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Así es el nuevo muro de 10 metros 'made in Toledo' para blindar Ceuta y Melilla

La empresa manchega Quickfence SA se encarga de la fabricación de las piezas de acero que elevarán las vallas hasta los diez metros

Primeras dos piezas de la nueva valla de Ceuta EP

Adiós a las concertinas y hola a los cilindros. Las cuchillas que coronaban las vallas fronterizas en Ceuta y Melilla serán sustituidas por un cilindro liso de medio metro de diámetro situado en la cúspide, sobre cuatro metros de parte enrejada. A media altura, la estructura cuenta con una chapa metálica y la parte inferior está formada por barrotes verticales. Todos los elementos son de acero y, juntos, alcanzarán hasta 10 metros en las zonas más altas de la construcción. Un metro más que el muro de Donald Trump en la frontera con México.

Las nuevas vallas de Ceuta y Melilla ya están en marcha. Los trabajos para la renovación de las barreras comenzaron el pasado diciembre por parte de la empresa pública Tragsa. Esta compañía se adjudicó dichas labores para las dos ciudades autónomas por un presupuesto que supera los 17 millones de euros. 9 millones de euros para la de Melilla y 8,3 millones de euros para la de Ceuta. La previsión es finalizar las obras en septiembre, aunque se podría retrasar por la pandemia.

La fabricación de estos obstáculos ha sido obra de Quickfence SA. La empresa toledana, con fábrica en Yuncler y más de 50 años de experiencia, es una referencia mundial en sistemas de malla de alta seguridad y se dedica a la protección de todo tipo de infraestructuras. Aunque la empresa no da detalles de la construcción por confidencialidad y motivos de seguridad nacional. La empresa, no obstante, asegura buscar soluciones más efectivas y a su vez menos lesivas para aquellos que traten de superar las barreras que ha instalado por todo el mundo.

Esta compañía estuvo presente incluso en el concurso de adjudicación para la construcción del muro de 9,1 metros de altura que separa EEUU y México. Ahora, producirá las piezas para la elaboración de esta frontera artificial entre España y Marruecos, cuya altura máxima llegará a los diez metros en las zonas de mayor vulnerabilidad. Las inmediaciones de Finca Berrocal, por donde atravesaron 602 personas en el verano de 2018, han sido protagonistas del proyecto al instalar los dos primeros fragmentos de la novedosa verja.

La reforma supondrá el encumbramiento de nuestras vallas fronterizas como una de las más altas del mundo. El famoso muro de Trump y las barreras que protegen  a ciudades israelíes de la franja de Gaza o las que rodean a poblaciones de Cisjordania son las únicas que admiten comparación en ese sentido.

La sustitución de las concertinas, a la que se había comprometido el ministerio del Interior, ha contado también con la participación de la empresa pública Ingeniería de Sistemas para la Defensa de España (ISDEFE), que hizo previamente «un estudio técnico completo» de la situación de las infraestructuras fronterizas. Se identificaron los puntos más vulnerables y se analizaron las alternativas técnicas. Además, el Plan de Refuerzo y Modernización del sistema de protección fronteriza terrestre en Ceuta y Melilla ha instalado un nuevo sistema de circuito cerrado de televisión con 66 cámaras, de las cuales 14 son térmicas.

Los saltos a la valla de Ceuta y Melilla se han ralentizado durante los últimos meses, especialmente durante el confinamiento y el estado de alarma. También en Marruecos hubo importantes restricciones. Entre el 15 de marzo y el 15 de mayo, por ejemplo, se registraron 126 entradas ilegales a través de estos puntos, frente a las 1.023 que se produjeron en el mismo período en 2019.

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