La enésima crisis provocada por el Ejecutivo, en este caso, por intentar forzar al ya ex responsable de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, Diego Pérez de los Cobos, para que revelara el contenido de un informe sobre el 8-M, ha planeado durante la sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados. Por eso, el líder del PP, Pablo Casado, cuyo interés inicial era interrogar a Pedro Sánchez sobre la comprometida derogación de la reforma laboral, ha acabado acusando al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska de pasar «del Faisán a pato cojo».

Aludía Casado al «caso Faisán», de chivatazo a ETA en época de Alfredo Pérez Rubalcaba como ministro del Interior, y que investigó Marlaska en calidad de juez. En este sentido ha anunciado que la voluntad de su partido es llegar «hasta el final y no conseguirán amordazar a los ciudadanos. Desde Roldán nadie ha mancahdo tanto a la Guardia Civil. El que sobra -ha sentenciado- no es un coronel, es su ministro».

Pero Sánchez no ha recogido ese guante. Se ha centrado en la que era la pregunta inicial de Casado, esto es, sobre el pacto con Bildu la semana pasada. Así, ha espetado al líder popular que «sobre esos pactos con Bildu puede hablar con su portavoz en el Senado, Javier Maroto, que le puede ilustrar bien sobre esta cuestión». Y se ha reafirmado en que su compromiso es modificar la reforma laboral -no ha hablado de derogación. para «recuperar derechos laborales arrebatados y reconstruir los consensos sociales rotos por esa unilateralidad».

El líder del PP, además, se ha felicitado de que «por fin se ha puesto la corbata negra y cuenta a los fallecidos. Pero no queda un partido al que engañar ni un español al que mentir». El Gboierno «es capaz de pactar hasta con el diablo, pero la semana pasada cruzó el rubicón, no era la primera vez que pactó con Bildu pero es una paradoja macabra que diga que pacta con ellos para salvar vidas y justo el día en que atacan la casa de su compañera Mendía».

Ha criticado el argumentario monclovita de culpar al PP de los pactos con los proetarras, un partido «que tiene 20 asesinados por los amigos de Bildu. Lleva dos meses tocando la lira, pro mientras arde todo, prometiendo pan y circo, esto es, playa y futbol y quiere derogar la reforma laboral que nos salvó del drama en que nos dejó su partido».

En respuesta, Sánchez le ha reprochado que el PP «no ha estado con el gobierno de España» para afrontar una de las peores crisis por las que ha pasado el país. «Se opone a cualquier cosa que haga este gobierno. Nos criticaron por hacer caso a los científicos, por no hacerlo, por no decretar el estado de alarma por prorrogarlo, porque un guardia civil cometió un lapsus… Lo suyo es un concurso de posados, delante de un espejo, al lado de unas ovejas. Compite con la señora Ayuso en posados y muy al ladito de la derecha. Actúa y vota con Vox empieza a parecer lo mismo que la ultraderecha».