El agrio enfrentamiento entre Pablo Iglesias y Cayetana Álvarez de Toledo el pasado miércoles en el Congreso ha traído de nuevo a la actualidad a José Bono (Albacete, 1950). Y es que antes de ser presidente de Castilla-La Mancha durante 21 años, ministro de Defensa y luego presidente de la Cámara Baja, tuvo un pasado como abogado en el despacho de Enrique Tierno Galván. Y hete aquí que visitó al padre del actual vicepresidente segundo en prisión, en aquellos años en que actuaba el ominosamente famoso Tribunal de Orden Público (TOP).

También es el momento de preguntarle por el clima de enrarecimiento político, fundamentalmente en el Parlamento, del que dice que «cada día el Congreso es más teatro que templo».

Pregunta. -¿Es el padre de Pablo Iglesias un terrorista como dijo Álvarez de Toledo?

Respuesta. -No lo tuve por tal. No comparto que para atacar a un contrincante político haya que citar al padre o la madre que lo parió. Para las tipificaciones penales, las respuestas se encuentran en los juzgados, son ellos quienes las establecen, los jueces y no los adversarios políticos.

No tengo ningún interés en entablar un debate histórico»

P. -¿Qué recuerda de su defensa?

R. -Recuerdo, fundamentalmente, haber ido a visitar al señor Iglesias cuando estaba en prisión. Era un procedimiento político. Su padre pidió al despacho en el que trabajaba, dirigido por don Enrique Tierno Galván, que le atendiésemos. En la vista oral en el TOP (Tribunal de Orden Público) fue defendido por el compañero Gregorio Peces Barba.

P. -Pero ¿el FRAP era una organización terrorista?
R. -No tengo ningún interés en entablar un debate histórico, político o filológico entre las fidelidades, filias o fobias, ni de la madre de una diputada del PP ni del padre de uno de Podemos. Los lectores que lo deseen pueden acceder a la historia de España del siglo pasado. Ya sea de todo el siglo, desde 1936 a 1975, o si lo prefieren al bienio 1973/1975. En la democracia nos movemos mejor los españoles.

P. -¿Cree que el grado de crispación en el Congreso es superior a cuando usted lo presidía?

R. – Siempre se pueden encontrar momentos de tensión en la historia del Parlamentarismo, pero la bronca suele ser la excepción en vez del pan nuestro de cada día. Y sí, ciertamente, yo observo que cada día el Congreso es más teatro que templo. Hay que normalizar en España que los relevos o la alternancia de poder no puede ser un elemento irremediable de fricción.

Observo que cada día el Congreso es más teatro que templo»

P. -¿Se está jugando a la polarización y a radicalizar la calle? ¿Y quiénes, de ser así, estarían en esa estrategia?

R. -No me corresponde realizar ese diagnóstico, pero comparto con los clásicos que en el centro está la virtud. Los extremos no son buenos para nadie. En todo caso serán los ciudadanos los que juzguen con mayor rigor. En todo caso, asumir que las elecciones se celebran cada cuatro años es más razonable que la tensión, la desestabilización o la celebración de tres consultas generales en cuatro años. Es insensato pensar que se gobierna mejor trabajando permanentemente para forzar elecciones.

P. -¿Qué opina de los acontecimientos en la comisión de reconstrucción y las disculpas de Patxi López?

R. -Es poco inteligente crear una Comisión de Reconstrucción con dinamita. Algunas expresiones del inicio de la comisión han sido poco afortunadas. Confío en que los diputados se centren en remar a favor de medidas de interés para salir de la crisis económica que sin duda está produciendo la pandemia. Como dijo el presidente Sánchez, la política tiene que dejar de ser un permanente concurso de insultos y posados. En la construcción hacen falta buenos cimientos y es prescindible la sobreactuación.

Es poco inteligente crear una Comisión de Construcción con dinamita»

P. -¿Está Iglesias intentando boicotear dicha comisión?

R. -Creo que ayudo más animando a la concordia que apuntando unos culpables por encima de otros. Tengo la convicción de que los ciudadanos castigarán a aquellos que prefieren los ruidos a las nueces. La inmensa mayoría de los españoles somos personas que lo que queremos son soluciones a los problemas, como dijo la vicepresidenta económica, y no salir a la calle a buscar problemas en tono pendenciero.

P. -¿Cree que este es un momento histórico igual de importante que cuando se firmaron los pactos de la Moncloa?

R. -La importancia histórica de cada momento no cabe calificarla en términos de presente. Serán los tiempos venideros los que juzguen el calado de cada situación. Este no es un momento fácil de la historia de España como para poder renunciar a la grandeza de la política con mayúsculas.

Se ha dicho de forma falsaria que los políticos son un reflejo de la sociedad»

P. -¿Qué consejo daría a la clase política?

R. -Se ha dicho de forma falsaria que los políticos son un reflejo de la sociedad. No lo creo. Si vas por la calle y observas a la ciudadanía su comportamiento, en términos generales, es más cívico, respetuoso, y constructivo que el que vemos en algunas controversias partidistas. No doy consejos, pero animaría a los políticos a que observen a los ciudadanos y a ser posible que se muevan de barrio. Desde el Ferrol hasta Sanlúcar de Barrameda. Nos ahorraríamos mucho sectarismo y localismo inútil. El día uno de abril de 2008 en mi discurso de toma de posesión como presidente del Congreso dije: “Señorías no me atrevo a pedir que nuestra conducta sea ejemplar para la ciudadanía; estimo más necesario pedir que seamos nosotros quienes tomemos ejemplo de la sociedad española. Una sociedad con múltiples identidades y que ya ha asumido que todos los españoles somos iguales en derechos y que nuestras desigualdades no tienen causa en el lugar de nacimiento sino en la virtud. Imitemos a la sociedad que representamos. Tratemos de igualarla en lo que tiene de generosa, y tolerante, de respetuosa y educada. Hagamos que esta cámara cada vez se parezca más a los españoles y que éstos no sientan rechazo a las conductas de sus representantes. El tumulto nunca contribuye al progreso”. Pues eso.