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Cinta Pascual, presidenta de la Patronal de Residencias: "Ha fallado el derecho a la sanidad universal"

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Cinta Pascual, presidenta de la Patronal de Residencias: "Ha fallado el derecho a la sanidad universal"

Cinta Pascual, presidenta de la Patronal de Residencias.

Resumen:

Cinta Pascual, presidenta de la Patronal de Residencias, carga a sus espaldas con 25 años de experiencia en el sector de la atención a mayores. Durante estos días, Pascual ha alzado la voz, protagonizando numerosas entrevistas, incluso, compareciendo en el Congreso para defender su postura en el trágico balance de muerte y desesperación en las residencias de ancianos de toda España.

Cinta Pascual es una profesional del sector en el que comenzó con apenas 24 años, cuando se propuso el difícil reto de crear su propia residencia para mayores, hecho que recuerda con nostalgia a sus 49 años en medio de esta terrible pandemia. Los buenos recuerdos de tanto años al lado de los más vulnerables se ven hoy oscurecidos por esta tragedia sin precedentes.

Aquella joven emprendedora jamás se hubiera imaginado que, tantos años después, se enfrentaría a un escenario plagado de muertes, acusaciones cruzadas y miles de familias rotas.

La fotografía que tenemos en estos momentos es terrible, casi de 20.000 ancianos han perdido la vida en las residencias, según datos oficiales de las comunidades autónomas. La mayoría de estas pérdidas humanas se han producido en las regiones de Madrid, Cataluña y ambas Castillas. Sin embargo, ha golpeado con dureza a las casi 6.000 residencias de todo el país sin entender de región o ciudad.

Desde el inicio de la pandemia, las residencias han sido carne de cañón para este virus. Su personal se vio drásticamente superado, sin recursos ni atención médica para atender los centros.

Todos recordamos cuando la ministra de Defensa, Margarita Robles, informó de la triste noticia de que el ejército había encontrado ancianos fallecidos en las residencias, conviviendo con otras personas residentes. Un triste hecho que refleja hasta qué punto límite se ha llegado a esta situación y que hoy nos lo explica una de sus protagonistas.

PREGUNTA.- Señora Pascual, hay contabilizados casi 20.000 fallecidos por Covid-19 o síntomas compatibles en residencias. ¿Podríamos haber evitado esta tragedia tan brutal que ha afectado y devastado nuestros mayores y sus familias?

Las personas mayores han fallecido sin los medios necesarios para luchar contra la enfermedad»

RESPUESTA.- Durante 10, 15 o 20 días, en función de la comunidad, hubo un freno a estos ingresos hospitalarios cuando más lo necesitaban las personas mayores. Perdieron su derecho a la Sanidad Pública Universal, y eso es lo que ha provocado que las personas mayores hayan sido las que han sufrido más la pandemia.

P.- Seguro que han fallado muchos protocolos, pero me gustaría saber cuáles son sus reflexiones sobre esta tragedia.

R.- Cuando los médicos consideraban que no podían salir adelante los pacientes, recetaban morfina para tener un mejor final de vida.  Las personas mayores han fallecido sin los medios necesarios para luchar contra la enfermedad que tenían y eso no puede volver a consentirse.

P.- ¿Se ha hecho política con las muertes de nuestros mayores? ¿Cuáles son las mayores responsabilidades de los políticos?

R.- Desde CEAPS, sólo pedimos unión para poder solucionar la realidad y que no se vuelva a repetir. En el Gobierno de España, tienen que tener claro que tenemos que buscar soluciones y me parece muy triste que se pidan consecuencias penales por la gestión y que se hable de negocio indecente.

P.- Tras esta terrible crisis y con tantos miles de ancianos fallecidos, después de sus reclamaciones a los poderes públicos para mejorar la situación, ¿qué sigue fallando hoy en día entre las residencias y los sistemas públicos?

R.- La coordinación entre lo social y lo sanitario. Las personas, con independencia de donde residan, tienen derecho a la Sanidad Pública Universal.

P.- En algunas comunidades, el Estado dejará de pagar equipos EPI. ¿Comprarán las residencias sus propios equipos y pruebas?

Sigue fallando a coordinación entre lo social y lo sanitario»

R.- Hasta ahora las residencias se han dedicado a salvar vidas no ha pensar quién pagaba las facturas. Hay regiones en las que se facilitaron los materiales y que, a partir del 1 de junio, se han dejado ya de abonar, algo que es un error, ya que se está viendo que hay rebrotes y que las personas más vulnerables, las mayores de 80 años con pluripatologías, son las que viven en nuestros centros y tienen que recibir todos los recursos posibles por parte del Estado.

P.- ¿Cómo valora la imagen actual de las residencias tras esta situación? ¿Seguiremos llevando a nuestros ancianos a estos centros?

Hace falta una dignificación de la sociedad en general y hay que sentirse orgulloso del modelo de atención centrado en las personas mayores»

R.- Las personas que viven en los centros o en los entornos y conocen cómo son los centros y los familiares que han tenido o tienen personas viviendo en ellos saben perfectamente qué es una residencia. Son un elemento esencial en los Servicios Sociales y fundamental, al igual que lo son los cuidados profesionales en el entorno familiar y los centros de día. Hace falta una dignificación de la sociedad en general y hay que sentirse orgulloso del modelo de atención centrado en la persona al que se están adaptando los centros desde hace años.

P.- Usted afirmó que hubo procedimientos, protocolos y órdenes para no trasladar ancianos a los hospitales. ¿En qué comunidades se ha operado de esta manera?

R.- Los procedimientos en algunas comunidades autónomas para no trasladar a los hospitales a usuarios de residencias de ancianos durante la crisis de la Covid-19 han venido de diferentes instancias, dependiendo de la región. Ese es uno de los problemas. La disparidad de criterios y los modelos que rigen actualmente la aplicación de la Dependencia y de la gestión.

P.- ¿Qué errores internos han detectado en las residencias?

R.- En el momento de más colapso y de más bajas en los centros el personal, se dedicó a atender y cuidar de las personas y no pudo comunicarse como deseaba con las familias. Ese error después se solventó con las videollamadas y con los sistemas de comunicación actuales, y hemos aprendido de ello. Hay que entender también la dureza del momento para las propias personas que cuidan de los mayores y del día a día que estaban viviendo. Nos ponemos en la piel de las familias también, y entendemos que comunicarnos con ellas, explicarles todo lo que ocurre, es nuestra prioridad tras atender a las personas usuarias.

P.- El vicepresidente Iglesias afirma que lo que hemos visto en las residencias de Madrid y Castilla y León es un escándalo, o incluso, un crimen, señalando a las residencias como un negocio indecente. ¿Cómo valora estas declaraciones?

R.- No hacemos valoraciones. Hemos tenido una pandemia sin precedentes. Un horror, que en este caso nos tocó a nosotros, sin tener en cuenta que estábamos hablando de hogares. Hubo un momento en que la situación se desborda, los médicos también lo estaban, y esto ha pasado en muchísimas partes de España, según la incidencia de la pandemia. No es cuestión de regiones concretas.

P.- ¿Ha habido diferencias entre la gestión de las residencias públicas y privadas? Y respecto al número de muertes, ¿hay diferencias entre unas y otras?

No existen datos ni transparencia»

R.- No existen datos ni transparencia. Por ello, es imposible calificar las diferencias entre unas y otras. Nosotros defendemos la igualdad de los derechos. El Covid-19 no entiende de figura jurídica y eso hay que dejarlo muy claro.  Ni siquiera se sabe cuántas personas en realidad han fallecido a causa de esta enfermedad o de otras, ya que no se les han realizado el test ni antes ni después de dejarnos.

P.- En muchas ocasiones, las funerarias no pudieron recoger los cuerpos de los fallecidos debido a que no contaban con los medios de protección adecuados. Muchas familias no pudieron despedirse de sus seres queridos, ¿qué ha sido lo más duro de todo esto?

R.- Estamos actualmente haciendo apoyo psicológico a familias y profesionales. Ha sido lo segundo más duro de la pandemia, tras ver cómo decíamos adiós a las personas, era comunicarlo y saber que las despedidas iban a ser durísimas. Es un trabajo profundo en el que nos estamos centrando y, por ello, también pedimos recursos para que no vuelva a ocurrir.

P.- Hemos visto cómo en muchas residencias se han reactivado las visitas, ¿estamos ya preparados para este momento?

Morirán del Covid-19 o morirán de otra cosa, pero no tienen que morir de pena»

R.- Nosotros defendemos las visitas de los familiares a los seres queridos que viven en las residencias de mayores, con responsabilidad de los visitantes y a los trabajadores de los centros. Morirán del Covid-19 o morirán de otra cosa, pero no tienen que morir de pena. Tienen que ver a sus familiares y tratar de retomar, con todas las garantías, la normalidad con la que vivían.

P.- ¿Conoceremos algún día las cifras reales de muertos por coronavirus, dentro y fuera de las residencias?

Para nosotros no son cifras; son personas»

R.- Para nosotros no son cifras; son personas. Personas con las que hemos convivido, a las que hemos cuidado durante años. Para nosotros es importante la transparencia y nuestra prioridad es que ahora, más que nunca, se vuelva a trabajar para estar preparados en los rebrotes y para que no vuelva a ocurrir lo pasado hasta ahora.

P.- ¿Cuál es la nueva realidad en las residencias?

R.- Estamos preocupadísimos con la desescalada y no nos podemos plantear la vuelta a la normalidad sin hacer el test en todas las residencias. Somos hogares de personas, no queremos ser hospitales y, por ello, pedimos que el Estado facilite los recursos para que se siga con la vida en los centros. Ahora, las personas mayores se han acostumbrado a las nuevas tecnologías y a comunicarse con sus seres queridos, pero, residen en centros en los que están en grupos más reducidos, donde los profesionales tienen que ocultar su sonrisa tras la mascarilla, pero adaptándose como todos a los cambios.

No hay que olvidar que las personas mayores son personas independientes, con sus gustos, necesidades y, en base a ellos, residen en los centros como si fuese su propia casa y como tal se están adaptando.

P.- ¿Qué opina de la crispación política que vemos todos los días en el Parlamento y en otras instituciones?

R.- Para nosotros, lo importante es que se tomen medidas urgentes basadas en tres pilares: que se cuente con el sector para elaborar protocolos y acciones, que haya coordinación real con el Sistema Público de Salud y que se dote de recursos a los profesionales y personas usuarias, PCR, mascarillas y respiradores, en el caso de ser necesarios.

P.- Se habla de la necesidad de cambiar radicalmente el sistema y organización de las residencias. ¿Cuál es, desde su punto de vista, el modelo que deberíamos adoptar para que se trate con dignidad a nuestros mayores?

Los Servicios Sociales son la base del Estado del Bienestar y están absolutamente ninguneados»

R.- En el nuevo modelo de atención, centrado en la persona, la prioridad para todos es la misma, valga la redundancia: la persona. Para ello hay que partir de la dignificación del sector ¡que es el tercer pilar del estado de bienestar. Los Servicios Sociales son la base del Estado del Bienestar y, sin embargo, están absolutamente ninguneados por desconocimiento, eso lleva a que exista un déficit de financiación, de profesionales que quieran trabajar en nuestros centros y, en definitiva, de valor real de las personas que lo componemos.

P.- ¿Cómo compararía lo que ha ocurrido en España con lo que ha pasado en otros países?

R.- La situación en las residencias en todos los países desarrollados como Canadá, los del norte de Europa o España, ha sido similar. Lo que sí ha variado en regiones, como Alemania, es que se han realizado PCR. Con ello se ha logrado detectar qué personas tenían la Covid-19 y se ha podido actuar en consecuencia. Por eso, pedimos siempre test, test y test.

Las palabras de Cinta Pascual se quedarán siempre en mi mente, no sólo por su contenido, sino por su tono y por la serenidad y calma con la que habla del drama vivido. Difícilmente, muchas familias se recuperarán de esta experiencia tan devastadora y costará volver a pensar a las residencias de ancianos olvidándonos de lo que ha pasado en muchas de ellas. Habrá un antes y un después, es nuestro deber y responsabilidad evitar como sea que esto vuelva a ocurrir. Ojalá todo esté más preparado por si hubiera una nueva ola de contagios en los próximos meses.

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