ofrece el 25% de su sueldo en el país donde trabaja (así era en Brasil), pero nunca lo reciben directamente. Lo que hace Cuba tradicionalmente es dar el equivalente a los ingresos del doctor en Cuba a la familia (67 dólares mensuales), y cuando está en la misión le abren en una cuenta un bono, su supuesto salario que cobra a la vuelta, pero no es lo que ha pagado el país por sus servicios. En todo caso es mucho más de lo que percibe ese médico en la isla», agrega Werlau.

Algunos de los que formaron parte de este ejército de batas blancas aprovecharon su salida al exterior para no volver a la Isla. Es arriesgado hacerlo porque la familia puede sufrir represalias y se pierde el dinero que se iba a ganar.

Crearon en 2017 un colectivo llamado No Somos Desertores. Durante ocho años no pueden volver a Cuba. Reivindican su derecho a la unidad familiar y mantienen que se han limitado a romper un contrato laboral.

Medicamentos ‘made in Cuba’

Los acuerdos sobre las brigadas médicas son diferentes para cada país y suelen llevar aparejada la compra de medicamentos hechos en la isla, como el Interferón que se está usando en los tratamientos en Cuba contra el coronavirus.

Es precisamente lo que le administraron a Santiago Viejo, un español de 34 años, a quien atendieron por coronavirus en el IPK de La Habana. Fue el caso número 15 en la isla. A fecha de 2 de mayo se habían reportado 1.611 positivos y 66 fallecidos por coronavirus en Cuba.

Santiago, empleado de hostelería, enfermó tras regresar en un vuelo de Madrid a la capital cubana el pasado 13 de marzo. Llevaba guantes y mascarilla por temor al contagio, pero a los cuatro días de llegar, ya aislado en cuarentena, empezó a tener fiebre.

A Santiago Viejo le internaron en el IPK, especializado en epidemias, el mejor de la capital, y donde suelen asistir a los extranjeros. Durante su estancia recuerda que le dijeron que había al menos otro español de 70 años, canadienses, un italiano que murió y su esposa…

Entraron en mi habitación y se armó un revuelo tremendo. Me trasladaron a otro pabellón en silla de ruedas. Los pacientes se escondían cuando me veían», relata Santiago

Jamás olvidará la sensación que experimentó cuando le dijeron que había dado positivo en Covid-19. «Entraron en mi habitación y se armó un revuelo tremendo. No se acercaban y me trasladaron al pabellón donde había otros casos en silla de ruedas. Los pacientes se escondían cuando me veían. Tenía la sensación de estar apestado», señala Santiago Viejo.

Recuerda también cuando llegó una doctora que le transmitió tranquilidad. «Santiago, estás en buenas manos», me dijo. «Tenía fiebre, tos, me faltaba el oxígeno, y necesité mascarilla, no respirador», relata el joven español.

Santiago tiene buenas palabras para la atención humana que recibió en el IPK. Le hicieron firmar una autorización para administrarle Interferón, que fue lo que le hizo reaccionar. También probaron con Kaletra, que se utiliza con enfermos de VIH, pero los efectos secundarios eran muy severos y se lo retiraron.

«El paquete de las brigadas médicas va con el Interferón que producen en Cuba. Han montado una gigantesca campaña de propaganda a nivel global. Lo producen en Cuba y en China. Es la única entrada que les está llegando. El Interferón sube las defensas. Allí lo producen más barato por la mano de obra», apunta Maria Werlau.

A las dos semanas de su estancia en el hospital, Santiago ya daba negativo. Lo trasladaron a un hotel hospitalizado donde estuvo otras dos semanas. Justo este sábado 2 de mayo un equipo médico se disponía a hacerle de nuevo una prueba para darle el alta definitiva.

Esos doctores que han atendido al joven español apenas cobran 70 dólares al mes. Quienes se suman a las brigadas Henry Reeve multiplican exponencialmente sus ingresos, aunque es el Estado cubano el que se lleva la parte del león, y a la vez vende su marca al mundo como sinónimo de solidaridad y desarrollo científico.

Y todo ello con el nombre de un joven estadounidense, Henry Reeve, que acabó suicidándose a los 26 años para no entregarse a las tropas españolas en la guerra de la independencia.