No es la primera vez. Es muy probable que tampoco sea la última. Antes sucedió en Bilbao, después en San Sebastián, ayer en Sestao, y quizá hoy se repita en Irún, donde la Ertzaintza ya ha suspendido una manifestación de protesta, o mañana en Laguardia (Álava). Los actos electorales de Vox se escriben en Euskadi entre graves incidentes, escasa presencia y amplios despliegues policiales ante convocatorias de protesta de colectivos ‘antifascistas’.

La escena en el municipio con mayor nivel de desempleo del País Vasco, Sestao -en torno al 20%-, en el corazón de la Margen Izquierda del Nervión, fue similar a los actos anteriores de la formación de extrema derecha en Euskadi: contenedores volcados, lanzamiento de botes de humo, huevos y botellas de cristal contra los cargos de Vox y los asistentes al mitin del partido de Santiago Abascal. El de este viernes fue el acto electoral que dio inicio a la ‘gira’ que el partido ha organizado para esta primera semana de campaña electoral en Euskadi con su presidente Abascal: Bilbao, Sestao, Irún y Laguardia son por ahora los mítines programados .

Desde media tarde la Plaza de San Pedro de Sestao estaba blindada por la Ertzaintza. En el municipio, de apenas 27.000 habitantes, carteles en contra de Vox, mostrando a Abascal disfrazado de Hitler o con balcones con ikurriñas y carteles en contra de la dispersión de los presos, fueron el primer acto de bienvenida que se encontró la delegación de Vox.

El estreno de campaña en el País Vasco estaba previsto para las 20.00 horas en la Plaza San Pedro de de Sestao. Mucho antes ya estaba acordonada, protegida por numerosas unidades antidisturbios de la Ertzaintza y con los accesos bloqueados al tráfico rodado. En los aledaños, apostados, cientos de jóvenes comenzando a corear insultos contra Vox y los dirigentes de la formación. Los agentes de la polícía autonómica también recibieron su porción. Entre ellos se mezclaron también colectivos feministas que increparon a Vox.

300 votantes ‘ausentes’

La llegada de Abascal elevó el tono en la plaza, activó el lanzamiento de objetos y puso en guardia a la política autonómica. Para entonces los seis altavoces instalados apenas lograban que las palabras de Abascal se escuharan entre la atronadora pitada, lluvia de insultos y cacerolas: «No estáis solos», aseguró el líder de Vox dirigiéndose a los 300 votantes de la formación en el municipio vizcaíno que este viernes no se atrevieron a significarse en el mitin: «No están aquí, pondrían en peligro sus casas y sus negocios». Los insultos fueron respondidos por el líder de Vox asegurando ese acto no suponía ninguna «provocación», como muchos le reprocharon, sino el ejercicio de un derecho electoral.

El dirigente increpó a quienes allí estaban acusándoles de ser «los hijos de los que acabaron con la vida de miles de vascos»: «Esta sociedad hace años que enfermó y no se ha curado, ¡sois unos maleantes, unos mafiosos!».

El acto apenas contó con medio centenar de asistentes, la inmensa mayoria venidos de fuera y bajo el amparo del partido. Con una duración de 20 minutos, el himno de España con el que Vox acostumbra a cerrar sus actos, volvió a encender el rechazo encendido de muchos de los concentrados tras la acordonada y blindada plaza por decenas de ertzainas.

Mientras se esperaba para econtrar el mejor modo de sacar a la delegación de la plaza, en los aledaños comenzaron a producirse los incidentes más graves, como el volcado de al menos dos contenedores de vídrio a lo que continuó el lanzamiento de decenas de botellas contra los ertzainas, además de no pocas piedras.

A pie, coreando «libertad, libertad»

Allí permanecieron durante más de una hora, hasta que el dispositivo desplegado por la Ertzaintza consideró que era seguro abandonar el lugar. En la espera la tensión había llegado incluso a provocar encontronazos verbales entre los asistentes al mitin y los manifestantes, muchos de los cuales habían respondido a la convocatoria de movimientos antifascistas.

Para entonces la diputada nacional Rocío de Meer, se había recuperado del susto recibido poco después de su llegada tras haberle impactado levemente una de las piedras arrojadas, hiriéndola en una ceja. El líder de Vox, Santiago Abascal, hacía minutos que se había encendido un puro mientras esperaba instrucciones de su equipo de seguridad y la Ertzaintza. La decisión de la Policía Autonómica vasca fue que todos ellos abandonaran a pie, protegidos por un pasillo de agentes, la plaza y recorrieran los alredeor de 500 metros – que hicieron al grito de «libertad, libertad»- hasta un aparcamiento cercano a la comisaría de la Ertzaintza. En el recorrido, ni la tensión, ni los insultos cesaron.

Ya en el estacionamiento, el ambiente se relajó levemente y algunos de los asistentes al mitín rompieron a llorar. La Ertzaintza habilitó un sistema para que cada uno de ellos pudiera regresar hasta sus vehículos particulares. Los altercados en Sestao aún se prolongaron durante más tiempo. Mientras el operativo se ultimaba algunos de los asistentes al acto de Vox cuestionaron la decisión de la dirección de celebrar este tipo de actos electorales en plazas públicas en lugar de espacios cerrados, en los que la tensión y el riesgo sería menor.

Contra la Ertzaintza

«Podría haber ocurrido alguna desgracia y la policía autonómica no ha disuelto este acto de hostigamiento mafioso y proterrorista», aseguró el presidente de Vox durante la concentración. Avanzó que actuarán «contra el jefe del dispositivo y contra la consejería de Interior» por el modo en el que se llevado a cabo.

Poco después de los altercados en Sestao, el lehendakari Iñigo Urkullu condenó los incidentes y aseguró que «respetar a las demás personas comienza por respetarse a sí mismo». Acusó a quienes agredieron a la diputada de Vox y a quienes «interfieren en los actos de cualquier formación política» de estar atentando «contra la pluralidad y la tolerancia». Recuerda que son «los elementos identificatorios de una democracia». Urkullu también denuncia ese modo de proceder «al tiempo que denuncio esta dinámica de proceder».

También el candidato de la coalición PP+Cs, Carlos Iturgaiz, condenó lo sucedido. Tras solidarizarse con la diputada herida, aseguró que «desgraciadamente la libertad de expresión sigue amenazada en el País vasco por parte de los radicales proetarras».

Las encuestas no preven que Vox pueda obtener representación en las próximas elecciones del 12-J. La formación de Santiago Abascal no ha logrado incrementar de modo significativo sus apoyos en el País Vasco.