Donald Trump apenas llevaba hablando un par de minutos en una de sus habituales comparecencias de prensa en esta precampaña electoral en Estados Unidos. De repente se ha acercado al presidente un agente del servicio secreto y le ha dicho algo al oído. Trump suspende la rueda de prensa y sale de la sala de inmediato. La sala no se desaloja y se viven unos momentos de gran expectación.

¿Qué había pasado? Un comunicado del servicio secreto aclara qué le había dicho el agente al presidente de Estados Unidos para que interrumpiera su rueda de prensa sin más dilación.

«En el cruce entre la 17 y la Avenida Pensilvania, en el lateral del complejo donde se ubica la Casa Blanca, un hombre de 51 años se ha acercado a un agente del servicio secreto y le ha dicho que tenía un arma. A continuación se ha dirigido a toda velocidad hacia el agente y ha sacado un objeto de su ropa. El agente ha descargado su arma contra el atacante al que ha herido en el torso. Varios funcionarios han prestado asistencia al atacante, una vez reducido. El atacante y el agente se encuentran hospitalizados», señala el texto.

Poco después ha sido el propio Trump quien ha explicado lo sucedido. Le han preguntado si el hecho de que alguien armado haya estado tan cerca de la Casa Blanca le preocupa pero contesta con determinación que tiene gran confianza en los servicios secretos. «Quiero dar las gracias al servicio secreto. Son fantásticos», ha dicho Trump al conocer los detalles del incidente. Y ha añadido: «El mundo se ha convertido en un sitio peligroso». Había sido escoltado al interior de la Casa Blana.

El atacante se habría dirigido al agente con estas palabras: «Voy a pegarte un tiro», según fuentes del servicio secreto. El miembro del servicio secreto actuó con su arma al verse amenazado, según ha publicado The Washington Post, que revela la identidad del hombre que ha provocado este suceso tan llamativo tan cerca de la Casa Blanca. Es Myron Berryman, de 51 años, afroamericano. Finalmente no estaba armado. Está en el hospital en condición crítica.

Berryman, que mide 1,90, ha vivido en Dayton, Ohio, Forrestville, en Maryland, y más recientemente en Wheeling, Virginia Occidental. Había hecho frente a cargos por resistirse a un arresto y conducta inapropiada en 2012 pero finalmente el caso terminó en acuerdo negociado.

La hermana de Berryman ha asegurado a The Washington Post que no podía creer que Myron pudiera haber amenazado a nadie. «Es incapaz de hacer daño a nadie», aseguraba atónita.

Donald Trump está en plena precampaña electoral y comparece casi todos los días ante los medios de comunicación para dar cuenta de medidas adoptadas contra la propagación del coronavirus, muchas veces sin tener en cuenta si su aprobación es de su competencia o del Congreso.

Esta campaña electoral, en la que Trump se juega la reelección, es una de las más inciertas de la historia moderna en Estados Unidos. Trump ha sugerido que se retrase la votación, algo que jamás ha sucedido. En los sondeos está a una decena de puntos de quien será su contrincante, el demócrata Joe Biden, quien fuera vicepresidente con su predecesor, Barack Obama.

La sombra del magnicidio está siempre presente en los estadounidenses desde que el 22 de noviembre de 1963 vieron en directo cómo el entonces presidente, el demócrata John F. Kennedy, caía abatido por los disparos en una visita a Dallas.