Gabriel Rufián se ha tomado hoy la revancha en el Congreso de los Diputados contra sus «socios» de JxCat. De nada ha servido la tregua escenificada ayer por Quim Torra y Pere Aragonés, después de un fin de semana de duras críticas tanto de Torra como de Carles Puigdemont al pacto tejido por los republicanos con el PSOE, del que él ha sido uno de los principales artífices. JxCat ha desplazado a Vox o el PP como blanco de las críticas del republicano, muy duro también con Unidas Podemos por avalar el pacto con Cs. A los morados les ha reclamado que les ayuden a «apartar al PSOE de la derecha» con un aviso: «Cs es Vox en la Fase 1».

Rufián ha empezado por recordar a los neoconvergentes que fue él quien ganó las elecciones generales -ha obviado aclarar que lo hizo solo en Cataluña, su interlocutora sabía bien de qué hablaba- y ha acabado recordando los «pactos del Majestic» y que fue Jordi Pujol quien invistió a José Maria Aznar para defender sus acuerdos con el PSOE.

ERC «tiene 13 diputados, magníficos y los va a utilizar le pese a quien le pese» ha advertido su portavoz tras anunciar que «empezaría por explicar obviedades: Por Esquerra habla y decide ERC, desde Bruselas hasta Martorelles pasando por el Congreso y el Parlament, no somos los criados de nadie».

Una referencia nada velada a Puigdemont que Rufián ha completado asegurando que «nuestro único amo es el pueblo de Cataluña y a éste solo le sirven los hechos, no la magia, si el político se dedica a interpretar la realidad está bien que viva en esa realidad, la superchería es para los brujos».

El discurso de Rufián es innecesario y ofensivo» lamenta Borràs

Una dura invectiva que ha acusado la portavoz de JxCat, Laura Borràs. La dirigente independentista ha reconocido que «no me gusta» el discurso de Rufián, «me parece innecesario, ofensivo, y que mira más al pasado que al futuro». Borràs ha defendido además su no a la prórroga del estado de alarma porque «no les daremos nuestra abstención a cambio de la promesa de devolver las competencias, como mucho le damos las gracias».

Pero el portavoz de ERC ha defendido que el acuerdo cerrado con el Gobierno va mucho más allá y ha reivindicado la previvencia de la Mesa de diálogo entre Gobierno y Generalitat, y la gestión autonómica de los fondos de ayuda prometidos por la Unión Europea. «ERC puso su fuerza parlamentaria y negociadora al servicio de la democracia y la gente en investidura y el resultado fue la Mesa de diálogo el resultado. Ahora y durante 81 dias y seis prorrogas» ha añadido, el resultado de esa «fuerza parlamentaria y negociadora» ha sido según Rufián «la desmilitarlización, la moratoria en el pago vivienda, la reducción del IVA en productos santiarios y hoy la gestión territorializada de 77.000 millones en fondos europeos».

Bronca a Garzón

«A quien le parezca poco esto que se vaya a la cola de alimentos» ha concluido el republicano, que ha exhibido también entre sus logros las ayudas para los trabajadores de Igualada -«los primeros confinados»- y el «compromiso de un nuevo marco de gestión» ante posibles rebrotes, para «no volver a repetir las abusivas restricciones y la recentralización que suponen la Ley de estado de alarma y la Ley de salud pública».

Rufián también ha sido especialmente duro hoy con Unidas Podemos y con el líder de IU, Alberto Garzón, al que ha afeado que avalara el acuerdo con Cs y abriera la puerta a pactar con los naranjas los próximos presupuestos. «Qué reformas» van a pactar con Cs, le ha preguntado a Garzón, «el contrato único, la eliminación de competencias autonómicas, los vientres de alquiler, abrir bares y cerrar ambulatorios como hacen con Ayuso, o suprimir ayudas contra la violencia machista con Vox como hacen en Andalucia».

Así, ha reclamado a los morados que «nos ayuden a apartar al PSOE de la derecha» y les ha advertido que «Cs no es la CDU alemana, ni Arrimadas es Merkel». Ciudadanos «es Vox en la Fase 1» ha añadido, «y Arrimadas es Rosa Díaz en la Fase 2».

El día del orgullo facha

«Dime con quien pactas y te diré qué pactas, todo no puede ser» le había advertido antes a Pedro Sánchez, que paradójicamente ha tenido hoy un papel secundario en el discurso republicano. De hecho, Rufián ha hecho suyo el «viva el 8 marzo y la lucha feminista» pronunciado antes por el presidente del Gobierno, asegurando que «ni un millón el de día del orgullo facha la van a matar» en referencia a las manifestaciones convocadas por Vox.

Eso sí, ha dejado claro que la pervivencia de la Mesa de diálogo es innegociable para su partido y ha intentado convencer a los socios del Gobierno de que esa mesa «no es solo una cosa de independentistas» sino la vía para «fomentar o atajar un odio que llega un día y pervive por generaciones, nos jugamos más manifestaciones de coches de gama alta y conciencia baja. Y sino salgan a la calle y vean a la internacional cayetana con sus mercedes pidiendo libertad».