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Bildu no condena el ataque a Mendia y los partidos e impide una declaración institucional

La portavoz de EH Bildu, Maddalen Iriarte, abandona el salon de plenos del Parlamento Vasco junto al líder del PP, Alfonso Alonso.

La portavoz de EH Bildu, Maddalen Iriarte, abandona el salón de plenos del Parlamento Vasco junto al líder del PP, Alfonso Alonso.

La coalición EH Bildu se ha negado hoy a condenar de modo explícito el ataque a la vivienda de la secretaria general del PSE, Idoia Mendia, así como a sedes del PNV, ‘Casas del Pueblo’ y locales de Elkarrekin Podemos dentro de la campaña de apoyo al preso de ETA, Patxi Ruiz, en huelga de hambre y sed desde el pasado día 11. La formación que lidera Arnaldo Otegi ha rechazado firmar la declaración institucional que los partidos iban a impulsar en el Parlamento Vasco -y que requiere la unanimidad para salir adelante- tras constatar que en el texto se incluía una condena expresa a estos hechos. Finalmente, el resto de formaciones, PNV, PSE, Podemos y el PP han suscrito un manifiesto conjunto en el que sí se declara la «absoluta condena y enérgico rechazo a estas agresiones».

En los últimos días una docena de locales del PNV o ‘Batzokis’, el último esta pasada madrugada, así como varias Casas del Pueblo del PSE y sedes de Podemos han aparecido con pintadas e insultos de «asesinos» y en favor de la amnistía dentro de la campaña de apoyo y denuncia por la situación del preso de ETA condenado por participar en el asesinato del concejal de UPN de Pamplona, Tomas Caballero. El ataque más grave se produjo la noche de este martes cuando el portal de la vivienda de la secretaria general del PSE, Idoia Mendia, y su marido, Alfonso Gil, teniente alcalde de Bilbao, apareció con pintura roja y pasquines en los que se le llamaba»asesina». Esta misma mañana la dirigente socialista ha condenado lo ocurrido y ha reclamado a Bildu una condena enérgica y clara por la «responsabilidad moral» que tiene sobre este tipo de comportamientos en el entorno radical.

Hasta ahora las únicas manifestaciones hechas por la portavoz parlamentaria de EH Bildu, Maddalen Iriarte, se han limitado a desmarcarse de estos hechos señalando que «deben dar pasos para avanzar en la construcción de la paz y la convivencia» y apuntando que este tipo de actos «no contribuyen a ello». Junto a ello, Iriarte ha trasladado su solidaridad Mendia. Precisamente EH Bildu hizo público ayer un comunicado en el que salía en apoyo del preso de ETA y anunciaba su intención de acudir a la prisión de Murcia II para interesarse por su estado de salud y responsabilizaba al Estado de su situación y riesgo a su vida por las consecuencias de la huelga que lleva a cabo.

Dos ‘grados’ de violencia

Sin embargo, desde el PNV se ha cuestionado que rechacen condenar de forma clara estas agresiones, «lamentamos que EH Bildu siga presa de su pasado y no dé un paso valiente al frente para condenar unos actos que atentan contra las libertades, el pluralismo político y la democracia». El PNV añade además que Bildu sí ha señalado que no comparte la agresión a la vivienda de Mendia pero en cambio no se ha pronunciado ante los ataques a las sedes de los partidos, por lo que le acusa de actuar como si existiera «distintos grados de violencia»: «La violencia que es admisible y la que no. Bildu no puede seguir en la justificación de unos actos y actitudes fascistas que merecen todo el rechazo y la condena», ha asegurado el portavoz del PNV, Iñigo Iturrate.

El manifiesto conjunto suscrito por el resto de partidos traslada, además de la condena por lo sucedido, toda su solidaridad con Mendia y Gil en «estos momentos de injustificable sufrimiento». Declaran su apoyo a los partidos «que se han visto amenazados» y reafirman el compromiso con el diálogo «el respeto al a diferencia, la convivencia, la paz y la libertad como valores supremos».

La campaña de apoyo a Ruiz está impulsada por el sector crítico de la izquierda abertzale, englobado dentro de Amnistía Ta Askatasuna (ATA) y que cuestiona el modo en el que Arnaldo Otegi y la izquierda abertzale oficial gestionó el final de ETA. Precisamente ATA había acusado a Bildu de «tibia» en este caso por mantener una actitud distante y sin apoyo expreso al preso de la banda. Acusó a la coalición de estar primando «un escaño» en el parlamento a la defensa de «un preso político».

El Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión defienden la necesidad de aprobar una amnistía para los presos de la banda ahora en prisión y han comenzado un proceso de organización interna que ha logrado arrebatar a la izquierda abertzale tradicional el control de movimientos otrora afines como el sindicato estudiantil Ikasle Abertzaleak, movimientos vinculados al futbol o colectivos juveniles. Cada día, en distintas localidades vascas y navarras e están celebrando acto de apoyo a Ruiz y en favor de la amnistía de los reclusos de ETA.

Este martes uno de los actos organizados terminó con incidentes. La convocatoria prevista en el barrio de La Txantrea, en Pamplona, de donde es Patxi Ruiz, había sido prohibida por la delegación de Gobierno. Sin embargo, decenas de jóvenes se concentraron y provocaron disturbios que obligaron a intervenir a una unidad de los bomberos para sofocar un contenedor que ardía.

El líder de Sortu, Arkaitz Rodríguez también se ha referido esta tarde a esta cuestión pero situándolo dentro de la contienda electoral y de críticas por la gestión de la crisis sanitaria. A través de las redes sociales ha asegurado que «hay quien está muy interesado en poder hablar de pintadas y ataques para tratar de tapar su nefasta gestión». Ha añadido que también se pretende tapar así «su inacción en materia de presos»: «Nadie que desee un cambio en el país debería darles facilidades».

Por su parte el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (COVITE) ha exigido hoy al Gobierno que «no ceda ante el chantaje del preso de ETA, Patxi Ruiz». Alerta del intento del recluso de la banda de buscar su excarcelación cuando «en un Estado de Derecho como el nuestro no tiene cabida la excarcelación gratuita de un terrorista». Covite afirma que la huelga de hambre iniciada por Ruiz no es más que una excusa «del sector más radical y violento, agrupado bajo las siglas de ATA, para llevar al máximo la presión para lograr sus aspiraciones aprovechando la situación de crisis sanitaria por el Covid-19».

El colectivo de víctimas exige a Sánchez que no repita «las cesiones vergonzosas que se dieron con los gobiernos de Zapatero y Rajoy con los presos de ETA, Iñaki De Juana Chaos y Bolinaga»: «ETA ya no mata pero el odio y los postulados totalitarios siguen intactos en la izquierda abertzale».

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